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CAOS TOTAL EN BOLIVIA: miles coparon las calles, hubo choques con la policía y crece la presión sobre el presidente
Una multitud marchó hacia el centro político de La Paz en medio de una huelga general y una profunda crisis económica. Hubo gases lacrimógenos, detenidos, heridos y fuertes reclamos contra el Gobierno.
Bolivia atraviesa horas de máxima tensión política y social. Miles de manifestantes provenientes de distintos puntos del país llegaron a la ciudad de La Paz para protagonizar una masiva protesta contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz, en una jornada atravesada por incidentes, enfrentamientos y un clima que expuso la creciente conflictividad que sacude al país.
La movilización fue impulsada por organizaciones indígenas, campesinas, sindicales y sectores sociales que reclaman respuestas urgentes frente al deterioro económico y exigen cambios en la conducción política nacional. La protesta coincidió además con una huelga general convocada por distintos sectores que denuncian un agravamiento de las condiciones sociales.
Las columnas de manifestantes avanzaron desde distintos puntos del altiplano boliviano con la intención de llegar hasta Plaza Murillo, el corazón político del país, donde se encuentran el Palacio de Gobierno y el Parlamento.
Sin embargo, el intento de ingreso derivó rápidamente en una situación de extrema tensión.
Según reportaron medios locales, grupos de manifestantes intentaron avanzar sobre los vallados de seguridad instalados en las inmediaciones del centro gubernamental y comenzaron los primeros enfrentamientos con efectivos policiales.
La respuesta de las fuerzas de seguridad incluyó operativos antidisturbios y el uso de gases lacrimógenos para dispersar la protesta. Durante varias horas se registraron corridas, choques y enfrentamientos en distintos sectores cercanos a la sede del Ejecutivo.
Las imágenes difundidas desde La Paz mostraron escenas de alta tensión, con calles cubiertas por humo, columnas dispersándose y una fuerte presencia policial desplegada en zonas estratégicas.
La protesta expuso un creciente malestar social que comenzó a profundizarse durante los últimos meses y que distintos sectores vinculan directamente con la situación económica.
Los reclamos apuntan principalmente al aumento del costo de vida, la escasez de combustibles, la falta de dólares y las dificultades que atraviesan miles de familias frente a un escenario económico cada vez más complejo.
Durante la movilización se escucharon consignas cada vez más duras contra el Gobierno. Entre ellas aparecieron cánticos reclamando la salida anticipada del presidente y frases que reflejaron el nivel de enojo social acumulado.
Uno de los manifestantes, identificado como Iván Alarcón, productor rural aimara, sintetizó el malestar durante declaraciones realizadas a medios locales.
“Queremos que renuncie. Bolivia está viviendo un momento de caos”, afirmó.
La crisis también sumó otro componente político de alto impacto. Paralelamente, una segunda columna vinculada al expresidente Evo Morales llegó a La Paz luego de una extensa movilización iniciada días atrás desde Caracollo, en el departamento de Oruro.
Morales siguió de cerca el desarrollo de la protesta y destacó la magnitud de la convocatoria mediante publicaciones en redes sociales.
En medio de ese escenario, la situación se tensó aún más tras la decisión judicial que ordenó la detención de dirigentes sindicales, entre ellos Mario Argollo, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana.
La medida provocó nuevas críticas y desde los sectores gremiales denunciaron una persecución política y judicial contra quienes participan de las protestas.
Las autoridades confirmaron además que durante los disturbios hubo al menos 95 detenidos y varios heridos. También informaron que un vehículo policial fue incendiado durante los incidentes.
La crisis ya dejó consecuencias más graves. El Gobierno confirmó una nueva muerte vinculada al conflicto y elevó la preocupación por el impacto social que generan los bloqueos y las protestas que afectan distintas regiones del país.
Mientras tanto, desde sectores empresariales comenzaron a reclamar medidas extraordinarias para contener la situación y garantizar el orden institucional.
Bolivia atraviesa uno de los escenarios más delicados de los últimos años. Y mientras la tensión crece en las calles, la incertidumbre política y económica amenaza con abrir un capítulo todavía más complejo para el futuro inmediato del país.
