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¡CIFRAS INFLADAS Y MÁS DUDAS! Milei habló de 125.000 millones de dólares, pero mezcló préstamos, proyecciones y fondos restringidos
El Presidente aseguró que el Gobierno tiene recursos suficientes para enfrentar una eventual corrida cambiaria, aunque el monto incluye dinero que todavía no fue desembolsado, ingresos futuros y activos que no están disponibles para una intervención inmediata.
El presidente Javier Milei admitió que durante el último año de su gestión podría producirse una corrida cambiaria, pero intentó llevar tranquilidad con una cifra de 125.000 millones de dólares que no representa fondos líquidos disponibles para enfrentar una crisis. El monto anunciado mezcla préstamos aún no otorgados, proyecciones de ingresos, contratos financieros y recursos sujetos a restricciones.
La afirmación se produjo durante la misma entrevista en la que Milei negó las versiones sobre una posible salida del ministro de Economía, Luis Caputo. El Presidente calificó esos rumores como “una canallada” y “una traición a la Patria”, y sostuvo que “hay que estar completamente loco para pensar que Caputo va a salir del Gobierno”.
Sin embargo, la explicación oficial sobre el supuesto respaldo financiero quedó atravesada por contradicciones. Días antes, Caputo había mencionado una cifra de 75.000 millones de dólares. Milei elevó ese cálculo en 50.000 millones, pero la diferencia surgió de sumar recursos que no pueden utilizarse de inmediato para intervenir en el mercado cambiario.
El Presidente incorporó 25.000 millones de dólares correspondientes a préstamos garantizados por organismos internacionales que todavía no fueron desembolsados y que, además, están destinados a refinanciar vencimientos. También sumó 20.000 millones de un saldo estimado de la balanza comercial y otros 5.000 millones que eventualmente ingresarían mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. En ambos casos, se trata de expectativas futuras y no de dólares disponibles en las reservas.
La cifra original de Caputo tampoco representa un fondo de libre utilización. En ella se incluyen 20.000 millones correspondientes al intercambio de monedas con Estados Unidos y otros 20.000 millones vinculados con el acuerdo con China. El dinero del acuerdo con China tiene destinos específicos, principalmente vinculados con operaciones de comercio exterior, por lo que no puede presentarse como una reserva lista para ser utilizada ante cualquier emergencia.
El cálculo también contempla unos 20.000 millones de dólares asociados a las compras netas de divisas realizadas por el Banco Central durante la actual gestión. No obstante, el Gobierno no explicó si ese dinero se encuentra efectivamente disponible ni si puede utilizarse en su totalidad para contener una corrida. Los 15.000 millones restantes provienen de contratos de dólar futuro, que se realizan en pesos y funcionan como seguros de cambio, pero no constituyen una reserva física de dólares.
De esta manera, Milei presentó como respaldo inmediato una suma compuesta, en buena medida, por recursos condicionados, fondos futuros o instrumentos que no pueden convertirse automáticamente en dólares para intervenir en el mercado. La cifra puede sonar tranquilizadora, pero resulta engañosa si se la interpreta como dinero líquido y disponible en las arcas del Estado.
La declaración se conoció antes del viaje que Caputo realizará a Bangkok para participar de la Asamblea conjunta del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El ministro tiene previsto reunirse con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, y con autoridades de otras instituciones internacionales para avanzar en la tercera revisión del acuerdo vigente, que contempla un desembolso pendiente de aproximadamente 869 millones de dólares.
Las dudas sobre la situación cambiaria también crecieron después de una reunión de gabinete a la que Caputo no asistió. En ese encuentro participó el financista Alberto Ades, quien expuso sus opiniones sobre la necesidad de aplicar una fuerte corrección cambiaria, es decir, una devaluación. Su presencia y sus planteos dejaron expuestas las discusiones internas dentro del equipo económico, aunque el Gobierno intenta transmitir que el programa funciona sin mayores dificultades.
La única comparación válida planteada por Milei fue la relación entre la base monetaria y el volumen de dólares que, según su interpretación, sería necesario para contener una corrida. El Presidente sostuvo que la base monetaria equivale a unos 30.000 millones de dólares y que una intervención de aproximadamente la mitad de esa cifra podría ser suficiente. Pero ese cálculo no alcanza para evaluar la capacidad real del Gobierno, porque también deben considerarse las reservas disponibles, los vencimientos de deuda, las obligaciones externas y el nivel de confianza en el programa económico.
El problema no es únicamente que el Presidente utilice cifras discutibles, sino que presente como dinero disponible recursos que todavía no llegaron, que tienen un destino específico o que dependen de ingresos futuros. En un contexto de tensión cambiaria, esa forma de comunicar puede generar una falsa sensación de seguridad y ocultar la fragilidad real del esquema financiero.
Mientras Milei insiste en que el Gobierno cuenta con dólares suficientes para enfrentar cualquier turbulencia, la administración debería informar con precisión cuánto dinero puede utilizar de inmediato, qué fondos están comprometidos, qué préstamos fueron efectivamente aprobados y qué parte del cálculo corresponde solo a proyecciones.
Sin esas aclaraciones, los 125.000 millones de dólares anunciados por el Presidente no funcionan como una garantía concreta frente a una corrida, sino como una cifra inflada para sostener un relato de fortaleza económica que los datos disponibles no permiten confirmar.
