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LA ECONOMÍA EN ROJO: febrero se desplomó y marcó el peor dato desde la pandemia
El nivel de actividad cayó 2,6% mensual y 2,1% interanual. Industria y comercio arrastraron el indicador y no lograron ser compensados por el agro ni la minería.
La actividad económica registró en febrero una fuerte contracción que encendió señales de alarma sobre el rumbo del ciclo económico. De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el nivel de actividad cayó 2,6% respecto a enero en la medición desestacionalizada y 2,1% en comparación interanual.
Se trata del peor registro mensual desde la pandemia de COVID-19, con una magnitud que solo encuentra un antecedente cercano en diciembre de 2023, cuando se había registrado una baja similar.
El dato consolida una tendencia de desaceleración que se venía observando desde fines del año pasado. Tras un pico de crecimiento en septiembre, la economía comenzó a perder dinamismo de forma progresiva hasta ingresar nuevamente en terreno contractivo.
El principal factor detrás de la caída fue el desempeño negativo de sectores clave. La industria manufacturera retrocedió 8,7% interanual, mientras que el comercio mayorista y minorista cayó 7%. Ambos rubros, con fuerte peso en el empleo y el consumo, explicaron gran parte del deterioro general.
En contraste, algunos sectores mostraron números positivos. La pesca creció 14,8%, la explotación de minas y canteras avanzó 9,9% y la actividad agropecuaria registró una suba del 8,4%. Sin embargo, estos incrementos no alcanzaron para compensar el impacto de los sectores más dinámicos de la economía urbana.
Otro indicador que reflejó el enfriamiento fue la recaudación: el componente de impuestos dentro del índice mostró una caída del 4,2%, en línea con el debilitamiento del consumo.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó el dato al señalar que se trata de una “baja puntual” y sostuvo que la tendencia de fondo sigue siendo positiva. Según explicó, el indicador tendencia-ciclo mostró un leve crecimiento del 0,1% y acumula casi dos años de expansión.
El funcionario también atribuyó parte del retroceso a factores coyunturales, como la menor cantidad de días hábiles y el impacto de medidas de fuerza durante el mes.
Sin embargo, distintos análisis coinciden en que la caída no puede explicarse solo por esos elementos. El escenario refleja una dificultad estructural: el crecimiento de sectores como el agro y la minería ya no alcanza para sostener la actividad frente al deterioro de la industria y el comercio.
En el acumulado del primer bimestre, la economía cerró con saldo negativo. La mejora de enero —además corregida a la baja— no logró compensar la caída de febrero, dejando un inicio de año en contracción.
De cara a los próximos meses, algunos especialistas proyectan un posible rebote técnico en marzo, impulsado por factores estacionales. No obstante, advierten que la clave estará en la recuperación del consumo, los salarios y la reactivación de los sectores más golpeados.
En ese contexto, el desempeño económico seguirá bajo fuerte observación para determinar si este retroceso representa un punto de inflexión o el inicio de una fase más prolongada de estancamiento.
