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SHOW FRANCÉS Y GOLEADA AFRICANA: Dembélé brilló ante Noruega y Senegal todavía sueña en el Mundial
Francia goleó 4 a 1 a Noruega y terminó primera en el grupo I con un triplete de Ousmane Dembélé. Senegal aplastó 5 a 0 a Irak y quedó a la espera de otros resultados para saber si avanza como uno de los mejores terceros.
Francia cerró la fase de grupos del Mundial 2026 con una actuación contundente, goleó por 4 a 1 a Noruega en Boston y aseguró el primer puesto del grupo I. En la misma jornada, Senegal venció por 5 a 0 a Irak y mantuvo viva la esperanza de avanzar a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros.
El gran protagonista del triunfo francés fue Ousmane Dembélé, autor de un triplete durante una primera media hora demoledora. El delantero marcó diferencias cada vez que recibió cerca del área y lideró una ofensiva que mostró velocidad, precisión y una enorme capacidad de daño.
El encuentro entre Francia y Noruega había generado una fuerte expectativa por el cruce entre dos seleccionados europeos con presentes distintos. El conjunto galo llegaba como una potencia consolidada, mientras que el equipo escandinavo afrontaba su regreso a una Copa del Mundo después de 28 años.
Además, la previa estaba marcada por el posible duelo entre Kylian Mbappé y Erling Haaland. Sin embargo, esa atracción empezó a perder fuerza antes del inicio, cuando el entrenador Stale Solbakken decidió presentar una formación alternativa y preservar a varias de sus principales figuras.
Haaland, Martin Odegaard y Alexander Sorloth comenzaron fuera del equipo titular, en una decisión vinculada con el escenario del grupo. Noruega ya no podía quedarse con el primer puesto mediante un empate y el cuerpo técnico priorizó cuidar a sus futbolistas más importantes para la etapa eliminatoria.
Francia, en cambio, salió al campo con una formación de enorme jerarquía ofensiva. Guy Stephan, quien reemplazó a Didier Deschamps por el fallecimiento de su madre, dispuso un ataque integrado por Mbappé, Dembélé, Michael Olise y Désiré Doué.
El dominio francés quedó claro desde el primer minuto. Apenas habían pasado 20 segundos cuando Mbappé recibió la pelota, encaró hacia el área y sacó un remate potente que se estrelló en el travesaño.
Esa acción anticipó lo que sería una primera etapa completamente favorable para Francia, que atacó con espacios, recuperó rápido y aprovechó cada error de una Noruega que sufrió demasiado en la salida.
A los 7 minutos llegó el primer gol. Noruega perdió la pelota cerca de su área y Mbappé aceleró el ataque con un pase profundo para Dembélé. El delantero recibió con espacio, ingresó al área, enganchó hacia ambos perfiles y definió con un derechazo cruzado para superar a Egil Selvik.
La sociedad entre Mbappé y Dembélé volvió a aparecer antes de los 20 minutos. El capitán francés asistió nuevamente y el atacante definió con un zurdazo para establecer el 2 a 0 y confirmar el gran comienzo del seleccionado europeo.
Noruega parecía completamente golpeada, aunque encontró una reacción inmediata después de mover desde la mitad de la cancha. Thelo Aasgaard recibió tras una buena combinación, dejó en el camino a su marcador con un quiebre de cintura y definió al primer palo para descontar.
La ilusión escandinava duró muy poco. Dembélé apareció otra vez, recibió de Aurélien Tchouaméni, amagó con rematar y sacó otro zurdazo al segundo palo para marcar el 3 a 1.
Con ese tanto, el delantero completó un triplete memorable y se convirtió en el tercer futbolista francés en marcar tres goles en un partido mundialista, después de Just Fontaine y Mbappé.
La actuación de Dembélé fue tan efectiva como determinante. Marcó tres goles con sus primeros tres remates y firmó uno de los tripletes más rápidos de la historia de la Copa del Mundo, solamente superado por el austríaco Erich Probst en 1954.
Más allá de su noche consagratoria, la superioridad francesa no dependió únicamente de su inspiración individual. El equipo generó peligro por el centro y por las bandas, con un circuito ofensivo que tuvo participación constante de Koné, Olise, Doué, Mbappé y el propio Dembélé.
Noruega, con una formación alternativa y algunas desatenciones defensivas, nunca logró controlar la velocidad de los atacantes franceses. Cada pérdida cerca del área propia se transformó en una amenaza directa.
El segundo tiempo mantuvo un desarrollo abierto. Noruega tuvo una chance clara en el inicio del complemento, cuando Theo Hernández derribó a Oscar Bobb dentro del área y el árbitro sancionó penal.
Jørgen Strand Larsen se hizo cargo de la ejecución, pero Mike Maignan adivinó la dirección del disparo y evitó el segundo gol del conjunto escandinavo.
La respuesta francesa llegó de inmediato. Mbappé volvió a quedar cerca de convertir, aunque Selvik logró anticiparse y mantener a Noruega en partido.
El encuentro entró entonces en un ida y vuelta constante, con espacios para los dos equipos y situaciones frente a ambos arcos. Bobb volvió a exigir a Maignan, quien respondió con seguridad ante una defensa francesa que dejó algunas señales de alerta.
