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CAÍDA HISTÓRICA Y FIN DEL REBOTE: la industria se desplomó 8,7% en febrero y borró toda la recuperación reciente
El retroceso fue generalizado y golpeó a casi todos los sectores. Datos oficiales confirman que la actividad volvió a niveles previos a 2024 y profundiza una tendencia negativa sostenida.
La industria argentina atraviesa un nuevo episodio de deterioro tras los datos difundidos por el INDEC, que confirmaron una fuerte caída en febrero y consolidaron un escenario de crisis persistente. El descenso no solo se ubicó entre los más pronunciados de los últimos meses, sino que además eliminó completamente la recuperación registrada durante la gestión de Javier Milei.
De acuerdo al Índice de Producción Industrial manufacturero, la actividad se desplomó un 8,7 por ciento interanual en el segundo mes de 2026, mientras que en la medición desestacionalizada registró una baja del 4 por ciento respecto a enero.
El dato representa la mayor caída desde junio de 2024, cuando la industria había sufrido un derrumbe del 20 por ciento interanual en el contexto de los primeros meses del ajuste económico. Además, iguala la contracción registrada en noviembre pasado, lo que confirma la continuidad de la tendencia negativa.
Con este resultado, el sector acumula ocho meses consecutivos en retroceso, sin lograr revertir la dinámica contractiva. La última mejora se había observado en junio de 2025, pero desde entonces la actividad volvió a deteriorarse de manera sostenida.
Uno de los puntos más preocupantes es que, con la caída de febrero, la industria volvió a ubicarse por debajo de los niveles de enero de 2024, es decir, del primer período completo posterior a la devaluación inicial del actual gobierno. En la serie tendencia ciclo, el índice se posicionó en 116,4 puntos, por debajo de los 117 registrados en ese momento.
En términos más amplios, la serie original muestra que la industria alcanzó su nivel más bajo desde la pandemia de COVID-19, descendiendo a valores que no se observaban desde mayo de 2020. Si se excluye ese período excepcional, se trata del peor registro en al menos una década.
El deterioro se manifestó de manera extendida en toda la estructura industrial. En febrero, catorce de los dieciséis sectores relevados registraron caídas, lo que evidencia la magnitud del impacto.
El sector textil encabezó las bajas con un desplome del 33 por ciento interanual, en un contexto marcado por cambios en el comercio exterior. En la misma línea, la división prendas de vestir, cuero y calzado cayó un 18 por ciento.
La producción de maquinaria y equipo también mostró una fuerte contracción del 29 por ciento, reflejando un freno en la inversión y en la fabricación de bienes de capital. Entre los insumos intermedios, caucho y plástico retrocedió un 15 por ciento, mientras que la siderurgia y otras industrias metálicas cayeron un 12,5 por ciento.
El sector automotriz registró una baja del 29 por ciento, afectado por la menor demanda y dificultades en el mercado externo. Por su parte, el rubro alimentos mostró una caída del 6,9 por ciento.
En paralelo, la construcción, medida a través del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción, registró una baja del 0,7 por ciento y continúa en niveles bajos tras el fuerte retroceso del año anterior.
Solo dos sectores lograron crecer en este contexto adverso: los productos químicos, con una suba del 3,7 por ciento, y la refinación de petróleo, que avanzó un 19 por ciento impulsada por el desempeño del sector energético.
El escenario ya mostraba señales de debilidad. En enero, la utilización de la capacidad instalada había descendido al 53 por ciento, con algunos sectores en niveles críticos. A esto se suman siete caídas consecutivas en el Estimador Mensual de la Actividad Económica.
El cuadro general refleja el impacto de múltiples factores económicos que continúan afectando a la industria, en un contexto que plantea desafíos significativos tanto para la recuperación de la actividad como para la evolución del empleo en los próximos meses.
