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Alarma inflacionaria en la Ciudad: diciembre cerró con 2,7% y pone presión sobre Milei

Transporte, alimentos y servicios empujaron la inflación porteña en diciembre. El dato de CABA vuelve a encender alertas y funciona como anticipo del IPC nacional que el INDEC difundirá la próxima semana.
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires registró en diciembre un aumento del 2,7% y cerró 2024 con una suba interanual del 31,8%, según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño. Aunque el registro anual mostró una leve desaceleración respecto de noviembre, el dato mensual volvió a complicar el frente inflacionario del Gobierno nacional.
El índice de la Ciudad funciona como una antesala del dato nacional que el INDEC dará a conocer el martes próximo, en un contexto en el que la administración de Javier Milei intenta mostrar control de precios mientras sostiene un esquema de tipo de cambio administrado, tarifas en ajuste y un marcado deterioro del poder adquisitivo.
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La suba de diciembre estuvo explicada principalmente por cuatro rubros: Transporte, Restaurantes y hoteles, Alimentos y bebidas no alcohólicas y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. En conjunto, estas divisiones aportaron 1,91 puntos porcentuales al índice general, es decir, más de dos tercios del aumento mensual.
Transporte encabezó las subas con un incremento del 5,5% y una incidencia de 0,59 puntos porcentuales. El alza respondió a las actualizaciones en combustibles y lubricantes, a los nuevos valores del boleto de colectivo urbano y a aumentos en automóviles y pasajes aéreos. El rubro volvió a marcar el ritmo de la inflación en un escenario atravesado por ajustes tarifarios impulsados desde el Gobierno.
Restaurantes y hoteles registró una suba del 4,3% y aportó 0,48 puntos al índice. El aumento estuvo vinculado a los precios de los alimentos preparados en bares y restaurantes, reflejando el traslado de costos al consumo fuera del hogar en un contexto de salarios rezagados frente a la inflación.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó en promedio un 2,4%, con una incidencia de 0,42 puntos. Dentro del rubro se destacaron las subas en carnes y derivados, que treparon 7,4%, seguidas por frutas y panificados. En contraste, las verduras, tubérculos y legumbres registraron una caída del 5,9%, lo que moderó parcialmente el impacto.
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,1% y explicó otros 0,42 puntos del índice. La suba respondió principalmente a los ajustes en alquileres y gastos comunes, un factor que continúa presionando sobre los ingresos en áreas urbanas.
El resto de las divisiones mostró incidencias menores, con la excepción de Recreación y cultura, que registró una baja del 0,7% por la caída en los valores de los paquetes turísticos, en un escenario de consumo cada vez más segmentado.
El dato de diciembre en la Ciudad anticipa un cierre de año con inflación en desaceleración, aunque sostenida por anclas transitorias como la recesión, el freno salarial y la administración de precios regulados. Las estimaciones privadas ubican la inflación nacional de diciembre entre el 2,5% y el 3%.
En ese marco, el índice porteño no aparece como una señal definitiva de alivio, sino como una advertencia de corto plazo. La inflación baja, pero lo hace sobre un nivel de precios elevado y con subas concentradas en servicios y tarifas, reabriendo el debate sobre los costos sociales del ajuste y la sostenibilidad del esquema económico.

