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ALARMA POR EL DÓLAR: compras récord y temor a una devaluación vuelven a encender señales de riesgo en la economía
Pese a la desaceleración de la inflación y las altas tasas en pesos, millones de argentinos siguen comprando dólares. Analistas advierten que el atraso cambiario y las expectativas de una corrección generan crecientes dudas sobre la sostenibilidad del esquema económico.
La estabilidad cambiaria que el Gobierno de Javier Milei exhibe como uno de sus principales logros comienza a convivir con una señal que inquieta cada vez más a economistas y analistas financieros: la demanda de dólares por parte de los ahorristas alcanzó niveles históricos a pesar de que las inversiones en pesos continúan ofreciendo rendimientos superiores a la inflación.
El fenómeno se consolidó desde la flexibilización del cepo cambiario para personas físicas, implementada en abril de 2025 como parte de los compromisos asumidos en el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. Desde entonces, la compra de divisas no dejó de crecer y ya acumula cifras que no registraban antecedentes recientes.
Según datos elaborados por el Centro de Economía Política Argentina sobre la base de estadísticas del Banco Central, la Formación de Activos Externos del Sector Privado No Financiero alcanzó los 41.877 millones de dólares desde la modificación del régimen cambiario.
El dato adquiere especial relevancia porque durante gran parte de ese período las tasas de interés en pesos permitieron obtener ganancias reales. Quienes apostaron por instrumentos financieros en moneda local lograron rendimientos por encima de la inflación e incluso superiores a la evolución del tipo de cambio.
Sin embargo, el comportamiento de los ahorristas mostró una lógica distinta. Lejos de privilegiar la rentabilidad de corto plazo, una porción importante de los inversores continuó refugiándose en la moneda estadounidense, reflejando expectativas de una futura corrección cambiaria.
Solo en abril de este año, alrededor de un millón y medio de personas realizaron compras netas de divisas por más de 2.292 millones de dólares. El monto total demandado durante ese mes ascendió a 2.363 millones de dólares.
Desde diciembre de 2023, las personas físicas acumularon adquisiciones netas por más de 45.500 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los principales factores de presión sobre el mercado cambiario.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene el esquema actual apoyado en el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones, el financiamiento internacional y el respaldo de organismos multilaterales. La estrategia apunta a mantener un dólar relativamente estable para contener la inflación y sostener el proceso de desaceleración de los precios.
No obstante, diversos especialistas advierten que la situación presenta desafíos crecientes. Si bien la balanza comercial de bienes acumuló un importante superávit desde el inicio de la gestión, gran parte de esos recursos terminó siendo absorbida por otros compromisos de la economía.
Entre ellos aparecen el fuerte incremento del turismo al exterior, favorecido por un tipo de cambio considerado barato por muchos consumidores, y los pagos de intereses de la deuda pública. Al descontar esos factores, el saldo neto de divisas resulta considerablemente menor al que muestran los números comerciales.
Para numerosos economistas, esta dinámica alimenta las dudas sobre la sostenibilidad del actual nivel cambiario. El dólar bajo contribuye a moderar la inflación y abaratar productos importados, pero al mismo tiempo reduce la competitividad de sectores exportadores y fortalece las expectativas de una futura devaluación.
La preocupación no es menor. En Argentina, los movimientos bruscos del tipo de cambio suelen trasladarse rápidamente a los precios y afectan de manera directa el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y otros ingresos fijos.
La experiencia de la fuerte devaluación aplicada al comienzo de la actual gestión continúa presente en la memoria económica reciente. Aquel ajuste cambiario provocó una aceleración inflacionaria que impactó sobre el consumo y los ingresos reales de gran parte de la población.
Algunos analistas sostienen incluso que el atraso cambiario actual podría ser comparable al observado en etapas críticas de la historia económica argentina. Bajo esa mirada, la creciente compra de dólares sería una manifestación de desconfianza respecto de la capacidad del esquema vigente para sostenerse en el tiempo.
Por ahora, el Gobierno apuesta a que la estabilidad cambiaria siga funcionando como ancla contra la inflación. Sin embargo, el volumen récord de dólares adquiridos por los ahorristas muestra que una parte importante de la sociedad continúa preparándose para un escenario diferente, manteniendo viva una pregunta que vuelve a instalarse en el centro del debate económico: cuánto tiempo podrá sostenerse el dólar barato sin una corrección de fondo.
