ACTUALIDAD
DÓLAR EN ALERTA: el Gobierno tuvo que emitir pesos y pagar tasas más altas para contener la presión cambiaria
El equipo económico debió convalidar tasas de interés más elevadas y emitir entre 600.000 y 800.000 millones de pesos para cubrir vencimientos del Tesoro. En paralelo, las operaciones de dolarización alcanzaron un récord y la brecha cambiaria volvió a ampliarse.
El Gobierno de Javier Milei atravesó este jueves una nueva jornada de tensión en los mercados financieros, con una fuerte demanda de dólares, mayores tasas de interés y dificultades para renovar la totalidad de los vencimientos de deuda del Tesoro. La presión cambiaria volvió a quedar expuesta mientras el equipo económico intenta sostener el esquema financiero y evitar una escalada del dólar.
En la última licitación de deuda del mes, el Tesoro buscó obtener aproximadamente 13 billones de pesos, pero logró renovar 12,16 billones. El resultado dejó una diferencia que deberá ser cubierta mediante una emisión estimada de entre 600.000 y 800.000 millones de pesos.
La situación vuelve a poner bajo la lupa la estrategia monetaria del Gobierno. Mientras el equipo económico procura retirar pesos del mercado para reducir la presión sobre el dólar, la menor disponibilidad de liquidez provoca un aumento del costo del financiamiento y genera mayores dificultades para empresas y familias que necesitan acceder al crédito.
La tensión comenzó a profundizarse desde mediados de julio, cuando las autoridades económicas intensificaron las medidas destinadas a absorber pesos. El objetivo era reducir la cantidad de dinero disponible y desalentar la demanda de divisas, pero el resultado también fue una fuerte volatilidad en las tasas de interés.
En la nueva licitación quedó en evidencia que los inversores están exigiendo rendimientos superiores para colocar sus pesos. Casi la mitad del monto obtenido por el Tesoro se concentró en una Lecap de corto plazo, con vencimiento el 30 de noviembre, que ofreció una tasa efectiva mensual del 2,19 por ciento.
El nivel representa un incremento respecto de las condiciones que ofrecían los instrumentos del Tesoro apenas un mes atrás. La necesidad de ofrecer mayores rendimientos refleja las dificultades del Gobierno para convencer a los inversores de permanecer posicionados en activos en pesos en un contexto de creciente demanda de cobertura cambiaria.
También se colocaron 2,38 billones de pesos en una Lecap con vencimiento el 29 de enero de 2027, que otorgó una tasa efectiva mensual del 2,25 por ciento. Otros 2,45 billones fueron obtenidos mediante un instrumento con vencimiento en mayo del próximo año, con una tasa efectiva mensual del 2,26 por ciento.
A esa colocación se sumaron 830.000 millones de pesos en un bono ajustado por inflación mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia, con una tasa interna de retorno del 6,25 por ciento.
Ese instrumento podría ser utilizado por entidades financieras que intervengan en operaciones relacionadas con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Administración Nacional de la Seguridad Social y con los créditos hipotecarios impulsados por el Ministerio de Economía.
El esquema también generó cuestionamientos debido a la diferencia entre las condiciones financieras que obtendrían las entidades y el rendimiento posterior que podrían conseguir mediante la colocación de esos recursos en títulos del Estado.
El Tesoro completó además una colocación de 420.000 millones de pesos en un bono vinculado a la evolución del dólar oficial, con una tasa interna de retorno del 7,64 por ciento.
Mientras se desarrollaba la licitación, el mercado cambiario volvió a mostrar una elevada demanda de dólares. El tipo de cambio oficial de referencia A3500 terminó la jornada en 1.512 pesos, apenas dos pesos por debajo del máximo registrado el miércoles.
En los mercados financieros, el contado con liquidación cerró en 1.601 pesos y el dólar MEP terminó en 1.536 pesos. La diferencia entre las distintas cotizaciones volvió a ampliarse y la brecha cambiaria alcanzó el 4,3 por ciento.
Uno de los datos que más llamó la atención fue el volumen de operaciones destinadas a dolarizar carteras. Durante la jornada se negociaron 626,6 millones de dólares entre el dólar MEP y el contado con liquidación.
Del total, 359,7 millones de dólares correspondieron a operaciones realizadas mediante el dólar MEP, mientras que otros 266,9 millones se canalizaron a través del contado con liquidación.
El volumen representó un salto considerable respecto de los máximos registrados durante julio, cuando las operaciones habían alcanzado picos cercanos a los 210 millones de dólares diarios.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque se produjo apenas un día después de otro récord. Durante la jornada anterior, las operaciones de dolarización habían alcanzado aproximadamente 624 millones de dólares.
La presión sobre el mercado cambiario también se reflejó en las operaciones con bonos en pesos vinculados a la evolución del dólar oficial. Sobre un volumen total cercano a 1,1 billones de pesos, casi 600.000 millones estuvieron concentrados en este tipo de instrumentos.
El escenario plantea una dificultad para el Gobierno: la estrategia utilizada para contener el dólar requiere reducir la cantidad de pesos disponibles y ofrecer tasas suficientemente atractivas para evitar que los inversores busquen refugio en moneda extranjera. Pero, al mismo tiempo, tasas más elevadas encarecen el crédito y pueden afectar el consumo y la actividad económica.
A esta tensión se suma la necesidad de refinanciar periódicamente los vencimientos de deuda. Cuando el Tesoro no logra renovar la totalidad de los compromisos, debe recurrir a la emisión de pesos para cubrir la diferencia, lo que introduce una contradicción dentro de la estrategia de absorción monetaria.
El equipo económico mantiene además la expectativa de que la inflación de agosto vuelva a ubicarse por debajo del 2 por ciento. Los indicadores adelantados apuntan en esa dirección, aunque una parte de la estrategia también depende de una demanda interna debilitada y de un menor nivel de consumo.
En ese contexto, el mercado financiero volvió a enviar una señal de alerta. La combinación de una mayor demanda de dólares, tasas de interés crecientes y una renovación incompleta de los vencimientos del Tesoro muestra que el Gobierno enfrenta nuevamente el desafío de sostener el equilibrio entre el mercado cambiario y el mercado de deuda.
Por ahora, la apuesta oficial continúa centrada en absorber pesos y ofrecer rendimientos que permitan mantener el interés de los inversores por los instrumentos en moneda local. Sin embargo, el récord de operaciones de dolarización y la necesidad de emitir para cubrir parte de los vencimientos muestran que la presión sobre el esquema financiero sigue vigente.