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Dólares prestados y caja vacía: el Central tapó el agujero y dejó al Tesoro al borde del colapso

El BCRA tomó un crédito puente por tres mil millones de dólares para cubrir un vencimiento inmediato, pero el Tesoro deberá desprenderse de casi cuatro billones de pesos y llega sin margen a dos licitaciones clave por veintitrés billones.
El Gobierno consiguió a último momento los dólares necesarios para afrontar un vencimiento externo cercano a los cuatro mil trescientos millones de dólares que opera este viernes, gracias a un crédito puente por tres mil millones negociado por el Banco Central con entidades financieras. La operación evitó el incumplimiento, pero trasladó la tensión al frente fiscal y dejó al Tesoro con una situación de liquidez extremadamente frágil.
De acuerdo con los datos oficiales, al cinco de enero el Tesoro disponía de mil seiscientos setenta y seis millones de dólares. Para completar el pago deberá adquirir cerca de dos mil seiscientos millones de dólares al Banco Central, lo que al tipo de cambio vigente implica una salida de alrededor de tres coma nueve billones de pesos. Tras esa operación, la cuenta del Tesoro quedaría con apenas unos dos mil millones de pesos, un nivel mínimo frente a los compromisos inmediatos.
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La situación se vuelve aún más delicada en la antesala de dos licitaciones de deuda en pesos consideradas determinantes por el mercado. La próxima semana vencen títulos por trece billones de pesos, con más de la mitad en manos privadas, y el treinta de enero operan otros diez billones adicionales, lo que eleva la presión sobre la caja oficial.
Desde el sector financiero advirtieron sobre los riesgos de este esquema. Un informe del banco de inversión CMF señaló que, si el Tesoro utiliza sus depósitos en pesos para comprar los dólares, quedará con un margen de liquidez muy reducido en un contexto de escasez monetaria y tasas elevadas.
El mismo análisis plantea dos alternativas para recomponer pesos: retirar fondos depositados en bancos comerciales o recibir una transferencia de utilidades del Banco Central, como ocurrió el año pasado. Ambas opciones implican costos relevantes. Una mayor absorción de liquidez podría presionar al alza las tasas de interés y afectar la actividad, mientras que una emisión adicional de pesos reavivaría los riesgos inflacionarios.
En paralelo, la Secretaría de Finanzas avanzó con un canje de bonos ajustados por el dólar oficial por un total de tres coma cuatro billones de pesos, equivalente a algo más del sesenta y cuatro por ciento del stock en circulación. Desde el Ministerio de Economía explicaron que la operación apunta a facilitar la reinversión en instrumentos atados al dólar y reducir el riesgo cambiario antes de las licitaciones.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron públicamente la obtención de los tres mil millones de dólares. Sin embargo, en el mercado remarcan que, debido al elevado riesgo país, fue el Banco Central y no el Tesoro quien debió salir a buscar el financiamiento, además de que se trató de un préstamo de muy corto plazo, apenas suficiente para mejorar transitoriamente las reservas.
Hacia adelante, el panorama continúa ajustado. En febrero, el Tesoro deberá afrontar pagos de intereses por ochocientos treinta y cinco millones de dólares al Fondo Monetario Internacional y otros cuatrocientos sesenta millones a organismos internacionales, mientras aguarda un desembolso de mil doscientos millones sujeto a la aprobación de la revisión del acuerdo. Al mismo tiempo, el Banco Central enfrenta vencimientos superiores a los dos mil millones de dólares entre febrero y mayo.
De este modo, los dólares obtenidos vía crédito apenas alivian de manera contable la situación de las reservas, mientras la presión se traslada a la caja en pesos y mantiene elevada la incertidumbre sobre la sostenibilidad financiera en el corto plazo.

