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Golpe millonario para Techint: perdió una licitación clave de Vaca Muerta y quedó fuera de un negocio de más de US$ 200 millones

El holding de Paolo Rocca fue desplazado en una licitación estratégica para un gasoducto ligado a Vaca Muerta. Una oferta mucho más cara, el cambio de reglas y el aval del Gobierno explican una derrota que sacudió al sector energético.
El Grupo Techint quedó afuera de una de las licitaciones más importantes vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta y sufrió un revés que impactó de lleno en su posicionamiento dentro del negocio energético. La empresa india Welspun se quedó con la provisión de caños para el gasoducto de Southern Energy, una obra de casi 500 kilómetros que conectará la cuenca neuquina con la costa atlántica de Río Negro.
El contrato adjudicado supera los 200 millones de dólares y, según trascendió, la propuesta presentada por Siat-Tenaris, subsidiaria de Techint, habría sido alrededor de un 40 por ciento más cara. Aunque la licitación fue privada y no se difundieron cifras oficiales, en el sector coinciden en que la diferencia de precios fue determinante para definir el resultado.
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La decisión generó sorpresa entre empresarios y analistas, ya que Techint aparecía como favorito. YPF, uno de los actores centrales dentro de Southern Energy, está presidida por Horacio Marín, ex directivo de Tecpetrol, la petrolera del propio grupo Rocca, lo que alimentaba la expectativa de una adjudicación casi asegurada. Sin embargo, esa cercanía no alcanzó para torcer la balanza.
Tras conocerse el fallo, desde el entorno del empresario comenzaron a circular cuestionamientos a la adjudicación. Incluso se habló de un intento por reabrir la compulsa para permitir una mejora de la oferta, posibilidad que finalmente no prosperó. Tampoco tuvo efecto el argumento de la defensa de la industria nacional, ya que una parte significativa de los caños que Tenaris hubiera provisto se fabrican en Brasil y no íntegramente en el país.
En las horas posteriores surgieron nuevas críticas hacia la firma ganadora. Desde sectores cercanos a Techint se señaló que la chapa utilizada por Welspun sería de origen chino, con costos presuntamente subsidiados, y se cuestionó que el proyecto esté alcanzado por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, que —según esa interpretación— debería favorecer a proveedores locales.
El debate escaló a nivel político cuando el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, salió a respaldar públicamente la adjudicación. El funcionario sostuvo que aceptar una oferta un 40 por ciento más cara habría reducido la rentabilidad del proyecto, afectando inversiones, empleo y exportaciones, además de encarecer el costo final de la energía.
Las declaraciones dejaron en evidencia la orientación del Gobierno, centrada en la reducción de costos y la maximización de la rentabilidad, aun cuando eso implique desplazar a grandes jugadores de la industria local. Para Techint, en cambio, la exclusión representa un golpe a la producción nacional y a su cadena de proveedores.
No es la primera vez que Paolo Rocca se presenta como defensor de la industria argentina frente a decisiones que afectan a su grupo. En diciembre pasado, desde Techint se deslizó la posibilidad de cerrar la planta de Tenaris en Valentín Alsina si las petroleras de Vaca Muerta optaban por importar caños, una advertencia que generó alarma entre los trabajadores y fue leída como una fuerte presión en medio de las negociaciones.
El gasoducto de Southern Energy está previsto para comenzar a construirse en 2026 y será una pieza clave para exportar gas natural licuado desde Río Negro, junto con el oleoducto Vaca Muerta Sur. Aunque perdió la provisión de caños, Techint ya se anotó para competir por la obra civil y la ingeniería del proyecto, decidido a seguir dando pelea en un escenario donde el poder económico y las reglas del juego están cambiando.

