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Caputo salió a endeudarnos por u$s11.000 millones para pagar u$s4.300 y el riesgo país volvió a subir

Para cubrir vencimientos inmediatos, el Gobierno emitió nueva deuda, acortó plazos y convalidó tasas más altas. El mercado reaccionó con caída de bonos y suba del riesgo país, pese a que el pago está garantizado.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo, tomó nueva deuda por unos 11.000 millones de dólares para afrontar vencimientos por alrededor de 4.300 millones correspondientes a Bonos Globales y Bonares que operan esta semana. La estrategia incluyó la emisión de nuevos títulos, la reapertura de bonos en circulación y un crédito con bancos comerciales, lo que implicó mayores tasas de interés y plazos de repago más cortos.
La operación se dio en un contexto de elevada sensibilidad del mercado, que no solo observa el cumplimiento de los pagos sino también la forma en que se obtienen los dólares y la capacidad del país para sostener el financiamiento en el tiempo. Pese a que el pago de la deuda estaría asegurado, los bonos argentinos volvieron a caer y el riesgo país registró una suba, reflejando el deterioro en la percepción de sostenibilidad financiera.
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Analistas e inversores evalúan variables como el nivel de endeudamiento, la capacidad de pago con recursos propios, el acceso al financiamiento voluntario y la estructura de la deuda. En ese marco, también generó inquietud que el equipo económico mostrara la disponibilidad de los fondos apenas 48 horas antes del vencimiento, por un monto que involucra tanto a acreedores privados como a organismos públicos.
Los dólares surgirán de distintas fuentes: la colocación de un bono en el mercado local por 1.000 millones de dólares a 2029 con una tasa cercana al 9,5%; un crédito tipo REPO por 3.000 millones, con vencimiento en enero próximo y una tasa del 7,7%; y la reapertura de los bonos AE38 y AL35 por un total de 9.000 millones, utilizados como garantía ante los bancos.
La maniobra elevó el costo financiero, ya que reemplazó deuda tomada a tasas cercanas al 3%, incrementó el volumen de bonos en circulación y presionó a la baja sus precios. Solo por la ampliación del AE38 y el AL35, el Estado deberá afrontar pagos adicionales de capital e intereses por más de 230 millones de dólares en el corto plazo.
Antes de esta operación, el stock de deuda pública ya se había incrementado en más de 20.600 millones de dólares en el último año, superando los 443.000 millones. A esto se suma la fragilidad del balance del Banco Central, con reservas condicionadas por fuertes pasivos y nuevos compromisos, incluido el acuerdo con el FMI, cuyo repago recaerá sobre el Tesoro. El resultado fue una reacción adversa del mercado, que volvió a reflejar desconfianza en la dinámica financiera del Gobierno.

