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OLIVOS EN LA MIRA: Milei disuelve la administración de la Quinta y amplía el control de la Casa Militar
El Gobierno resolvió disolver la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y transferir funciones a la Casa Militar. La medida contempla una reorganización del personal civil y deberá completarse en un plazo de 60 días.
El Gobierno de Javier Milei resolvió avanzar con una profunda reorganización de la Quinta de Olivos, que incluye la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial y una ampliación de las funciones de la Casa Militar. La decisión contempla además la desvinculación de parte del personal civil que trabaja actualmente en el lugar.
La medida fue comunicada este jueves y, según la explicación oficial, busca centralizar en la Casa Militar las funciones vinculadas con la seguridad de la residencia presidencial y de los lugares donde el Presidente y su familia permanezcan de manera transitoria. El proceso de transferencia deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
Desde Presidencia señalaron que “la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia”.
La decisión se produce sobre una estructura que históricamente tuvo funciones diferenciadas. La normativa vigente asigna a la Casa Militar la responsabilidad de la seguridad del Presidente, su familia y la Residencia Presidencial de Olivos, mientras que la Administración General de la Residencia tenía a su cargo el funcionamiento integral del lugar, la administración de recursos humanos y económicos y la coordinación de servicios y suministros.
De hecho, una resolución publicada en junio de 2026 había prorrogado la designación transitoria del administrador general de la Residencia Presidencial de Olivos, lo que muestra que esa estructura continuaba formalmente vigente hasta la actual reorganización.
El Gobierno justificó el cambio en la necesidad de reforzar la seguridad presidencial frente a lo que definió como una “escalada de inseguridad a nivel global”. También vinculó la reorganización con la visita del papa León XIV, prevista para noviembre, que implicaría un importante movimiento de personas y trabajadores externos dentro de la residencia, según la explicación oficial difundida por Presidencia.
Sin embargo, la decisión generó cuestionamientos por el impacto sobre los trabajadores civiles. Según denuncias sindicales difundidas este jueves, varios empleados se presentaron a sus puestos habituales y fueron informados de que ya no continuarían desempeñando sus tareas. El número exacto de desvinculaciones difundido públicamente varía según las fuentes, por lo que no existe todavía una cifra oficial consolidada.
La reorganización también modifica el esquema con el que se administraban actividades cotidianas de la residencia. Hasta ahora, la estructura administrativa tenía entre sus responsabilidades el mantenimiento de los inmuebles, la conservación de bienes, los servicios generales, la cocina y la atención de los comedores presidenciales, además de la coordinación de compras, insumos y contrataciones.
La Casa Militar, en cambio, tiene como función central la seguridad presidencial. La normativa vigente establece que debe proveer la seguridad del Presidente y su familia en la Casa de Gobierno, la Quinta de Olivos y otros lugares de residencia transitoria, además de coordinar los dispositivos de seguridad con las distintas fuerzas.
En paralelo, aparecieron versiones que vinculan la decisión con contrataciones y compras realizadas para la Quinta de Olivos, especialmente aquellas relacionadas con mantenimiento y jardinería. Entre los antecedentes mencionados se encuentra una denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano por presuntas irregularidades en una licitación vinculada al mantenimiento de la residencia. Esas acusaciones forman parte de un expediente judicial y deberán ser acreditadas en ese ámbito.
También circularon otras versiones sobre los motivos de la reorganización, entre ellas una relacionada con un supuesto episodio ocurrido con uno de los perros del Presidente. Desde el entorno presidencial rechazaron esa interpretación y la calificaron como falsa.
Por ahora, la explicación oficial se mantiene centrada en la seguridad presidencial, la centralización administrativa y la necesidad de reducir la estructura formal de la residencia. El Gobierno deberá concretar durante los próximos 60 días el traspaso de funciones y definir cómo quedarán distribuidas las tareas que hasta ahora estaban bajo responsabilidad de la administración civil.
La decisión marca un cambio significativo en la organización de la Quinta de Olivos: la estructura que durante años estuvo encargada de administrar su funcionamiento será disuelta, mientras la Casa Militar ampliará su participación en la conducción de la residencia y en las tareas vinculadas con el Presidente y su familia.
