SENADORES COBRARÁN MÁS DE $13 MILLONES: mientras tanto el salario mínimo queda cada vez más lejos de la canasta básica
Las dietas de los senadores volverán a incrementarse por el mecanismo que las vincula con las paritarias de los trabajadores del Congreso y superarían los $13,1 millones brutos en enero de 2027. En paralelo, un proyecto busca que el salario mínimo se equipare con la canasta básica.
Las dietas de los senadores nacionales volverán a aumentar en los próximos meses y superarían los 13,1 millones de pesos brutos a partir de enero de 2027. La actualización se desprende del mecanismo que vincula los ingresos de los integrantes de la Cámara Alta con los aumentos salariales acordados para los trabajadores del Congreso.
El incremento vuelve a generar controversia por el contraste con la situación de los trabajadores que perciben el Salario Mínimo, Vital y Móvil, cuyo valor permanece muy por debajo del ingreso necesario para que una familia tipo pueda cubrir la Canasta Básica Total y evitar caer por debajo de la línea de pobreza.
El nuevo esquema de actualización contempla aumentos escalonados para los empleados legislativos de 1,9 por ciento en septiembre, 1,8 por ciento en octubre, 1,6 por ciento en noviembre y 1,5 por ciento en diciembre. En conjunto, los incrementos representan una suba cercana al 7 por ciento durante el último cuatrimestre de 2026.
Como las dietas de los senadores están atadas a esas actualizaciones, los aumentos también impactarán sobre los ingresos de los integrantes de la Cámara Alta. En el cálculo no se contemplan bonos extraordinarios.
El esquema vigente establece que los senadores reciben una dieta equivalente a 2.500 módulos. A esa suma se agregan otros 1.000 módulos correspondientes a gastos de representación y 500 módulos por concepto de desarraigo. Además, los legisladores cuentan con una decimotercera dieta destinada a equiparar el ingreso correspondiente al aguinaldo.
La actualización alcanza a prácticamente todos los integrantes de la Cámara Alta. La excepción es Alicia Kirchner, quien decidió renunciar al ingreso parlamentario al asumir su banca para conservar su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz.
El mecanismo que permite actualizar las dietas a partir de los acuerdos salariales del personal legislativo ya había provocado una fuerte polémica en 2024. En aquel momento, la decisión de vincular los ingresos de los legisladores con las paritarias del Congreso generó cuestionamientos desde distintos sectores políticos y de la sociedad.
La controversia había derivado en la suspensión de los aumentos y en el congelamiento de las dietas hasta fines de 2025. La medida había contado con el respaldo de los distintos bloques después de que Victoria Villarruel y Martín Menem impulsaran modificaciones sobre los ingresos de los legisladores.
Una vez finalizado el período de congelamiento, el mecanismo volvió a quedar operativo y ahora los aumentos salariales acordados para el personal legislativo vuelven a trasladarse a las dietas de los senadores.
El nuevo incremento también generó movimientos dentro de algunos sectores políticos. Dirigentes vinculados con Patricia Bullrich anunciaron que mantendrán la decisión de donar a entidades benéficas o instituciones públicas de sus provincias la diferencia correspondiente a los aumentos.
Mientras se discute cuánto cobrarán los integrantes del Senado, en la Cámara de Diputados comenzó a tomar fuerza una discusión completamente diferente: cómo garantizar que el salario mínimo alcance para cubrir las necesidades básicas de una familia.
Un proyecto presentado por legisladores encabezados por Varinia Lis Marín propone modificar la legislación laboral para establecer que ningún trabajador que cumpla una jornada completa pueda percibir un salario mínimo inferior al valor de la Canasta Básica Total publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos para una familia tipo del Gran Buenos Aires.
La iniciativa busca modificar el artículo 140 de la Ley 24.013 y no establece un monto fijo ni un porcentaje determinado de incremento. En cambio, propone utilizar la Canasta Básica Total como referencia para establecer el piso salarial y evitar que el salario mínimo quede por debajo del costo básico de vida.
Los números incluidos en el proyecto permiten dimensionar la diferencia actual. En agosto de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubicó en 376.600 pesos, mientras que la Canasta Básica Total para un hogar compuesto por cuatro integrantes alcanzó los 1.531.472 pesos.
La distancia entre ambos valores supera ampliamente el millón de pesos. De acuerdo con esos datos, el salario mínimo representa apenas una parte del ingreso que necesita una familia tipo para cubrir el conjunto de bienes y servicios considerados esenciales.
La propuesta plantea así un mecanismo de actualización diferente al utilizado para las dietas de los senadores. Mientras los legisladores cuentan con una referencia vinculada a las paritarias del personal del Congreso, el proyecto busca que el salario mínimo tenga una relación directa con la evolución del costo de vida.
La discusión se desarrolla además en un contexto en el que las dificultades para sostener el poder adquisitivo afectan especialmente a los trabajadores de menores ingresos. Para quienes cobran el salario mínimo, la evolución de los precios de los alimentos, servicios y otros gastos esenciales tiene un impacto mucho mayor sobre el ingreso disponible.
El debate también expone dos mecanismos de actualización que avanzan por caminos diferentes. Por un lado, los ingresos de los senadores se ajustan de manera indirecta a partir de los acuerdos salariales alcanzados en el ámbito legislativo. Por otro, el salario mínimo continúa dependiendo de las decisiones que se toman en el marco de la política laboral y de las negociaciones correspondientes.
La diferencia entre ambos ingresos vuelve a quedar en el centro de la discusión política. Mientras las dietas de los senadores se encaminan a superar los 13 millones de pesos brutos mensuales, el salario mínimo se mantiene muy por debajo del monto necesario para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo.
El proyecto que se encuentra en Diputados busca modificar esa relación y establecer una referencia automática que permita que el salario mínimo acompañe el costo de vida. Su eventual avance abriría una discusión sobre el valor que debería tener el piso salarial y sobre el mecanismo necesario para evitar que pierda capacidad de compra frente a la inflación.
Por ahora, la diferencia entre ambos escenarios vuelve a instalar un debate recurrente: cuánto deben ganar quienes ocupan cargos electivos y cuál debería ser el ingreso mínimo que necesita un trabajador para sostener a su familia.
La actualización de las dietas del Senado y la iniciativa para modificar el salario mínimo colocan así dos cifras muy diferentes frente a frente y vuelven a poner bajo la lupa la relación entre los ingresos de la dirigencia política, los salarios y el costo real de vida en la Argentina.