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LA INFLACIÓN BAJÓ, PERO MILEI NO CUMPLIÓ: fue de 1,7% en agosto y quedó lejos de su promesa
El IPC se desaceleró al 1,7% en agosto, cuatro décimas menos que en julio, y acumuló 21,3% en los primeros ocho meses del año. El dato representa una mejora, pero quedó lejos de la inflación “cero” que Javier Milei había prometido para este período.
La inflación de agosto fue de 1,7%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), y registró una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales respecto del 2,1% de julio. Con este resultado, el índice de precios al consumidor acumuló un incremento del 21,3% durante los primeros ocho meses del año.
El dato muestra una mejora respecto del mes anterior, pero también vuelve a poner en discusión la distancia entre la evolución efectiva de los precios y las metas que había planteado el Gobierno de Javier Milei. La inflación consiguió volver a ubicarse por debajo del 2% mensual, aunque todavía no logra perforar ese nivel de manera sostenida y permanece muy lejos del escenario que el Presidente había anticipado para agosto.
En marzo, Milei había asegurado que para esta etapa del año la inflación minorista iba a "arrancar con cero". El mandatario incluso había relacionado esa expectativa con la posibilidad de realizar un nuevo recital para celebrar el resultado. "Para agosto de este año, la inflación minorista arranca con cero, les guste o no", había afirmado durante una exposición en Tucumán.
El resultado informado por el INDEC fue finalmente de 1,7%, por lo que aquella proyección quedó lejos de cumplirse. La diferencia adquiere mayor relevancia si se observa que, pese a la desaceleración acumulada desde comienzos de año, el índice todavía no consiguió instalarse por debajo del 1% mensual, uno de los escenarios que el Gobierno había utilizado para respaldar su programa económico.
Después del 3,4% registrado en marzo, el IPC había bajado al 2,6% en abril, al 2,1% en mayo y al 1,9% en junio. La secuencia parecía mostrar una trayectoria descendente que podía acercar al Ejecutivo a sus objetivos. Sin embargo, en julio la inflación volvió a ubicarse en 2,1% y recién en agosto retomó la tendencia a la baja.
Además, detrás del 1,7% general aparecen componentes que obligan a mantener cautela sobre la consolidación de la desaceleración. La inflación núcleo, que excluye los precios estacionales y regulados y permite observar con mayor claridad los movimientos más persistentes, aumentó 1,8% durante agosto y quedó por encima del índice general.
Dentro de la inflación núcleo, el INDEC destacó los incrementos vinculados con los alquileres de la vivienda y los servicios culturales. Al mismo tiempo, los precios regulados avanzaron 2,2%, también por encima del promedio general, impulsados por aumentos en electricidad, gas, transporte público y medicina prepaga.
La división que registró el mayor incremento durante agosto fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba de 2,8%. Le siguieron Educación, con 2,5%, y Salud y Bienes y servicios varios, ambos con aumentos del 2,4%.
Comunicación registró una variación de 2,3%, mientras que Bebidas alcohólicas y tabaco aumentó 2,1%. En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una suba de 1,7%, exactamente igual al nivel general, aunque fue el rubro que mayor incidencia tuvo en la variación mensual en las distintas regiones del país.
Dentro de los alimentos, los principales movimientos estuvieron vinculados con verduras, tubérculos y legumbres, frutas y pan y cereales. En el otro extremo, Prendas de vestir y calzado registró una baja de 0,6%, mientras que Recreación y cultura no presentó variaciones durante agosto.
La inflación estacional, por su parte, mostró una caída de 0,9%. El comportamiento estuvo explicado principalmente por las bajas en paquetes turísticos y prendas de vestir, aunque el descenso fue parcialmente compensado por los aumentos registrados en frutas y verduras.
El resultado permite, entonces, diferenciar entre una desaceleración mensual y una ruptura definitiva de la dinámica inflacionaria. La reducción del 2,1% de julio al 1,7% de agosto constituye una mejora, pero todavía no alcanza para afirmar que los precios ingresaron de manera sostenida en una trayectoria inferior al 2%.
La evolución de la inflación núcleo y de los precios regulados refuerza esa cautela. Mientras el índice general avanzó 1,7%, esos dos componentes registraron aumentos superiores, una señal de que todavía persisten presiones sobre determinados sectores de la economía.
A este escenario se suma el comportamiento de los precios mayoristas. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) había registrado en julio una suba de apenas 0,8%, con un incremento de 0,8% en los productos nacionales y de 0,5% en los importados.
La diferencia respecto del IPC fue significativa: mientras los precios mayoristas aumentaron 0,8% en julio, la inflación minorista llegó al 2,1%. La brecha entre ambos indicadores fue de 1,3 puntos porcentuales.
El dato resulta relevante porque una desaceleración de los precios mayoristas no necesariamente se traslada de manera inmediata al costo de vida de los hogares. La evolución de los servicios, los ajustes tarifarios, los alquileres, las regulaciones de precios y las estructuras de costos de cada actividad pueden generar diferencias entre ambos indicadores.
El IPIM acumuló además un incremento de 16,6% durante los primeros siete meses del año y de 31,1% en la comparación interanual, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC. El acumulado mayorista quedó por debajo del 21,3% registrado por el IPC durante los primeros ocho meses, aunque ambos índices tienen composiciones y metodologías diferentes.
Entre los productos nacionales mayoristas, los mayores aportes positivos durante julio correspondieron a productos agropecuarios, sustancias y productos químicos, vehículos automotores, carrocerías y repuestos, y alimentos y bebidas. En sentido contrario, el petróleo crudo y el gas tuvieron una incidencia negativa de 0,91 puntos porcentuales y contribuyeron a moderar el índice general.
Los últimos datos dejan así un escenario de desaceleración, pero todavía con señales de tensión. La inflación mensual bajó respecto de julio, aunque la núcleo permaneció por encima del índice general y los precios regulados avanzaron a un ritmo mayor.
El 1,7% de agosto representa una mejora frente al 2,1% del mes anterior, pero también deja expuesta la distancia entre la dinámica real de los precios y la expectativa que había planteado el Gobierno para esta etapa del programa económico. La inflación bajó, pero la promesa de Milei de llegar a agosto con una inflación que "arranca con cero" quedó, una vez más, lejos de cumplirse.
