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La CGT sale a la calle y rodea el Congreso para frenar la reforma laboral del Gobierno

Será el miércoles 11 de febrero, mientras el Senado trate el proyecto oficial. La central obrera descartó el paro nacional, pero convocó a una movilización masiva en todo el país para presionar a gobernadores y legisladores.
La Confederación General del Trabajo decidió dar una fuerte señal política y convocó a una movilización masiva frente al Congreso de la Nación para rechazar la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. La protesta se realizará el miércoles 11 de febrero, en simultáneo con el tratamiento del proyecto en el Senado, y se replicará en las principales ciudades del país.
La resolución fue adoptada por el consejo directivo de la central obrera luego de un extenso debate interno en el que se analizó la posibilidad de avanzar con un paro general. Finalmente, la conducción se inclinó por una estrategia de presión política sostenida, basada en una marcha multitudinaria y concentraciones simultáneas, como parte de un plan de acción que no se limitará a una sola jornada.
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Desde la CGT expresaron un rechazo frontal a la iniciativa oficial y advirtieron que la reforma implica un recorte profundo de derechos laborales y sindicales. El cosecretario general Jorge Sola sostuvo que la discusión no se agota en el recinto del Senado y remarcó que el conflicto continuará más allá de la votación, con nuevas acciones si el proyecto avanza.
Además de la concentración central en la Ciudad de Buenos Aires, la central obrera impulsará movilizaciones frente a las Casas de Gobierno provinciales. El objetivo es presionar a los gobernadores para que influyan en la posición de los diputados y senadores de sus distritos. Según explicaron desde la conducción sindical, se trata de una disputa eminentemente política, en la que la responsabilidad final recaerá en los legisladores nacionales.
Durante el encuentro, los dirigentes sindicales repasaron las gestiones realizadas en las últimas semanas, que incluyeron reuniones con gobernadores, intendentes, legisladores y representantes de pequeñas y medianas empresas. Desde la CGT señalaron que esos contactos buscaron advertir sobre el impacto negativo de la reforma en el empleo, los salarios y la negociación colectiva.
La movilización en Buenos Aires está prevista para el mediodía, con una caminata hacia el Congreso y una concentración central alrededor de las 15. La intención es permanecer en las inmediaciones del Parlamento mientras se desarrolla el debate, con el objetivo de marcar presencia y hacer sentir el peso de la protesta social en la definición legislativa.
Si bien la mayoría de los gremios respaldó la decisión, algunos sectores reclamaron medidas más contundentes. La Unión Obrera Metalúrgica planteó la necesidad de un paro y confirmó que ese día realizará una huelga para facilitar la participación de sus afiliados. Ante este escenario, la CGT resolvió otorgar libertad de acción a cada sindicato para definir cómo garantizar la presencia en la movilización.
La protesta contará además con la participación de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, que anunciaron paro y movilización para la misma jornada, así como de organizaciones sociales, jubilados y distintos sectores afectados por las políticas del Gobierno. Todo indica que el Congreso será el epicentro de una de las concentraciones más numerosas de los últimos meses, en un clima de máxima tensión política y social.

