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GOLPE A LA INDUSTRIA: cerró una histórica fábrica de calzado y despidió a más de 30 trabajadores
Coopershoes paralizó su planta de Las Flores después de meses de caída en las ventas y menor cantidad de pedidos. La empresa decidió no renovar contratos de fabricación para terceros y solo mantendrá un reducido equipo administrativo.
Una histórica fábrica de calzado de la provincia de Buenos Aires cerró definitivamente su planta de producción y dejó a más de 30 trabajadores sin empleo. Se trata de Coopershoes, una empresa de capitales brasileños que tenía sus instalaciones en el parque industrial de Las Flores y que decidió poner fin a su actividad fabril después de varios meses de caída en las ventas y reducción de los pedidos.
La compañía fue reduciendo progresivamente su plantel hasta desvincular durante las últimas semanas al último grupo de operarios que permanecía trabajando en la planta. Según confirmó Markus Heydn, representante de la empresa en Argentina, en el predio quedará solamente un equipo reducido destinado a cumplir tareas administrativas.
El cierre significa el final de la producción industrial de una planta que durante años tuvo un papel importante en el sector del calzado. Desde Las Flores se fabricaron productos destinados al mercado argentino para reconocidas marcas, entre ellas Converse, Grimoldi, DC y Pony, mediante contratos de fabricación para terceros.
De acuerdo con la explicación brindada por los directivos, la decisión estuvo relacionada principalmente con la fuerte disminución de los pedidos y la pérdida de rentabilidad de las líneas de producción. La menor demanda habría generado un escenario cada vez más difícil para sostener el funcionamiento de la fábrica.
A esa situación se sumó, según la empresa, el avance de productos terminados importados, que incrementó la competencia en el mercado interno y redujo los márgenes disponibles para mantener la producción local.
Frente a ese escenario, Coopershoes decidió detener definitivamente las máquinas y no renovar los contratos que mantenía con distintas marcas. De esta manera, la planta dejó de desarrollar actividades de fabricación y quedó reducida a funciones administrativas.
El impacto de la decisión trasciende a los trabajadores directamente afectados. Más de 30 personas perdieron su fuente laboral y el cierre también repercute sobre la actividad económica de Las Flores, donde la fábrica formaba parte del entramado productivo del parque industrial.
La pérdida de esos puestos de trabajo también implica la salida de mano de obra con experiencia y conocimientos específicos en la industria del calzado. Para los trabajadores desvinculados comienza ahora el proceso relacionado con el cobro de sus indemnizaciones y la búsqueda de nuevas oportunidades laborales.
La situación genera preocupación entre sectores gremiales vinculados con la industria textil y del calzado, que vienen siguiendo las dificultades que atraviesan distintas empresas frente a la disminución de la demanda interna y el crecimiento de la competencia de productos provenientes del exterior.
El caso de Coopershoes se suma así a un escenario de tensión para determinadas ramas de la industria manufacturera, donde las empresas deben afrontar simultáneamente menores niveles de ventas, cambios en los costos y una mayor competencia en el mercado interno.
Para Las Flores, el cierre representa además una pérdida que excede la cantidad de puestos laborales eliminados. La planta generaba actividad económica de manera directa e indirecta y formaba parte de una estructura industrial que durante años aportó empleo y movimiento comercial a la ciudad.
La decisión de Coopershoes marca, de esta manera, el final de una etapa. Después de años de producción de calzado para algunas de las principales marcas que operan en el país, las máquinas de la planta de Las Flores dejaron de funcionar y más de 30 trabajadores quedaron fuera de la empresa.
El predio conservará por ahora una estructura administrativa reducida, pero la actividad fabril llegó a su fin. Para los trabajadores despedidos y para la comunidad de Las Flores, queda el desafío de afrontar las consecuencias de un cierre que vuelve a poner en discusión el futuro de la producción industrial y del empleo en el interior bonaerense.
