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CRISIS EN PAMI Y MÉDICOS EN PIE DE GUERRA: rechazan cobrar $2.100 por paciente y alertan por un fuerte impacto en la atención
Profesionales de todo el país iniciaron un paro de 72 horas contra el nuevo esquema de pagos. Denuncian una caída drástica de ingresos y advierten por el deterioro en la calidad del servicio para los afiliados.
Médicos de cabecera del PAMI llevan adelante un paro nacional de 72 horas en rechazo al nuevo sistema de remuneración que fija en 2.100 pesos mensuales la cápita por afiliado. La medida fue convocada por la APPAMIA y cuenta con el respaldo de la AMRA.
La protesta, que se extenderá hasta el jueves, incluye reprogramación de turnos, limitaciones en la atención y modificaciones en el acceso a recetas y derivaciones. Si bien se garantizan las urgencias, la medida impacta directamente en las consultas habituales de los afiliados.
Desde el sector advierten que el nuevo esquema implica una reducción significativa de ingresos. Según sus estimaciones, para alcanzar un salario que permita sostener un consultorio, un profesional debería atender a casi mil pacientes por mes, lo que implicaría una carga diaria superior a 30 consultas.
“Es imposible sostener ese nivel de atención sin afectar la calidad del servicio y la salud de los propios médicos”, señalaron desde las entidades convocantes, que además alertaron sobre un proceso de deterioro del sistema.
El conflicto también incluye una movilización a la sede central del organismo, donde participaron profesionales y jubilados. Los gremios anticiparon que, de no haber cambios, el plan de lucha podría escalar hacia un paro por tiempo indeterminado.
En este contexto, el delegado de APPAMIA Córdoba, Atilio Rossi, explicó el impacto concreto del nuevo esquema: “Antes, con 400 afiliados, un médico podía percibir alrededor de 1.650.000 pesos. Ahora, con la nueva modalidad, pasaría a cobrar cerca de 800.000 pesos”, detalló.
El reclamo expone una creciente tensión en el sistema de salud para jubilados, con profesionales que advierten por condiciones laborales cada vez más exigentes y pacientes que enfrentan dificultades para acceder a la atención en medio del conflicto.
