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POBREZA EN ALZA: una familia necesitó más de $1,5 millones en julio para llegar a fin de mes
El INDEC informó que un hogar de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 para cubrir la Canasta Básica Total y superar la línea de pobreza. Para no caer en la indigencia, la misma familia debió reunir al menos $708.016 durante julio.
El costo de sostener un hogar volvió a aumentar durante julio y profundizó la presión sobre los ingresos familiares. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, una familia tipo integrada por dos adultos y dos niños necesitó $1.564.716 durante el mes para cubrir la Canasta Básica Total y no quedar por debajo de la línea de pobreza.
El dato refleja la distancia que existe entre los ingresos de numerosos hogares y el costo de los bienes y servicios considerados indispensables. La cifra establece el umbral que debe superar una familia de cuatro integrantes para no ser considerada pobre según la metodología utilizada por el organismo estadístico.
La situación es todavía más exigente para hogares de mayor tamaño. Una familia integrada por dos adultos y tres niños necesitó $1.645.737 durante julio para cubrir la Canasta Básica Total. En el caso de un hogar compuesto por un adulto, un niño y un adulto mayor, el monto requerido alcanzó los $1.245.696.
El escenario resulta aún más delicado cuando se analiza la línea de indigencia. Para una familia tipo de cuatro integrantes fueron necesarios $708.016 durante julio únicamente para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, que contempla los alimentos indispensables para alcanzar los requerimientos mínimos de subsistencia.
Para un hogar compuesto por un adulto, un niño y un adulto mayor, la Canasta Básica Alimentaria alcanzó los $563.663. En una familia de cinco integrantes, formada por dos adultos y tres niños, el monto necesario para cubrir exclusivamente los alimentos básicos llegó a $744.677.
El INDEC también calculó el costo de las canastas para una persona adulta. Durante julio, un adulto necesitó $506.381 para cubrir la Canasta Básica Total y superar la línea de pobreza. Para no caer por debajo de la línea de indigencia, en tanto, necesitó contar con al menos $229.131.
Los datos se conocieron después de que el organismo estadístico informara que la inflación de julio alcanzó el 2,1 por ciento. La evolución de las canastas muestra que, aun con una variación mensual de precios que se encuentra por debajo de los niveles registrados durante otras etapas de la actual gestión, el costo necesario para sostener un hogar continúa creciendo.
La Canasta Básica Alimentaria registró durante julio un incremento del 2,6 por ciento. Con esa suba, acumuló un aumento del 20,1 por ciento durante los primeros siete meses del año y una variación interanual del 37,4 por ciento.
La Canasta Básica Total, que además de los alimentos incorpora otros bienes y servicios esenciales, aumentó 2,2 por ciento durante julio. En lo que va del año acumuló una suba del 19,6 por ciento, mientras que en los últimos doce meses registró un incremento del 36,1 por ciento.
La diferencia entre ambas mediciones resulta fundamental para comprender el impacto sobre los hogares. La Canasta Básica Alimentaria determina el umbral utilizado para establecer la línea de indigencia, mientras que la Canasta Básica Total incorpora otros consumos necesarios y funciona como referencia para determinar la línea de pobreza.
De esta manera, una familia de cuatro integrantes cuyos ingresos mensuales no alcanzaron los $1.564.716 durante julio quedó por debajo del umbral establecido para superar la línea de pobreza. Si sus ingresos tampoco llegaron a los $708.016, ni siquiera pudo cubrir el conjunto de alimentos considerados indispensables por el organismo estadístico.
El aumento de las canastas también muestra que la discusión sobre el costo de vida no se limita al porcentaje mensual de inflación. Aunque una variación del 2,1 por ciento pueda parecer moderada frente a registros anteriores, el efecto acumulado de los incrementos se traduce en una mayor cantidad de dinero necesaria para cubrir las necesidades básicas de una familia.
Para los hogares cuyos ingresos crecen a un ritmo inferior al de las canastas, la situación representa una pérdida concreta de poder adquisitivo. Cada incremento en los alimentos, el transporte, los servicios y otros gastos esenciales eleva el ingreso mínimo necesario para permanecer por encima de las líneas oficiales de pobreza e indigencia.
Los valores difundidos por el INDEC permiten dimensionar el desafío que enfrentan las familias argentinas. En julio, superar la pobreza para un hogar de cuatro integrantes requirió reunir más de 1,5 millones de pesos, mientras que garantizar únicamente la alimentación básica demandó más de 700.000 pesos.
Así, detrás de los porcentajes de inflación aparecen cifras que impactan directamente en la vida cotidiana. El costo de mantener un nivel de consumo considerado básico continúa aumentando y, cuando los ingresos familiares no logran acompañar esa evolución, crece el riesgo de que los hogares queden por debajo de los umbrales establecidos para medir la pobreza y la indigencia.