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GOLPE AL BOLSILLO: bajó la inflación, pero tarifas y transporte volvieron a encender las alarmas
El índice de precios marcó una suba de 2,6% en abril y mostró una desaceleración tras varios meses de aumentos consecutivos. Sin embargo, el acumulado anual ya superó la proyección oficial y persisten fuertes presiones sobre el gasto cotidiano.
La inflación de abril registró una suba de 2,6% y mostró una desaceleración respecto a los meses anteriores, cortando una racha de aumentos consecutivos. Sin embargo, detrás del dato apareció un escenario que sigue generando preocupación: los incrementos en tarifas, transporte y servicios esenciales continúan impactando con fuerza sobre el bolsillo.
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el acumulado inflacionario en lo que va de 2026 alcanzó el 12,4%, una cifra que ya superó la previsión anual contemplada por el Gobierno para todo el año.
En la comparación interanual, la suba de precios llegó al 32,4%, reflejando que, pese a una moderación en el ritmo de crecimiento mensual, el proceso inflacionario todavía mantiene un fuerte impacto sobre la economía cotidiana.
El dato representó un alivio parcial para la administración de Javier Milei, que volvió a destacar la desaceleración inflacionaria como uno de los ejes centrales de su programa económico. Sin embargo, la baja del índice general convivió nuevamente con fuertes aumentos en rubros sensibles para millones de hogares.
De acuerdo con el informe oficial, los precios regulados encabezaron las subas con un incremento de 4,7%, impulsados principalmente por aumentos en transporte y electricidad. En paralelo, el índice núcleo avanzó 2,3% y mantuvo presión en sectores como alquileres y gastronomía.
Entre los rubros con mayores incrementos apareció Transporte, con una suba de 4,4%, motorizada principalmente por el aumento en combustibles. Detrás se ubicaron Educación, con 4,2%; Comunicación, con 4,1%; y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,5%.
En contraste, Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba de apenas 1,5%, ubicándose por debajo del promedio general y colaborando con la desaceleración del índice mensual. El Gobierno interpretó ese comportamiento como una señal positiva tras meses de fuerte presión sobre la canasta básica.
Sin embargo, distintos especialistas advierten desde hace tiempo que la desaceleración en alimentos no alcanza para modificar el escenario general. En los últimos años cambió la estructura del gasto familiar y rubros como alquileres, tarifas, servicios y transporte comenzaron a ocupar una porción cada vez mayor del presupuesto mensual.
El informe también señaló diferencias regionales. En el Gran Buenos Aires, las mayores incidencias estuvieron vinculadas a aumentos en alquileres y electricidad. Mientras tanto, en regiones como Cuyo y Patagonia, el transporte volvió a posicionarse entre los principales motores del incremento mensual.
Aunque el índice general mostró una desaceleración, la persistencia de una inflación núcleo elevada continúa reflejando una fuerte inercia en la dinámica de precios. El desafío para el Gobierno será sostener la tendencia a la baja en un contexto donde los servicios regulados siguen presionando sobre los ingresos reales de millones de familias.
