POLITICA
¡EL PERONISMO SE PLANTA! Kicillof, Massa, Máximo y gobernadores cerraron filas contra Milei
Los principales referentes del peronismo volvieron a reunirse y acordaron defender las PASO como herramienta para ordenar una eventual interna opositora. También resolvieron rechazar proyectos impulsados por Javier Milei y coordinar una estrategia en el Congreso.
Después de meses de disputas internas, diferencias políticas y falta de una conducción común, los principales referentes del peronismo volvieron a compartir una mesa y alcanzaron una primera definición estratégica frente al Gobierno de Javier Milei. Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y varios gobernadores acordaron defender la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias y coordinar el rechazo a distintos proyectos que el oficialismo pretende aprobar en el Congreso.
El encuentro se realizó el martes en el Hotel Emperador de Buenos Aires y se extendió durante más de tres horas. Además de Kicillof, Massa y Máximo Kirchner, participaron los jefes de los bloques parlamentarios José Mayans y Germán Martínez, el senador Gerardo Zamora y los gobernadores Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella.
La reunión tuvo un fuerte contenido político porque reunió a dirigentes que en los últimos tiempos protagonizaron diferencias profundas, particularmente dentro del peronismo bonaerense. Sin embargo, frente al avance de la agenda legislativa del Gobierno, los distintos sectores encontraron un punto de coincidencia.
El principal acuerdo fue sostener las PASO como mecanismo para definir candidaturas y ordenar las diferencias internas. La postura se produce en momentos en que la administración de Milei busca reunir los votos necesarios para avanzar con la suspensión o eliminación de las primarias.
Para los dirigentes peronistas, las PASO no representan únicamente una herramienta electoral, sino también una posibilidad para construir una alternativa amplia frente al oficialismo. La continuidad del mecanismo permitiría que diferentes sectores puedan competir dentro de una misma estructura y que la candidatura definitiva sea resuelta mediante el voto de los ciudadanos.
Germán Martínez buscó resumir el espíritu del encuentro al afirmar que “nadie puso el carro adelante del caballo”. La frase apuntó a destacar que, pese a las diferencias que persisten dentro del espacio, los dirigentes lograron establecer prioridades comunes y evitar que las disputas internas impidieran una posición conjunta.
La eliminación de las primarias es interpretada por el peronismo como una decisión que podría modificar de manera significativa el escenario electoral. Según la lectura de los dirigentes opositores, sin PASO aumentaría el riesgo de que distintos sectores concurran separados a las elecciones generales y terminen fragmentando el voto opositor.
Kicillof volvió a plantear la necesidad de construir una alternativa “lo más amplia posible” para enfrentar al Gobierno nacional. En ese esquema, las primarias aparecen como una herramienta para resolver las diferencias sin necesidad de dividir al electorado opositor antes de una elección general.
Uno de los aspectos políticos más relevantes de la reunión fue el encuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner. Ambos dirigentes mantuvieron fuertes diferencias durante los últimos años y protagonizaron distintos cruces vinculados con la conducción del peronismo bonaerense.
Esta vez, sin embargo, compartieron la mesa en un clima que, según los participantes, fue distendido. La reunión incluyó una picada y posteriormente una cena mientras avanzaban las conversaciones. La imagen contrastó con las tensiones que durante los últimos años dificultaron la construcción de una estrategia común dentro del espacio.
Sergio Massa también tiene un interés particular en el escenario que podría abrirse si las PASO continúan. El exministro de Economía y excandidato presidencial mantiene sus aspiraciones políticas y una eventual interna podría permitirle volver a competir por la candidatura presidencial dentro de una estructura opositora más amplia.
A la posibilidad de una nueva candidatura de Massa se sumaron recientemente otras expresiones de dirigentes que evalúan competir. El senador Sergio Uñac manifestó su intención de participar de una eventual carrera presidencial y también Jorge Brito, expresidente de River Plate, dejó abierta la posibilidad de involucrarse en el escenario político.
Mientras el peronismo intenta reconstruir una estrategia común, el Gobierno también acelera sus negociaciones con distintos sectores de la oposición. El oficialismo busca sumar apoyos de gobernadores y bloques provinciales para avanzar con sus iniciativas legislativas y ampliar su representación parlamentaria en las próximas elecciones.
En ese contexto, la discusión por las PASO se convirtió en uno de los primeros grandes enfrentamientos políticos entre el oficialismo y el peronismo de cara al nuevo escenario electoral.
Martínez fue particularmente crítico con los sectores que podrían acompañar la iniciativa del Gobierno y lanzó una advertencia directa: “Los que le voten a Milei la eliminación o la suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de cuatro años más de este infierno si es reelecto”.
La declaración estuvo dirigida especialmente a los gobernadores y legisladores peronistas que mantienen canales de diálogo con la Casa Rosada y que en distintas oportunidades acompañaron proyectos oficiales en el Congreso.
La posición de los mandatarios provinciales será determinante. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, ya manifestó su rechazo a la eliminación de las primarias, mientras que Raúl Jalil, de Catamarca, y Gustavo Sáenz, de Salta, exhibieron una postura más cercana a la posibilidad de respaldar la propuesta oficial.
Sáenz aparece además como uno de los dirigentes sobre los que el peronismo buscará ejercer mayor presión política. El mandatario salteño mantiene una relación cercana con Massa y la senadora Flavia Royón, vinculada políticamente con el gobernador, manifestó su disposición a acompañar la suspensión de las PASO.
Por eso, el peronismo decidió avanzar en conversaciones directas con gobernadores y senadores para intentar impedir que el oficialismo reúna los votos necesarios. “Nosotros vamos a salir a hablar con claridad con todos los gobernadores y senadores”, anticipó Martínez.
La discusión no quedó limitada al sistema electoral. Durante el encuentro también se analizaron el Presupuesto 2027, la distribución de recursos hacia las provincias y otras iniciativas que el Gobierno pretende llevar al Congreso, entre ellas una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Los referentes peronistas acordaron mantener una posición coordinada frente a esos proyectos y rechazarlos. También ocuparon un lugar importante en las conversaciones los reclamos provinciales por recursos nacionales y las diferencias existentes respecto de la política de infraestructura.
El desafío para el peronismo será transformar el acuerdo político alcanzado en acciones concretas dentro del Congreso. La fotografía de Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores alrededor de una misma mesa representa un cambio respecto del escenario de fragmentación que caracterizó al espacio durante los últimos años, pero todavía no significa que las diferencias hayan desaparecido.
El Gobierno necesita ahora conseguir apoyos de sectores opositores para avanzar con la reforma electoral. La Libertad Avanza deberá negociar con gobernadores, bloques provinciales y legisladores de la oposición dialoguista para alcanzar los votos necesarios.
La batalla por las PASO, por lo tanto, promete convertirse en mucho más que una discusión sobre el calendario electoral. Para el peronismo, conservarlas significa mantener una herramienta para ordenar una interna que todavía carece de un liderazgo indiscutido. Para el Gobierno, eliminarlas podría modificar las condiciones con las que sus principales adversarios llegarán a las próximas elecciones.
Después de meses de enfrentamientos, el peronismo consiguió una primera señal de reagrupamiento. Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y varios gobernadores volvieron a compartir una estrategia común frente a Milei. Ahora deberán demostrar que esa unidad puede sostenerse cuando llegue el momento de contar los votos en el Congreso y cuando las diferencias internas vuelvan a aparecer en la discusión por las candidaturas.