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GOLPE DE TIMÓN EN LA HIDROVÍA: el Gobierno eligió al consorcio que administrará la principal ruta del comercio exterior argentino
La unión entre la belga Jan de Nul y la argentina Servimagnus quedó al frente del proceso de licitación de la Vía Navegable Troncal. Si no hay impugnaciones en los próximos días, se quedará con una concesión estratégica para la economía del país.
El Gobierno nacional dio un paso decisivo en el proceso de concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay al preadjudicar la gestión de la Vía Navegable Troncal al consorcio integrado por la empresa belga Jan de Nul y la firma argentina Servimagnus, una decisión que podría definir el futuro de la principal vía de salida de las exportaciones argentinas.
La medida surge luego de la evaluación de las propuestas presentadas en la licitación impulsada por el Ministerio de Economía, considerada una de las más relevantes para la infraestructura logística y comercial del país.
El dictamen de preadjudicación recomendó otorgar el contrato a la unión empresarial tras superar las etapas de análisis técnico, administrativo y económico previstas en el proceso licitatorio. La decisión coloca al consorcio en la antesala de una concesión clave para el funcionamiento de la red fluvial por donde circula gran parte de la producción exportable argentina.
Según informaron fuentes oficiales, la evaluación se realizó mediante un sistema de puntuación diseñado con asistencia técnica de organismos internacionales especializados en comercio y contratación pública, con el objetivo de garantizar transparencia y competitividad durante todo el procedimiento.
En paralelo, la propuesta presentada por la empresa belga DEME NV fue descartada tras obtener una calificación inferior, mientras que la oferta de la brasileña DTA Engenharia fue declarada inadmisible por incumplimientos vinculados a la garantía exigida en los pliegos.
Antes de emitir la recomendación final, los organismos intervinientes realizaron una revisión integral de la documentación presentada por los participantes para verificar el cumplimiento de las condiciones técnicas, jurídicas y financieras requeridas.
Desde el Ejecutivo destacaron además que durante el proceso no prosperaron cuestionamientos judiciales y remarcaron que las denuncias presentadas contra la licitación fueron rechazadas por los tribunales intervinientes.
No obstante, la adjudicación todavía no es definitiva. El procedimiento contempla ahora un plazo de siete días corridos para que los participantes puedan presentar impugnaciones formales. Una vez cumplida esa instancia, el Gobierno estará en condiciones de avanzar con la adjudicación final del contrato.
En la evaluación técnica, Jan de Nul y Servimagnus obtuvieron una ventaja significativa respecto de sus competidores. Esa diferencia resultó determinante para inclinar la balanza a favor del consorcio, ya que en la etapa económica las ofertas presentadas alcanzaron valores similares.
La nueva concesión busca modernizar una infraestructura considerada estratégica para el comercio exterior argentino. Por la Hidrovía circula la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país, además de combustibles, productos industriales e insumos que abastecen a distintos sectores productivos.
El Gobierno sostiene que el nuevo esquema permitirá reducir costos operativos, mejorar la eficiencia del tránsito fluvial y acelerar la incorporación de tecnología para optimizar la navegación y los controles sobre el sistema.
La decisión fue recibida con satisfacción por buena parte del sector privado. Entidades vinculadas a la industria, los puertos, la navegación y las exportaciones destacaron la importancia de avanzar hacia un nuevo ciclo de inversiones después de más de tres décadas sin una licitación integral de la vía navegable.
Para los sectores productivos, la modernización de la Hidrovía es considerada una condición fundamental para mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas y reducir costos logísticos en un contexto internacional cada vez más exigente.
Jan de Nul llega a esta instancia con una extensa trayectoria en el país. La compañía belga participa desde hace más de treinta años en tareas de dragado vinculadas a la Hidrovía y a distintos puertos argentinos, experiencia que fue uno de los aspectos más valorados durante la evaluación.
Su socia local, Servimagnus, aporta conocimiento específico en actividades relacionadas con salvamento de embarcaciones, balizamiento, obras hidráulicas y servicios portuarios.
Uno de los puntos que más destacó el Gobierno de la propuesta seleccionada fue el compromiso de desarrollar sistemas tecnológicos sin financiamiento de gobiernos extranjeros y la incorporación de plataformas avanzadas para monitorear el tráfico fluvial.
El proyecto contempla la implementación de herramientas de seguimiento en tiempo real, almacenamiento seguro de información, sistemas de ciberseguridad y acceso directo del Estado argentino a los mecanismos de control utilizados para supervisar la navegación.
Con la preadjudicación ya definida, la concesión de la Hidrovía ingresa en su etapa final. Si no aparecen objeciones durante el período de impugnaciones, el Gobierno quedará a un paso de formalizar uno de los contratos de infraestructura más importantes de los últimos años, clave para el comercio exterior y para el funcionamiento de la principal arteria logística de la Argentina.