El conjunto galo volvió a exhibir una enorme capacidad ofensiva, pero también permitió llegadas que podrían generar preocupación de cara a los cruces eliminatorios. La jerarquía de sus atacantes compensó las desatenciones defensivas y terminó inclinando definitivamente el trámite.
Stephan movió el banco y ordenó los ingresos de Rayan Cherki, Bradley Barcola e Ibrahima Konaté, otra muestra del poderío del plantel francés y de las variantes disponibles para la próxima instancia.
Noruega no recurrió a sus principales figuras para intentar la remontada. El seleccionado escandinavo priorizó llegar con descanso a los dieciseisavos de final, donde buscará extender su regreso mundialista con Haaland y sus principales nombres desde el inicio.
Francia terminó ganando con autoridad y llegará a la etapa eliminatoria con sus futbolistas ofensivos en un momento de alto rendimiento. Después de partidos en los que habían brillado Olise o Mbappé, esta vez fue Dembélé quien asumió el protagonismo absoluto.
De confirmarse el cuadro, el seleccionado francés enfrentará a Suecia el martes 30 de junio en Nueva York-Nueva Jersey. Noruega, que avanzó como segunda del grupo, jugará contra Costa de Marfil ese mismo día en Dallas.
En el otro partido de la zona, Senegal consiguió la victoria que necesitaba para seguir con vida y goleó por 5 a 0 a Irak. El equipo africano cerró el grupo I con tres puntos y una diferencia de gol positiva de dos, por lo que deberá esperar otros resultados para conocer si logra clasificarse entre los mejores terceros.
El conjunto dirigido por Pape Thiaw comenzó a construir el triunfo desde temprano. Tras un tiro de esquina ejecutado por Camara, Abdoulaye Seck ganó de cabeza y conectó de pique al piso. La pelota dio en el botín de Habib Diarra, tomó un efecto extraño y descolocó al arquero iraquí para el 1 a 0.
Senegal siguió presionando y encontró una situación clave a los 9 minutos. Sadio Mané recibió un pase de Mbaye, encaró hacia el área y fue derribado por Rebin Sulaka, quien intentó rechazar, falló y terminó cortando el avance.
Después de la revisión con asistencia arbitral por video, el defensor fue expulsado e Irak quedó con diez futbolistas cuando todavía quedaba casi todo el partido por delante.
La ventaja numérica condicionó completamente el desarrollo. Senegal tomó el control de la pelota, adelantó sus líneas y comenzó a buscar una goleada que le permitiera mejorar su diferencia de gol, un factor decisivo para aspirar a la clasificación.
En el inicio del segundo tiempo, Irak sufrió otro golpe con la lesión de su arquero titular, que debió ser reemplazado por Hassan.
A los 56 minutos llegó el segundo tanto senegalés. Iqbal intentó salir jugando con un lujo cerca de su propia área, pero perdió la pelota y dejó servido el ataque rival. Camara ingresó al área, llegó hasta el fondo y asistió a Ismaïla Sarr, quien convirtió el 2 a 0.
Ese gol terminó de quebrar la resistencia iraquí. Thiaw movió rápidamente el banco y mandó a la cancha a Nicolas Jackson, Pape Gueye, Iliman Ndiaye y Pathé Ciss para renovar energías y sostener la presión.
El impacto de los cambios fue inmediato. Apenas dos minutos después de ingresar, Pape Gueye marcó el 3 a 0 con un potente zurdazo que se clavó en el ángulo superior derecho. La jugada nació después de otra pérdida de Irak en la salida y volvió a exponer las dificultades del equipo asiático para sostener el partido con un jugador menos.
Senegal no se conformó y mantuvo la intensidad después de la pausa de hidratación. A los 71 minutos, Jakobs desbordó por la izquierda y envió un centro incómodo al área. Ndiaye logró bajar la pelota de cabeza y Gueye apareció solo para definir de primera y marcar el 4 a 0.
La goleada se completó a los 82 minutos. Ndiaye recibió fuera del área, acomodó el cuerpo y sacó un remate fuerte que se metió por el primer palo del arquero.
Con ese tanto, Senegal se convirtió en el primer seleccionado africano en marcar cinco goles en un partido de la Copa del Mundo, una marca histórica que alimentó todavía más la ilusión de avanzar a la siguiente ronda.
El equipo africano cerró la fase de grupos con una actuación contundente, pero su futuro en el Mundial dependerá de los resultados de las demás zonas. La victoria le permitió acomodar su diferencia de gol y mantenerse con chances, aunque todavía no le garantiza la clasificación.
Irak, condicionado por la expulsión temprana y superado durante casi todo el partido, se despidió del torneo sin respuestas frente a un rival que necesitaba ganar por amplio margen y cumplió con su parte.
El grupo I terminó con Francia en lo más alto, Noruega clasificada como segunda y Senegal a la espera de la calculadora. La última jornada dejó una exhibición francesa, una goleada histórica africana y una definición que todavía mantiene abierta la ilusión senegalesa.
