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Ahí lo tenes al.... Feinmann volvió a caer en una fake news y celebró un cambio de nombre que nunca existió

Por: Carlos Rodriguez

El periodista aseguró que Jorge Macri ordenó modificar la calle República Bolivariana de Venezuela, pero la información es falsa: la arteria se llama Venezuela desde mil novecientos cuatro y los carteles no son nuevos.

Eduardo Feinmann celebró este jueves en la red social X una supuesta decisión del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, al afirmar que se habían cambiado los carteles de la calle “República Bolivariana de Venezuela” por “Venezuela” en el barrio de Almagro, en referencia a la situación política del país caribeño. Para sostener su afirmación, publicó imágenes de la señalización urbana y calificó la medida como una “genialidad”.

Sin embargo, la información difundida por el periodista es falsa. La calle porteña se denomina oficialmente “Venezuela” desde su creación en mil novecientos cuatro y nunca llevó el nombre “República Bolivariana de Venezuela”. Registros históricos y documentación oficial confirman que la nomenclatura no sufrió modificaciones a lo largo de su historia.

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Las propias respuestas al mensaje de Feinmann incluyeron imágenes tomadas en dos mil veintidós y dos mil veintitrés que muestran los mismos carteles que el periodista presentó como recientes. Las fotografías evidencian que no hubo ningún reemplazo ni decisión administrativa nueva por parte del Gobierno de la Ciudad.

Pese a que el posteo alcanzó miles de visualizaciones en pocas horas y fue desmentido por otros usuarios, Feinmann no corrigió la publicación ni realizó aclaraciones posteriores sobre el error. El episodio reavivó cuestionamientos sobre la verificación de la información antes de su difusión en redes sociales.

No se trata de un hecho aislado. En septiembre de dos mil veinticinco, el periodista leyó al aire una imagen falsa que mostraba a la cantante Katy Perry visitando a Cristina Fernández de Kirchner, creyéndola real antes de admitir que se trataba de un montaje generado con inteligencia artificial.

En noviembre de dos mil veinticinco, durante su programa en Radio Mitre, reprodujo un supuesto comunicado oficial del Ministerio de Defensa con un ultimátum al Reino Unido por Malvinas, que luego se comprobó que provenía de una cuenta parodia en X. Años antes, en mayo de dos mil veinte, difundió un audio falso de una mujer que aseguraba cobrar más de cien mil pesos en planes sociales, y debió pedir disculpas públicas tras ser desmentido en vivo.

La reiteración de estos episodios expone un patrón de difusión apresurada de contenidos no verificados. En un contexto de alta polarización política y viralización constante en redes, estos errores vuelven a poner en debate los mecanismos de chequeo y la responsabilidad de los comunicadores con llegada a audiencias masivas.

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