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MILEI DEJA UNA FACTURA LABORAL PESADA: el informe que revela la pérdida de 337 mil empleos formales
Un estudio de investigadores de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET analiza el impacto de la política económica sobre el mercado laboral. El trabajo registra una fuerte caída del empleo formal, aumento de la desocupación y un deterioro superior al 40 por ciento del salario mínimo.
La gestión de Javier Milei llega a su tramo final de casi tres años con un mercado laboral que, según un informe elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, muestra una combinación de pérdida de empleos registrados, retroceso de los salarios y fuerte deterioro del Salario Mínimo Vital y Móvil.
El estudio analiza la evolución del trabajo y los ingresos desde noviembre de 2023 y plantea que las actividades que consiguieron expandirse durante el período no lograron compensar la destrucción de puestos en sectores con una participación mucho mayor dentro del empleo formal.
Uno de los principales datos del informe indica que desde noviembre de 2023 se perdieron 337 mil puestos de trabajo registrados. La mayor parte de esa reducción se produjo en el sector privado, que contabilizó unos 241 mil empleos menos, aunque el retroceso también alcanzó al empleo público y al personal de casas particulares.
La caída tuvo especial impacto en sectores como la industria, la construcción, el comercio y el empleo público nacional, actividades que concentran una parte significativa de los trabajadores registrados y que estuvieron entre las más afectadas por el cambio en las condiciones económicas.
El último dato considerado por los investigadores corresponde a mayo. Durante ese mes se perdieron aproximadamente 7 mil puestos de trabajo registrados, mientras que siete de los 13 sectores analizados presentaron variaciones negativas.
La construcción fue la actividad que registró la mayor caída mensual, con una reducción de 0,5 por ciento en el empleo. Le siguieron el comercio y el transporte, ambos con retrocesos de 0,3 por ciento. La industria también perdió 0,3 por ciento de sus puestos, mientras que la intermediación financiera registró una disminución de 0,2 por ciento.
El comportamiento fue diferente en algunas actividades vinculadas con sectores que actualmente presentan mejores indicadores. Agro y pesca aumentaron su nivel de empleo en 0,5 por ciento durante mayo, mientras que la minería avanzó 0,3 por ciento.
También se observaron pequeñas mejoras en los servicios inmobiliarios, la salud y las actividades relacionadas con electricidad, gas y agua, todas con un crecimiento de 0,1 por ciento.
Sin embargo, el informe advierte que esas mejoras tienen un peso mucho menor dentro del mercado laboral. Los sectores que están generando empleo representan aproximadamente el 10 por ciento del trabajo registrado, mientras que las actividades que pierden puestos concentran cerca de la mitad de los trabajadores formales.
El dato permite dimensionar uno de los principales problemas señalados por los investigadores: el crecimiento de determinados sectores no alcanza, por ahora, para absorber la cantidad de trabajadores desplazados de las actividades que atraviesan una contracción.
El deterioro tampoco se distribuyó de manera uniforme entre las provincias. De acuerdo con el estudio, Neuquén, Río Negro y San Juan fueron las principales excepciones a la tendencia general.
Neuquén acumula un crecimiento del empleo registrado de 7,6 por ciento desde noviembre de 2023, mientras que Río Negro registra una mejora de 3,4 por ciento y San Juan, de 0,4 por ciento.
El desempeño de esas provincias aparece relacionado principalmente con la expansión de actividades extractivas. Neuquén y Río Negro se beneficiaron del crecimiento asociado con los hidrocarburos, mientras que San Juan encontró uno de sus principales motores en la minería.
En paralelo con la reducción del empleo registrado, el informe también señala un aumento de la desocupación. Según los datos analizados, la tasa pasó de 5,7 a 7,8 por ciento, lo que representa un incremento cercano al 40 por ciento.
Los investigadores, sin embargo, plantean que ese indicador debe observarse junto con la evolución de las distintas modalidades de contratación. El fuerte crecimiento de los monotributistas habría permitido contener parcialmente el aumento de la desocupación registrado en las estadísticas tradicionales.
