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EGIPTO SOBREVIVIÓ POR PENALES: eliminó a Australia y espera por Argentina o Cabo Verde en octavos
El seleccionado africano ganó 4 a 2 desde los doce pasos, tras igualar 1 a 1 en los 120 minutos, y se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026. Hossam Abdelmaguid convirtió el penal decisivo.
Egipto consiguió una clasificación cargada de tensión y dramatismo en el Mundial 2026 después de eliminar a Australia por penales, tras igualar 1 a 1 en los 120 minutos, y avanzar a los octavos de final.
El seleccionado africano se impuso 4 a 2 en la definición desde los doce pasos, donde mostró una enorme eficacia y convirtió todos sus remates. Del otro lado, Australia falló dos ejecuciones decisivas y terminó quedándose afuera en una serie que se inclinó desde el primer disparo.
Harry Souttar fue el encargado de abrir la tanda para los oceánicos, pero su remate se fue por arriba del travesaño y dejó a Egipto con ventaja anímica desde el inicio. Más tarde, Lucas Herrington estrelló el cuarto penal australiano en el travesaño y dejó servida la clasificación africana.
Hossam Abdelmaguid asumió la responsabilidad del último disparo egipcio y no falló. Con una ejecución precisa, marcó el 4 a 2 definitivo, desató el festejo de todo Egipto y selló el pasaje a la próxima instancia, en la que el equipo africano se enfrentará al ganador del cruce entre Argentina y Cabo Verde.
El partido fue un choque de estilos desde el comienzo. Egipto apostó por el manejo de la pelota, la circulación y la búsqueda de espacios, mientras que Australia intentó imponer orden, rigor físico y solidez defensiva para llevar el encuentro a un terreno más disputado.
En el inicio, el dominio fue claramente del conjunto africano, que se adueñó de la posesión y empezó a empujar a Australia contra su propio campo. Esa superioridad tuvo premio rápido, porque a los 13 minutos llegó la apertura del marcador.
La jugada nació de un tiro libre desde la izquierda. Mohamed Salah tocó corto para Emam Ashour, quien remató al arco, pero la pelota fue desviada por un defensor hacia el sector derecho. Allí apareció Karim Hafez, que lanzó un centro preciso para el propio Ashour, quien cabeceó en soledad, de pique al piso, y puso el 1 a 0.
El gol confirmó el mejor arranque de Egipto, que durante varios minutos manejó el ritmo del encuentro y encontró en Salah a su principal referencia ofensiva. Australia, en cambio, tuvo dificultades para progresar con la pelota y dependió más de pelotazos largos y acciones aisladas que de un juego asociado.
Sin embargo, después de la media hora, el dominio egipcio empezó a diluirse. Australia se animó a adelantar sus líneas, ganó presencia en la mitad de la cancha y comenzó a cerrar mejor los caminos hacia su área.
Así terminó la primera etapa y de la misma manera comenzó el complemento, con el conjunto oceánico más decidido a disputar el partido lejos de su arco.
A los nueve minutos del segundo tiempo, Australia encontró el empate. Tras un centro de Aiden O'Neill, Souttar intentó ganar de cabeza dentro del área, pero la pelota se desvió en Mohamed Hany y terminó dentro del arco egipcio.
El gol en contra significó un nuevo golpe para Hany, que ya había protagonizado una situación similar durante la fase de grupos, cuando convirtió en su propio arco en la igualdad frente a Bélgica. Para Australia, en cambio, fue una inyección de confianza en un partido que hasta entonces le había resultado cuesta arriba.
Desde ese momento, el desarrollo volvió a cambiar. Egipto retomó la iniciativa y empezó a buscar el triunfo con más decisión, mientras que Australia se replegó cada vez más cerca de su arquero y resistió con orden, esfuerzo físico y mucha concentración defensiva.
El tramo final del tiempo reglamentario tuvo a un solo equipo intentando quedarse con la victoria. Egipto empujó por todos los medios, con Salah como conductor y con varios futbolistas llegando al área, pero se encontró con una defensa australiana dispuesta a sostener el empate hasta el último minuto.
El tiempo suplementario mantuvo esa misma tendencia. Egipto siguió atacando y Australia continuó defendiendo con uñas y dientes, aunque el cansancio empezó a notarse con mayor claridad en el conjunto oceánico.
Los africanos tuvieron dos chances muy claras sobre el cierre de los 120 minutos. Primero, un cabezazo a quemarropa que el arquero Beach logró sacar con una gran reacción. Después, un remate desde dentro del área que parecía tener destino de gol, pero que terminó desviándose en un defensor cuando ya se metía.
Pese a la insistencia egipcia, el marcador no volvió a moverse y la clasificación debió resolverse desde los penales. Allí, Egipto fue más preciso, sostuvo la calma en los momentos decisivos y aprovechó los errores australianos para meterse entre los mejores dieciséis equipos del torneo.
Australia se despidió con la frustración de haber resistido durante gran parte del partido y de haber llevado la serie hasta una definición dramática, pero pagó caro la falta de eficacia desde los doce pasos.
Egipto, en cambio, celebró una victoria sufrida, trabajada y cargada de personalidad. El equipo africano mostró carácter para no caerse después del empate, insistió hasta el final y encontró en los penales el camino hacia una clasificación inolvidable.
Con el triunfo, Egipto avanzó a los octavos de final del Mundial 2026 y ahora espera por el ganador del cruce entre Argentina y Cabo Verde. Con la ilusión intacta y la confianza renovada, el seleccionado africano dio otro paso importante en una Copa del Mundo que empieza a ilusionar a todo su pueblo.
