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ALERTA ENERGÉTICA: cortes de gas en pleno otoño y fuerte impacto en industrias y GNC
Distribuidoras suspendieron el suministro a contratos interrumpibles ante la suba de la demanda. El faltante expone fallas en la planificación y reaviva la preocupación de cara al invierno.
El sistema de abastecimiento de gas comenzó a mostrar signos de tensión en el Área Metropolitana de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, donde se concentra la mayor demanda del país. En medio de un descenso de temperaturas anticipado, las distribuidoras se vieron obligadas a interrumpir el suministro a industrias y estaciones de GNC con contratos interrumpibles.
La medida fue implementada por Metrogas y Naturgy, con el objetivo de garantizar el abastecimiento a los usuarios prioritarios, como hogares, hospitales y escuelas, que cuentan con suministro asegurado por normativa incluso en contextos de escasez.
El faltante de gas en esta etapa del año generó sorpresa en el sector energético, dado que el invierno aún no comenzó. Si bien el aumento del consumo residencial por las bajas temperaturas explica parte del problema, fuentes del sector señalan que el origen principal está vinculado a decisiones recientes sobre la importación de Gas Natural Licuado.
El Gobierno había impulsado un esquema para privatizar la importación de GNL con vistas al invierno, desplazando a Enarsa, encargada históricamente de esas operaciones. Sin embargo, ante el encarecimiento de los precios internacionales, la iniciativa fue frenada y se decidió postergar su implementación.
Este cambio obligó a retomar las compras a través de Enarsa, pero con demoras. Según estimaciones del sector, el primer cargamento arribaría recién el 11 de mayo y los siguientes lo harían de forma escalonada después del día 20, lo que genera un bache en el abastecimiento justo en un período de alta demanda anticipada.
Desde el Ejecutivo justificaron la decisión de frenar la importación privada al advertir que implicaba trasladar los altos costos internacionales a las tarifas, con impacto directo en los usuarios y en la inflación. Sin embargo, el desfasaje en la planificación dejó expuesta la fragilidad del sistema.
El escenario recuerda tensiones del año pasado, aunque con una diferencia clave: en 2025 los cortes se produjeron en pleno invierno y en medio de una ola de frío, con problemas en la producción local, especialmente en áreas como Vaca Muerta.
En esta ocasión, el faltante se adelantó al otoño y responde principalmente a demoras en la llegada de importaciones. La combinación de bajas temperaturas y falta de previsión volvió a tensionar el sistema energético.
Mientras tanto, industrias y estaciones de GNC son las primeras afectadas por las restricciones, en un contexto en el que el abastecimiento energético vuelve a posicionarse como un factor crítico de cara a los meses más fríos del año.
