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EL TRANSPORTE NO PARA DE CAER: el uso de la tarjeta SUBE bajó 11,6% en julio
La tarjeta SUBE registró 317,9 millones de viajes durante julio y acumuló doce meses consecutivos de caídas interanuales. El retroceso se produce mientras las tarifas del transporte público aumentaron con fuerza y los usuarios buscan alternativas para reducir el costo de viajar.
El uso de la tarjeta SUBE volvió a registrar una fuerte caída durante julio y extendió una tendencia negativa que ya lleva un año. Según los últimos datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina, durante ese mes se contabilizaron 317,9 millones de viajes abonados con este medio de pago, lo que representa una disminución interanual del 11,6%.
El dato confirma que la menor utilización del transporte público no constituye un fenómeno aislado. Por duodécimo mes consecutivo, la cantidad de operaciones realizadas mediante la tarjeta SUBE se ubicó por debajo del mismo período del año anterior.
La evolución coincide con el fuerte incremento que experimentaron las tarifas del transporte público, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, desde diciembre de 2023. El encarecimiento de los viajes modificó los hábitos de los usuarios y profundizó la búsqueda de promociones, descuentos y otros mecanismos para reducir el costo de los traslados cotidianos.
La caída también se produjo a pesar de la expansión de nuevas alternativas para pagar los viajes. Durante los últimos meses, bancos y billeteras virtuales incorporaron promociones destinadas a captar usuarios y ofrecer reintegros o descuentos en el transporte público.
Sin embargo, esas alternativas tampoco lograron revertir completamente la tendencia. El pago mediante código QR, que había comenzado a ganar espacio como una opción adicional a la tarjeta SUBE, también registró una disminución durante julio.
De acuerdo con el Informe Mensual de Pagos Minoristas, durante ese mes se realizaron 24,4 millones de viajes mediante código QR, por un monto total de 32.500 millones de pesos.
La mayor parte de esas operaciones correspondió al transporte automotor. Un total de 21,8 millones de viajes se realizaron en colectivos, lo que representó el 89,4% de las operaciones efectuadas mediante código QR. Los 2,6 millones restantes correspondieron a viajes en las líneas de subte.
El comportamiento de julio se suma a una serie de resultados negativos registrados durante los últimos meses. En junio de 2026 se habían contabilizado 292,3 millones de viajes abonados con SUBE, con una caída interanual del 17,3%.
La situación había sido todavía más pronunciada en enero de este año. Durante ese mes se registraron 240,4 millones de viajes, lo que significó una disminución del 18,4% respecto de enero del año anterior.
También se observaron importantes retrocesos en otros períodos. En mayo de 2026, la utilización de la tarjeta SUBE cayó 15,9% interanual, mientras que en diciembre de 2025 se contabilizaron 311 millones de viajes, un 16,4% menos que durante el mismo mes del año anterior.
En enero de 2025, por su parte, se habían registrado aproximadamente 305 millones de operaciones, con una disminución del 14,4% interanual.
La sucesión de cifras negativas muestra que el retroceso en el uso de la tarjeta SUBE se convirtió en una tendencia persistente. Aunque la cantidad de viajes puede variar según la época del año, los datos interanuales permiten observar una disminución sostenida en comparación con los mismos períodos anteriores.
El fenómeno también debe analizarse en relación con el costo que representa el transporte dentro del presupuesto de los hogares. Para millones de personas que utilizan colectivos, trenes y subtes para trasladarse diariamente, los aumentos tarifarios implican un gasto adicional que puede modificar las decisiones sobre cuándo, cómo y cuánto viajar.
En ese contexto, las promociones bancarias y los descuentos ofrecidos por billeteras digitales se transformaron en una herramienta cada vez más utilizada por quienes buscan reducir el impacto de las tarifas. El crecimiento de los pagos mediante código QR forma parte de esa transformación del sistema de transporte, aunque los últimos datos muestran que esa modalidad tampoco quedó al margen de la caída general.
La reducción de los viajes también constituye un indicador relevante para analizar la evolución de la actividad económica. Una menor cantidad de desplazamientos puede estar relacionada con cambios en los hábitos laborales, una mayor utilización del trabajo remoto en determinados sectores, restricciones en los ingresos de los hogares o la decisión de reducir viajes que no sean estrictamente necesarios.
El dato de julio, por lo tanto, no solo refleja un cambio en el medio utilizado para pagar el transporte, sino una disminución de las operaciones realizadas dentro del sistema. La caída de la SUBE no fue compensada por el código QR, lo que indica que el fenómeno excede la simple sustitución de una forma de pago por otra.
La evolución de los últimos doce meses mantiene así una señal de alerta para el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires. La combinación de tarifas más elevadas, menor poder de compra y búsqueda de alternativas para reducir gastos continúa condicionando la cantidad de viajes realizados.
Con 317,9 millones de operaciones en julio y una caída interanual del 11,6%, la tarjeta SUBE cerró otro mes en terreno negativo. La acumulación de doce meses consecutivos de descensos muestra que el menor uso del transporte público ya dejó de ser un episodio puntual y se convirtió en una tendencia que sigue profundizándose.