INTERNACIONALES
Estados Unidos va por el petróleo venezolano y recalienta la disputa global por la energía

Washington admitió que busca controlar de forma indefinida las exportaciones de crudo de Venezuela y evalúa avanzar sobre la producción. El objetivo es desplazar a China y reordenar el tablero energético regional.
El gobierno de Estados Unidos blanqueó su intención de avanzar hacia un control sostenido de las exportaciones de petróleo venezolano y dejó abierta la puerta a intervenir también en la producción del crudo. La definición fue confirmada por el secretario de Energía, Chris Wright, y profundiza la tensión geopolítica en torno a uno de los mayores reservorios energéticos del planeta.
Las declaraciones se realizaron durante un evento del sector energético organizado por el banco Goldman Sachs en la ciudad de Miami, en un contexto marcado por la escalada de conflictos tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la incautación por parte de Washington de dos buques petroleros de bandera rusa, uno en el océano Atlántico y otro en el mar Caribe.
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Según explicó Wright, la Casa Blanca apunta a comercializar el petróleo de Venezuela, comenzando por el crudo almacenado y extendiendo ese control de manera indefinida sobre las exportaciones. En ese esquema, Estados Unidos colocaría los barriles en el mercado internacional y administraría los ingresos derivados de esas ventas.
El funcionario detalló además que Washington permitiría el ingreso de insumos, equipos y servicios clave para evitar el colapso de la industria petrolera venezolana. El plan contempla estabilizar la producción y luego incrementarla de forma gradual, un proceso que, según reconoció, demandaría inversiones por miles de millones de dólares.
Las afirmaciones se alinean con un mensaje previo del presidente Donald Trump, quien sostuvo públicamente que Venezuela entregará entre treinta y cincuenta millones de barriles de petróleo para que Estados Unidos los venda a precio de mercado y gestione las ganancias obtenidas.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en alrededor de trescientos mil millones de barriles. Sin embargo, su producción se desplomó desde un pico de tres millones y medio de barriles diarios registrado entre dos mil cinco y dos mil siete, hasta cerca de un millón cien mil barriles diarios hacia fines de dos mil veinticinco.
De ese volumen, el país exporta aproximadamente ochocientos mil barriles por día. China es el principal destino del crudo venezolano, seguido por Estados Unidos y Cuba, un dato que explica el fuerte componente geopolítico de la estrategia norteamericana, orientada a desplazar a Beijing del negocio petrolero venezolano.
A la vez, la decisión responde a una necesidad estructural del sistema energético estadounidense. Una parte significativa de sus refinerías está diseñada para procesar crudo pesado, como el venezolano, y no petróleo liviano proveniente de yacimientos no convencionales.
Pese al impacto político y diplomático de las medidas anunciadas, el mercado internacional no mostró reacciones significativas. El precio del barril Brent se mantuvo en torno a los sesenta dólares, mientras que el WTI continuó moviéndose entre cincuenta y seis y cincuenta y ocho dólares, reflejando que, por ahora, la oferta y la demanda global no registraron alteraciones relevantes.

