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NOCHE DE TERROR EN AVELLANEDA: Gimnasia de Mendoza goleó a Independiente y desató la furia de los hinchas
El equipo mendocino sorprendió al Rojo y se impuso 3-0 en el Libertadores de América. Esteban Fernández y Facundo Lencioni, en dos oportunidades, marcaron los goles de una derrota que volvió a exponer la falta de contundencia del conjunto de Jadson Viera.
Independiente sufrió una de las derrotas más duras de su actual campaña. El Rojo cayó este viernes por 3-0 ante Gimnasia de Mendoza en el Estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, por la séptima fecha del Torneo Clausura 2026, y terminó la noche envuelto en silbidos, insultos y fuertes reclamos de sus hinchas.
El conjunto mendocino aprovechó al máximo sus oportunidades y construyó una victoria contundente gracias a los goles de Esteban Fernández y Facundo Lencioni, quien tuvo una noche extraordinaria y marcó dos verdaderos golazos durante el segundo tiempo.
La derrota representa un nuevo golpe para el equipo dirigido por Jadson Viera, que volvió a mostrar uno de los problemas que más lo vienen condicionando: la dificultad para transformar la posesión y el dominio territorial en situaciones claras de gol.
El partido había comenzado con Independiente dispuesto a asumir el protagonismo. El conjunto de Avellaneda tuvo mayor control de la pelota y buscó progresar principalmente por el sector izquierdo, donde Montiel y Zabala intentaron generar desequilibrio.
Millán también mostró movilidad para encontrar espacios entre las líneas de Gimnasia. Sin embargo, el dominio del local fue más territorial que futbolístico. Independiente manejaba la pelota, pero encontraba enormes dificultades para ingresar al área rival con claridad.
Gimnasia, en cambio, esperaba con orden y buscaba lastimar cada vez que recuperaba la pelota. El equipo dirigido por Darío Franco entendió rápidamente que podía encontrar espacios a espaldas de la defensa local y comenzó a apostar por transiciones rápidas.
Cuando el primer tiempo parecía encaminado hacia el empate sin goles, llegó el primer golpe del conjunto mendocino.
A los 43 minutos, Esteban Fernández recibió en las inmediaciones del área y sacó un potente derechazo que se metió en el arco defendido por Rodrigo Rey. El remate dejó sin respuestas al arquero de Independiente y permitió que Gimnasia se fuera al descanso con una ventaja que castigaba la falta de contundencia del local.
El gol provocó inmediatamente la reacción de las tribunas. Los hinchas comenzaron a expresar su descontento con el rendimiento del equipo y también apuntaron contra la dirigencia.
Los cánticos de protesta se hicieron cada vez más fuertes y el clima en el estadio se volvió incómodo para Independiente. El final del primer tiempo encontró al equipo de Viera bajo una lluvia de silbidos.
El entrenador decidió mantener a los mismos futbolistas para comenzar el complemento, con la intención de encontrar rápidamente el empate. Pero la respuesta de Gimnasia fue contundente y terminó de cambiar completamente el partido.
Apenas ocho minutos después del inicio de la segunda etapa, apareció Lencioni. El mediocampista recibió la pelota y sacó un zurdazo espectacular que se metió en el ángulo del primer palo de Rey.
El remate fue prácticamente inatajable y significó el 2-0 para Gimnasia. El segundo golpe terminó de desordenar a Independiente y le dio al equipo mendocino la confianza necesaria para comenzar a manejar el partido.
La reacción de los hinchas fue todavía más fuerte. Desde distintos sectores del estadio comenzaron a escucharse cánticos contra los jugadores, mientras la bronca también se dirigía hacia los responsables de la conducción del club.
Independiente intentó reaccionar, pero no encontró respuestas futbolísticas. El equipo quedó atrapado entre la necesidad de descontar y el riesgo de dejar espacios para que Gimnasia pudiera ampliar la diferencia.
Y Lencioni volvió a aparecer.
El mediocampista recibió nuevamente lejos del área y decidió probar con otro remate de zurda. La pelota tomó una trayectoria espectacular, con una curva que sorprendió a Rey y terminó ingresando al arco para establecer el 3-0.
El segundo gol de Lencioni fue el golpe definitivo. Gimnasia pasó a controlar el encuentro con tranquilidad y encontró espacios ante un Independiente completamente desorientado.
Con la diferencia de tres goles, el conjunto mendocino se dedicó a administrar la ventaja y aprovechó los nervios de un rival que ya no encontraba respuestas. Cada error del Rojo era acompañado por nuevos silbidos y reproches desde las tribunas.
Independiente tuvo algunas posibilidades para descontar, pero volvió a mostrar problemas en la definición. La falta de precisión en los metros finales se convirtió nuevamente en uno de los principales obstáculos para el equipo de Viera.
Los cuestionamientos también alcanzaron a varios jugadores experimentados. Algunos referentes recibieron fuertes reproches durante el segundo tiempo, mientras que los futbolistas más jóvenes fueron de los pocos que quedaron relativamente al margen de la reprobación.
El pitazo final desató una nueva lluvia de silbidos en el Libertadores de América. Gimnasia celebró una victoria que difícilmente hubiera imaginado por la magnitud del resultado, mientras Independiente se retiró del campo con una preocupación cada vez mayor.
El triunfo permitió al equipo mendocino confirmar el gran momento que atraviesa. Darío Franco consiguió su séptima victoria en los últimos 12 partidos y su equipo quedó a solamente dos puntos de la zona de clasificación para la Copa Sudamericana.
La evolución de Gimnasia contrasta con el escenario que atravesaba algunos meses atrás, cuando la principal preocupación estaba relacionada con la permanencia. Los resultados recientes modificaron por completo las expectativas y ahora el conjunto mendocino comienza a mirar hacia objetivos internacionales.
Para Independiente, en cambio, la derrota profundizó una crisis que tiene a la falta de gol como uno de sus principales síntomas. El Rojo no convirtió en cinco de sus últimos seis partidos y recientemente perdió a Gabriel Ávalos, su máximo anotador.
El problema ofensivo quedó nuevamente expuesto frente a Gimnasia. Independiente tuvo la pelota durante buena parte del encuentro, pero careció de profundidad, precisión y contundencia para convertir ese dominio en goles.
La derrota también volvió a poner bajo presión al entrenador y a la dirigencia. La reacción de los hinchas durante y después del partido mostró que el malestar ya no está limitado al rendimiento de un encuentro, sino que alcanza al funcionamiento general del equipo.
Ahora Independiente tendrá poco tiempo para intentar cambiar la imagen. El próximo domingo visitará a Central Córdoba y posteriormente recibirá a San Lorenzo, dos compromisos que podrían resultar determinantes para recuperar confianza y estabilidad.
Gimnasia, por su parte, llegará a su próximo partido con una inyección de confianza enorme. El equipo mendocino acumula tres victorias consecutivas y ahora deberá enfrentar a Boca, antes de visitar a Defensa y Justicia.
El 3-0 en Avellaneda dejó dos realidades completamente opuestas: un Gimnasia que se anima a soñar con objetivos cada vez más importantes y un Independiente que deberá encontrar respuestas urgentes para evitar que la crisis futbolística siga creciendo.