Ese mecanismo también comenzó a mostrar señales de retroceso durante los últimos meses, según el análisis, lo que agrega presión sobre un mercado laboral que ya venía exhibiendo dificultades para generar puestos registrados.
El otro gran capítulo del informe está relacionado con los salarios. Los investigadores sostienen que el salario promedio de los trabajadores registrados perdió más del 8 por ciento de su poder adquisitivo frente a la inflación durante el período estudiado.
La situación resulta mucho más marcada entre los trabajadores del sector público nacional. En ese segmento, la pérdida de poder adquisitivo alcanzaría el 37 por ciento, en un escenario caracterizado por la reducción del gasto estatal y el ajuste sobre la estructura de la administración pública.
Entre los trabajadores privados registrados, el deterioro estimado es menor. Utilizando el índice de inflación actualmente vigente, el informe calcula una pérdida de poder adquisitivo del 3,6 por ciento.
Sin embargo, los investigadores plantean que el resultado sería más negativo si se utilizara el nuevo esquema de medición de precios elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que todavía no fue incorporado a las estadísticas oficiales. Bajo ese criterio, la pérdida se acercaría al 8 por ciento.
El informe también advierte que el deterioro de los ingresos no puede medirse únicamente comparando el salario de noviembre de 2023 con el de los últimos meses. Según el análisis, la pérdida de poder adquisitivo atravesó prácticamente todo el período de la gestión, aunque con diferentes niveles de intensidad.
Uno de los indicadores que concentra las mayores críticas es el Salario Mínimo Vital y Móvil. De acuerdo con el estudio, desde noviembre de 2023 perdió más del 40 por ciento de su poder adquisitivo.
La importancia del salario mínimo excede a quienes cobran exactamente ese monto. Su valor también funciona como referencia para diferentes políticas públicas, prestaciones y mecanismos establecidos por la legislación laboral y social.
Entre otros aspectos, el salario mínimo interviene en parámetros vinculados con el seguro por desempleo, determinadas becas universitarias y el límite de ingresos que puede ser embargado. También constituye una referencia utilizada en distintos municipios.
Por eso, los investigadores cuestionan la idea de que la evolución del salario mínimo sea un indicador secundario. Su deterioro puede afectar indirectamente a trabajadores y beneficiarios de políticas que utilizan ese valor como referencia.
El estudio también pone el foco en la pérdida acumulada durante los últimos años y utiliza como referencia septiembre de 2011, cuando el Salario Mínimo Vital y Móvil alcanzó uno de sus valores más elevados en términos reales.
Según los cálculos incluidos en el informe, si aquel nivel se hubiera actualizado desde entonces siguiendo la evolución de los precios, el salario mínimo actual debería ubicarse alrededor de 1.140.000 pesos.
La comparación busca mostrar la magnitud de la pérdida acumulada y remarcar la distancia existente entre el salario mínimo vigente y el poder de compra que tuvo ese indicador en algunos períodos anteriores.
El diagnóstico presentado por los investigadores de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET plantea, de esta manera, que el impacto laboral del programa económico no puede analizarse solamente a partir de los sectores que muestran crecimiento.
La minería, los hidrocarburos y determinadas actividades agropecuarias lograron expandirse y generar nuevos puestos, pero su capacidad para absorber trabajadores todavía se encuentra muy por debajo de la magnitud del empleo perdido en la industria, la construcción, el comercio y otros sectores de mayor peso dentro del mercado laboral.
El resultado es un escenario en el que conviven actividades dinámicas con una importante destrucción de empleo formal y una pérdida del poder adquisitivo de los ingresos laborales.
A casi tres años del comienzo de la gestión de Milei, el informe deja planteado un interrogante central para la economía argentina: si los sectores que actualmente crecen podrán generar la cantidad suficiente de empleos y salarios para compensar el retroceso sufrido por buena parte de los trabajadores durante el período.
Por ahora, los números recopilados por los investigadores muestran que esa compensación todavía está lejos de producirse y que el costo de la transformación económica se refleja con especial fuerza en el mercado laboral.