INTERNACIONALES
Estados Unidos cambia el relato y deja a Milei contra las cuerdas: ahora niega que el Cártel de los Soles sea un narco-cartel

La Justicia estadounidense modificó la acusación contra Nicolás Maduro y ya no define al Cártel de los Soles como una organización criminal estructurada. El giro contradice la decisión del Gobierno argentino de declararlo grupo terrorista.
La Justicia de Estados Unidos dio un giro significativo en su postura sobre el denominado Cártel de los Soles y reconoció que no se trata de una organización criminal real en los términos clásicos. El cambio quedó plasmado en una acusación revisada de la Fiscalía estadounidense, conocida tras la captura de Nicolás Maduro, y marca una ruptura con el enfoque sostenido desde dos mil veinte, utilizado durante el gobierno de Donald Trump para justificar sanciones y amenazas de acción militar contra Venezuela.
En el nuevo documento judicial, el Departamento de Justicia ya no presenta al Cártel de los Soles como un cartel del narcotráfico con estructura propia ni señala a Maduro como su líder. En su lugar, lo describe como un sistema clientelar y una cultura de corrupción que atraviesa a sectores civiles, militares y de inteligencia del Estado venezolano, protegidos desde los niveles más altos del poder.
La diferencia entre ambas acusaciones es contundente. Mientras que el escrito de dos mil veinte mencionaba al Cártel de los Soles en más de treinta oportunidades y sostenía que Maduro había ayudado a gestionar y liderar esa estructura criminal, la imputación actual apenas lo nombra dos veces y afirma que tanto Maduro como el ex presidente Hugo Chávez actuaron como protectores de un entramado de corrupción vinculado al narcotráfico.
Uno de los pasajes centrales del nuevo texto judicial señala que Nicolás Maduro, al igual que Chávez antes que él, participa y protege una cultura de corrupción en la que las élites venezolanas se enriquecen mediante el tráfico de drogas, pero evita definir al Cártel de los Soles como una organización criminal con jerarquías y funcionamiento propio.
La segunda referencia al Cártel aparece asociada a un episodio ocurrido en dos mil quince, cuando dos familiares de Maduro fueron acusados de planificar el envío de cocaína desde el aeropuerto de Maiquetía utilizando el denominado hangar presidencial. En ese contexto, la Fiscalía sostiene que los implicados utilizaban el nombre Cártel de los Soles para describir un sistema de protección estatal y no un cartel narco tradicional.
Este viraje expone una fuerte contradicción con la política exterior del gobierno de Javier Milei. En agosto del año pasado, la Argentina había declarado al Cártel de los Soles como una organización terrorista, alineándose con la estrategia impulsada por Trump. La decisión incluyó su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento, bajo la órbita del Ministerio de Justicia.
A pesar del cambio de Washington, el Gobierno argentino sostuvo su postura. Durante una reciente sesión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, el embajador argentino Carlos Cherniak volvió a señalar a Maduro como líder del Cártel de los Soles y respaldó las acciones de Estados Unidos en Venezuela, reafirmando una posición que ahora queda desfasada respecto de la nueva estrategia judicial estadounidense.
Tras la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el Departamento de Justicia ratificó las acusaciones por conspiración para el narcotráfico, pero abandonó la idea de un cartel estructurado. El giro no elimina las imputaciones contra el mandatario venezolano, aunque debilita uno de los principales argumentos políticos y jurídicos utilizados en los últimos años para justificar sanciones, operaciones y designaciones de organizaciones terroristas en la región.

