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Explota el INDEC: Lavagna se fue por la inflación y el Gobierno se aferra a una medición de hace 20 años

Marco Lavagna renunció al INDEC tras el rechazo de Milei y Caputo a cambiar la fórmula del IPC. El Gobierno decidió sostener la metodología vieja y nombró a un funcionario alineado para bloquear la actualización.
La salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC estuvo lejos de ser un trámite administrativo o el cierre natural de una gestión. Según revelaron fuentes del propio organismo, la renuncia fue consecuencia directa de la decisión del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, de frenar la actualización de la metodología con la que se mide la inflación en la Argentina.
Lavagna había impulsado durante más de dos años la implementación de una nueva fórmula para el Índice de Precios al Consumidor, basada en datos recientes sobre los hábitos de consumo de los hogares. Sin embargo, la negativa del Gobierno a aplicar ese cambio terminó por quebrar la relación. El ahora ex titular del INDEC comunicó primero su decisión a través de mensajes breves y luego de manera personal a los equipos técnicos del organismo.
La renuncia se formalizó con una carta en la que Lavagna habló de un “ciclo cumplido” y pidió dar continuidad a los procesos estadísticos en marcha. Puertas adentro, ese mensaje fue interpretado como una señal política y una advertencia sobre el rumbo que estaba tomando el organismo bajo la presión del Poder Ejecutivo.
Horas después, el propio Caputo confirmó el trasfondo del conflicto. Admitió que Lavagna pretendía aplicar de inmediato la nueva metodología del IPC, pero aseguró que el Gobierno decidió postergar el cambio hasta que el proceso de desinflación esté, según sus palabras, “totalmente consolidado”. De ese modo, el Ejecutivo ratificó que seguirá utilizando una fórmula basada en una encuesta de gastos de los hogares realizada en 2004.
La decisión generó fuertes cuestionamientos dentro y fuera del INDEC. Los equipos técnicos ya habían avanzado con la nueva medición, sustentada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2018, y estaba previsto que comenzara a regir en el corto plazo. De acuerdo con trascendidos, esa metodología arrojaba para enero una inflación superior al 3 por ciento, un dato que chocaba con las proyecciones oficiales.
Mantener la fórmula actual implica seguir midiendo el costo de vida con una canasta de consumo que no refleja la realidad de las familias argentinas. En la práctica, quedan subrepresentados los aumentos de tarifas, servicios y alimentos, mientras se sostienen parámetros de gasto de hace más de dos décadas.
Junto con la renuncia de Lavagna, el Gobierno avanzó rápidamente en su reemplazo. Caputo confirmó como nuevo titular del INDEC a Pedro Ignacio Lines, un funcionario de su confianza que, según fuentes internas, fue clave para frenar la implementación de la nueva fórmula del IPC. La designación fue leída como una garantía de continuidad del esquema vigente.
El episodio reavivó las críticas por una posible manipulación de los datos oficiales. Desde ATE INDEC anunciaron una conferencia de prensa para alertar sobre la gravedad institucional de la renuncia, ocurrida a pocos días de difundirse un nuevo índice de inflación, y reclamaron preservar la independencia técnica del organismo.
La crisis en el INDEC se inscribe en un escenario más amplio de tensiones dentro del Estado. En los últimos meses se produjeron renuncias de funcionarios vinculados a las mediciones de pobreza e inflación y se frenaron relevamientos cuyos resultados resultaban incómodos para el Gobierno. En ese contexto, la salida de Lavagna aparece como el punto culminante de un conflicto prolongado entre la conducción técnica del organismo y la estrategia política del Ejecutivo.

