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CRISIS EN LAS CARNICERÍAS: la baja del consumo frena la carne, pero los costos siguen asfixiando al sector
Los comerciantes aseguran que la falta de ventas impide aplicar nuevos aumentos en los mostradores, aunque advierten que tarifas, alquileres e insumos continúan subiendo y reducen cada vez más la rentabilidad de los negocios.
La caída del consumo de carne vacuna se convirtió en el principal factor que limita la evolución de los precios en las carnicerías, donde los comerciantes aseguran que la baja demanda no permite trasladar nuevos aumentos al consumidor. Sin embargo, el sector advierte que la situación continúa siendo compleja debido al incremento de los costos operativos que enfrentan los negocios.
Referentes del rubro sostienen que, aunque el precio de la carne se mantiene relativamente estable en los mostradores, los gastos vinculados al funcionamiento de los comercios siguen creciendo por las subas en las tarifas de servicios, alquileres e insumos necesarios para mantener la actividad.
El carnicero e influencer Claudio Laurens explicó que la falta de ventas es el principal motivo por el cual los precios no continúan aumentando al mismo ritmo que otros productos. “La carne no viene aumentando hace un montón porque no hay ventas”, afirmó, al describir el escenario que atraviesan muchos comerciantes.
Según señaló, las carnicerías debieron modificar sus estrategias para intentar sostener el nivel de clientes y evitar una mayor caída en las ventas. Entre esas medidas mencionó el reparto de folletos promocionales, la implementación de descuentos y la búsqueda constante de ofertas para atraer compradores.
“Nos movilizamos con reparto de folletos como en la vieja escuela y jugamos constantemente con las ofertas”, explicó el comerciante, al destacar que la competencia por captar consumidores se volvió cada vez más intensa.
Laurens, con más de 17 años de experiencia en el sector, relató que mantener un comercio abierto actualmente implica un esfuerzo mayor debido a la combinación entre menor movimiento y mayores costos. “La carnicería puede ser hermosa y todo lo que quieras, pero no hay nadie y estoy en el centro de Ituzaingó. Entonces, es jugar con las promociones, y el comerciante le tiene que meter”, expresó.
El comerciante también señaló que los hábitos de compra cambiaron en los últimos años y cuestionó algunas ideas instaladas sobre el supuesto ahorro que representa comprar grandes cantidades de carne. Según explicó, muchas veces no se tiene en cuenta la pérdida de peso que generan la grasa y los huesos al momento de calcular el costo real.
Frente a la reducción del consumo, muchas carnicerías comenzaron a darle mayor protagonismo a productos más accesibles, como pollo, carne picada, milanesas y determinados cortes económicos. Además, incorporaron servicios de entrega a domicilio y una atención más personalizada como herramientas para conservar clientes.
Sin embargo, desde el sector remarcan que el problema no se limita únicamente a la caída de la demanda. Los comerciantes aseguran que el aumento de los gastos fijos redujo considerablemente los márgenes de ganancia y complicó la rentabilidad de numerosos locales.
Entre los principales factores mencionados aparecen las tarifas eléctricas, los alquileres y el aumento de los insumos necesarios para el funcionamiento diario de las carnicerías, una situación que obliga a muchos dueños a trabajar con menores beneficios para evitar perder ventas.
Laurens vinculó además la baja del consumo con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y sostuvo que los ingresos actuales de muchas familias ya no alcanzan para mantener los niveles habituales de compra de carne vacuna.
“Si todo se lo llevan los que están más arriba, siempre quedamos bajando la cabeza y ahí es donde se complica”, expresó al referirse al impacto que tiene la reducción de los salarios reales sobre el consumo de alimentos.
Por último, el comerciante destacó el papel de las redes sociales en los cambios de tendencia dentro del mercado de la carne. Explicó que la difusión de recetas y nuevas formas de preparación impulsó la demanda de algunos cortes que antes tenían menor valor, como la entraña, generando modificaciones en los precios y en las preferencias de los consumidores.
Mientras las carnicerías buscan sostener las ventas mediante promociones y nuevas estrategias comerciales, el sector continúa atravesando un escenario marcado por la tensión entre una demanda debilitada y costos que siguen creciendo.