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¡BRASIL DEFINE SU FUTURO! Lula y Flavio Bolsonaro se enfrentan en una elección que impacta a toda la región
Con 158,7 millones de personas habilitadas para votar, Brasil elige entre la continuidad de Lula y el regreso de una figura ligada al apellido Bolsonaro. La relación con Estados Unidos, China y los países de los BRICS también está en juego.
Brasil acudirá este domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente en unos comicios que, aunque cuentan con 13 candidatos, quedaron concentrados en dos figuras con posibilidades concretas de triunfo: el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Las encuestas anticipan una disputa ajustada, con una leve ventaja para Lula, por lo que la definición podría trasladarse a una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre. Sin embargo, el oficialismo todavía mantiene la expectativa de obtener una victoria en la primera instancia electoral.
Un total de 158,7 millones de electores están habilitados para votar en la principal potencia económica de América Latina. El resultado no solo determinará el rumbo político y económico del país, sino que también podría modificar su posición frente a las tensiones internacionales entre Estados Unidos, China y los países que integran el bloque de los BRICS.
La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización. Lula intenta consolidar un proyecto asociado con la defensa de la democracia, la soberanía nacional, la inclusión social y la continuidad de un frente amplio integrado por el Partido de los Trabajadores y sus aliados.
En la otra vereda, Flavio Bolsonaro representa el regreso de una derecha radicalizada, con una agenda centrada en la seguridad, la cultura de las armas, el agronegocio y un vínculo más cercano con el gobierno estadounidense.
La intervención de Washington también ocupó un lugar central durante la campaña. El gobierno encabezado por Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, fue acusado de inmiscuirse en los asuntos internos de Brasil. A esa situación se sumaron los pedidos de intervención de Estados Unidos que, según las denuncias del oficialismo, habrían sido impulsados por el clan Bolsonaro.
Uno de los episodios que generó mayor tensión fue la propuesta de aplicar un aumento de aranceles contra Brasil, una medida que podría afectar la economía del país. En las calles de San Pablo, un grafiti resumió con ironía esa disputa: “Make Brazil Quintal Again”, una frase que puede traducirse como “Hagamos de Brasil nuestro patio trasero”.
Lula cerró su campaña en San Pablo, donde recorrió la avenida Paulista y la calle Augusta acompañado por militantes del Partido de los Trabajadores, el Partido Socialismo y Libertad y Rede. También participaron dirigentes como Guilherme Boulos y Marina Silva.
El mandatario volvió a encontrarse con una militancia identificada con el color rojo y con sectores independientes que acompañaron la caravana. La escena recordó al cierre de campaña de 2022, cuando Lula se impuso en las elecciones y comenzó su tercer mandato en el Palacio del Planalto.
Una semana después de aquella elección, grupos de ultraderecha tomaron y destruyeron edificios institucionales en Brasilia en un intento de golpe de Estado que finalmente fue frustrado. En la actualidad, el oficialismo sostiene que el escenario es diferente y llega a los comicios con expectativas favorables.
Entre sus seguidores, algunos incluso consideran posible una victoria en primera vuelta. El influencer Ernesto José de Carvalho, conocido como “Don Ernesto”, sostuvo que la elección está polarizada y que ambos candidatos superan el 40% en las encuestas.
“Esto indica que podría definirse en la primera vuelta, y espero que sea a favor del presidente Lula”, afirmó. También destacó que el mandatario logró acercarse a sectores jóvenes con los que habitualmente no mantenía contacto político.
Otros militantes respaldan al oficialismo, aunque plantean la necesidad de profundizar las políticas sociales y laborales. JR Freitas, candidato a diputado estadual por el Partido Socialismo y Libertad y trabajador de plataformas de aplicaciones, sostuvo que durante la actual gestión se registraron algunos avances, aunque no se alcanzaron todos los objetivos.
Freitas señaló que el resultado del próximo gobierno será determinante para discutir un nuevo modelo de trabajo. También recordó las consecuencias sociales y económicas de la pandemia durante la presidencia de Jair Bolsonaro y cuestionó la postura que mantuvo el exmandatario frente a la crisis sanitaria.
Durante el cierre de campaña, Lula definió la disputa en términos de “democracia y soberanía o barbarie y corrupción”. Con su habitual energía y un sombrero Panamá que utiliza desde una intervención quirúrgica, afirmó que luchará “con todas sus fuerzas por el pueblo brasileño”.
Flavio Bolsonaro también finalizó sus actividades proselitistas en San Pablo y Río de Janeiro, dos de los estados más poblados del país. Su candidatura llegó a la jornada electoral atravesada por denuncias de corrupción, cuestionamientos por su cercanía con Trump y distintas controversias instaladas durante las últimas semanas.
En un video difundido por su aliado político y gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, el senador pidió a los votantes que no distribuyeran su apoyo entre distintas elecciones y que optaran por un cambio desde la primera vuelta.
“Vamos, Brasil quiere un cambio. No votes en cuotas dos veces. Hacelo de una sola vez este domingo”, expresó el candidato.
Flavio Bolsonaro también anticipó que, en caso de ganar, Brasil se incorporaría al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad hemisférica impulsada por Estados Unidos para contener la influencia de China en la región.
La propuesta genera especial interés porque Brasil es uno de los principales socios comerciales de China y, hasta el momento, no forma parte de ese esquema, junto con Canadá, México, Uruguay, Cuba, Venezuela y Nicaragua. Una eventual alineación con Washington podría modificar la política exterior brasileña y alterar el equilibrio regional.
A diferencia de su padre, Flavio Bolsonaro no cerró su campaña arriba de una motocicleta. Sin embargo, mantuvo la estrategia de identificarse con los colores de la selección brasileña y apeló a una consigna vinculada con el fútbol al convocar a sus seguidores a jugar “su partido por Brasil”.
Con una campaña atravesada por la polarización, la presión internacional y los cuestionamientos sobre el futuro democrático del país, Brasil acudirá a las urnas para decidir entre la continuidad de Lula y el regreso de un apellido central de la extrema derecha regional. El resultado podría conocerse este domingo o quedar postergado hasta la segunda vuelta del 25 de octubre.
