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¡COLOMBIA SIGUE LLORANDO! El terremoto ya dejó 240 muertos y el volcán Puracé encendió otra alarma
El sismo de magnitud 7,4 provocó más de 1.300 heridos y devastó distintas regiones del país. Mientras continúan los rescates entre los escombros, el volcán Puracé registra emisiones de cenizas y gases y permanece bajo alerta naranja.
Colombia atraviesa una de las emergencias más graves de los últimos años después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el suroeste y el centro del país. El balance provisorio elevó a 240 la cantidad de muertos y a más de 1.300 los heridos, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre edificios colapsados y estructuras que permanecen bajo riesgo.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro en las cercanías de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad aproximada de 103 kilómetros, de acuerdo con los datos difundidos por el Servicio Geológico Colombiano. La intensidad del sismo provocó daños en un amplio territorio y fue percibida en numerosas ciudades.
La magnitud de la tragedia llevó al Gobierno colombiano a declarar el desastre de carácter nacional y a reforzar los operativos de asistencia, rescate y atención de las personas afectadas. Las autoridades mantienen desplegados equipos especializados en las zonas donde todavía existe la posibilidad de encontrar sobrevivientes.
Entre las regiones más castigadas aparece el Valle del Cauca. En Cali, el alcalde Alejandro Eder informó un balance preliminar de 95 personas fallecidas, 949 heridas y 45 estructuras con daños o colapso total o parcial. Los equipos de emergencia continúan evaluando edificios y viviendas para determinar cuáles pueden ser habitados y cuáles representan un peligro.
Risaralda también registra un elevado número de víctimas, con 72 fallecidos según los informes difundidos por las autoridades. En Chocó se contabilizaron 13 muertos, mientras que Manizales registró cinco víctimas fatales. En Antioquia también fue reportado un fallecimiento como consecuencia del desastre.
La emergencia obligó a desplegar operativos en distintos puntos del país. Bomberos, policías, organismos de emergencia y equipos especializados trabajan en la búsqueda de personas que podrían haber quedado atrapadas debajo de los escombros, mientras se intenta evitar que nuevas estructuras dañadas se derrumben.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar informó que existen edificaciones en estado crítico y con riesgo de colapso. La directora general del organismo, Adriana Velásquez, señaló que se realizan “labores de monitoreo” y controles para determinar las condiciones de seguridad de las instalaciones afectadas.
El Instituto de Medicina Legal, por su parte, confirmó la identificación de al menos 160 personas fallecidas. El proceso de reconocimiento continúa mientras las autoridades trabajan para entregar los cuerpos a sus familiares y actualizar el registro oficial de víctimas.
Otro de los problemas generados por el terremoto se encuentra en las comunicaciones. Cerca de 3.400 estaciones móviles sufrieron algún tipo de afectación y una parte continúa fuera de servicio, especialmente en sectores de Risaralda y Valle del Cauca. Las dificultades para comunicarse complican también la tarea de conocer con precisión la situación en algunas de las zonas más afectadas.
La magnitud de la emergencia generó además una respuesta solidaria en diferentes ciudades. La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia y la Administración Distrital de Medellín organizaron una red destinada a recolectar alimentos, elementos de primera necesidad y otros recursos para las familias damnificadas.
Entre los lugares habilitados para recibir donaciones figuran dependencias de la Alcaldía de Medellín, la Terminal del Norte, la Universidad Eafit, la Fundación Banco Arquidiocesano de Alimentos de Medellín y la Fundación Saciar, además de distintos espacios pertenecientes a la red de bibliotecas públicas.
Mientras Colombia intenta recuperarse del impacto del terremoto, otra situación generó preocupación en el suroeste del país. El volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, registró emisiones de ceniza y gases y permanece bajo alerta naranja debido al incremento de su actividad.
El Servicio Geológico Colombiano informó que el volcán, integrante de la cadena volcánica de Los Coconucos, atraviesa un período de cambios en su actividad sísmica y en las temperaturas asociadas con sus emisiones. Entre los gases detectados se encuentran dióxido de azufre y dióxido de carbono.
El Puracé registra modificaciones en su comportamiento desde 2021 y su última erupción de magnitud ocurrió en marzo de 1977. La actividad actual llevó a los organismos especializados a intensificar el monitoreo y mantener una vigilancia permanente sobre el complejo volcánico.
La presencia de cenizas en la atmósfera también tuvo consecuencias sobre el transporte aéreo. La Aeronáutica Civil dispuso el cierre temporal del aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán debido a los riesgos que las partículas y los gases pueden generar para las operaciones aeronáuticas.
A las dificultades provocadas por la actividad volcánica se sumaron los daños sufridos por otras terminales aéreas como consecuencia directa del terremoto. Los aeropuertos de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura registraron distintos niveles de afectación y fueron sometidos a evaluaciones de seguridad.
La emergencia también se desarrolla en un contexto de actividad sísmica posterior al terremoto principal. Las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevas réplicas, mientras los especialistas analizan la evolución de los movimientos registrados en las últimas horas.
A pesar de la coincidencia temporal entre el terremoto y el incremento de actividad del Puracé, el Servicio Geológico Colombiano aclaró que ambos fenómenos no tienen una relación directa. Se trata de procesos independientes que se produjeron al mismo tiempo y que, en conjunto, aumentaron la preocupación en una región que todavía enfrenta las consecuencias de una catástrofe de enormes dimensiones.
El balance, además, continúa siendo provisorio. Con sectores que permanecen parcialmente incomunicados y equipos de rescate que todavía trabajan sobre estructuras dañadas, las autoridades no descartan que la cantidad de víctimas pueda modificarse en las próximas horas.
Por ahora, la prioridad sigue puesta en encontrar sobrevivientes, asistir a los heridos y garantizar la seguridad de quienes permanecen en las zonas afectadas. Colombia enfrenta así una emergencia de gran escala, con cientos de víctimas, miles de heridos, graves daños en infraestructura y un complejo escenario de recuperación que recién comienza.