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GIRO A LA DERECHA EN COLOMBIA: De la Espriella asumió con mano dura, ajuste y un fuerte acercamiento a Trump
El nuevo presidente colombiano asumió en Cali con un discurso centrado en seguridad, austeridad fiscal y liberalización económica. Su llegada marca un fuerte cambio respecto de Gustavo Petro y acerca a Colombia a la nueva derecha regional, con Estados Unidos como aliado estratégico.
Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia y dejó en claro desde el primer día que su Gobierno buscará imprimir un fuerte giro político respecto de la administración de Gustavo Petro. La ceremonia se realizó en Cali, lejos de la tradicional sede de Bogotá, y estuvo acompañada por un fuerte despliegue de seguridad y una marcada presencia militar.
La elección de Cali tuvo un fuerte componente político y simbólico. La ciudad fue escenario de importantes protestas y episodios de violencia durante los últimos años y representa, para el nuevo mandatario, uno de los territorios donde pretende colocar en el centro de su gestión las políticas de seguridad y la lucha contra las organizaciones armadas.
De la Espriella, abogado y empresario sin experiencia previa en cargos públicos, llegó al poder después de imponerse en la segunda vuelta del 21 de junio frente al senador izquierdista Iván Cepeda. El Consejo Nacional Electoral confirmó oficialmente su victoria y lo proclamó presidente para el período 2026-2030.
Pero el dato político más significativo de su asunción estuvo en el escenario elegido para su primer discurso como jefe de Estado. Luego de la ceremonia formal, el presidente se trasladó al batallón Pichincha, donde habló rodeado por integrantes de las Fuerzas Armadas y de su gabinete. La puesta en escena funcionó como una señal inequívoca sobre la importancia que tendrá la seguridad durante su administración.
El nuevo Gobierno anunció que abandonará la estrategia de negociación impulsada por Petro con distintas organizaciones armadas y adoptará una política de confrontación directa contra los grupos criminales. De la Espriella prometió fortalecer a las Fuerzas Armadas y la Policía y endurecer la respuesta frente al narcotráfico, la minería ilegal y las organizaciones armadas que operan en distintas regiones del país.
En su primer discurso, el mandatario planteó una disyuntiva para quienes integran esas estructuras: someterse a la ley o enfrentar la fuerza del Estado. También anticipó una política más agresiva contra los cultivos de coca y respaldó el uso de herbicidas aéreos como herramienta para combatirlos.
El desafío para el nuevo Gobierno será particularmente complejo porque Colombia arrastra décadas de conflicto armado, narcotráfico y presencia de grupos ilegales en distintas zonas del territorio. La apuesta por una estrategia de mayor presión militar supone un cambio significativo respecto del enfoque que había impulsado Petro durante su mandato.
La política de seguridad estará acompañada por un programa económico que busca reducir el tamaño del Estado y contener el gasto público. De la Espriella prometió avanzar con una fuerte política de austeridad fiscal, simplificar el sistema tributario, impulsar la inversión privada y reducir las regulaciones que, según su diagnóstico, obstaculizan la actividad económica.
Uno de sus principales compromisos es reducir el tamaño del Estado en alrededor de un 40 por ciento. También anunció un congelamiento del gasto público como parte de una estrategia destinada a ordenar las cuentas fiscales.
El programa económico guarda similitudes con algunas de las propuestas que llevaron a Javier Milei a la Presidencia argentina. La reducción del gasto, la desregulación, la búsqueda de una menor presión tributaria y la reivindicación del sector privado forman parte de una agenda que ubica a De la Espriella dentro del nuevo espacio de gobiernos de derecha que gana influencia en América Latina.
La comparación también aparece en el terreno político y cultural. El nuevo mandatario colombiano reivindica valores tradicionales, la familia, la responsabilidad individual y la religión, y plantea una disputa cultural con los sectores progresistas que ocuparon un lugar central durante los últimos años.
En ese sentido, De la Espriella busca construir una identidad política que combine conservadurismo social, liberalización económica y una política de seguridad de mano dura. La fórmula tiene puntos de contacto con las experiencias de Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador, aunque cada uno de esos gobiernos enfrenta realidades institucionales y sociales diferentes.
El frente internacional constituye otro de los pilares de la nueva administración. De la Espriella pretende profundizar la relación con Estados Unidos y acercar a Colombia a la estrategia regional promovida por Donald Trump en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
La nueva administración también anunció cambios concretos en su política exterior. Entre ellos se encuentran el restablecimiento de las relaciones con Israel y el corte de vínculos diplomáticos con Cuba y Nicaragua, decisiones que marcan una ruptura con algunas de las posiciones adoptadas durante el Gobierno de Petro.
Además, Colombia anunció su incorporación al programa Shield of the Americas, respaldado por Estados Unidos, una decisión que refuerza el acercamiento estratégico entre Bogotá y Washington.
La relación con China también será observada de cerca. El nuevo Gobierno busca revisar el vínculo que Colombia construyó durante los últimos años con Beijing y profundizar, en cambio, su asociación económica y estratégica con Estados Unidos.
La llegada de De la Espriella se produce, además, en un contexto de fuerte polarización. Su triunfo sobre Cepeda fue estrecho y el nuevo presidente deberá gobernar con una sociedad dividida y un Congreso en el que no cuenta con una mayoría automática para avanzar con todas sus reformas.
El escenario político también incluye a un Gustavo Petro que dejó la Presidencia convertido en uno de los principales referentes de la oposición. Los sectores vinculados al Pacto Histórico cuestionaron la llegada del nuevo mandatario y anticiparon una fuerte resistencia frente a las medidas que consideren regresivas.
Para De la Espriella, el desafío será transformar las promesas de campaña en políticas concretas. La reducción del gasto público, la reforma económica y la estrategia de seguridad requerirán acuerdos legislativos y capacidad de ejecución en un país atravesado por conflictos territoriales y profundas desigualdades.
La nueva administración comienza así con un programa que combina tres grandes ejes: un Estado más reducido en materia económica, una presencia estatal mucho más fuerte en seguridad y una relación privilegiada con Washington.
Colombia inicia de esta manera una nueva etapa política. Después del giro hacia la izquierda que representó el Gobierno de Petro, De la Espriella propone una vuelta hacia la derecha con una agenda que apuesta por el orden, el mercado, la austeridad fiscal y una política exterior estrechamente vinculada con Estados Unidos.
El resultado de esa transformación dependerá ahora de su capacidad para convertir un discurso de ruptura en políticas efectivas. La seguridad, la economía y la relación con Washington serán los primeros terrenos donde el nuevo presidente deberá demostrar si su promesa de cambio puede convertirse en una verdadera transformación de Colombia.