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¡GOLPE HISTÓRICO EN EL CLÁSICO! Huracán venció a San Lorenzo, rompió una racha de 25 años y desató la bronca del Ciclón
El Globo se impuso 2-0 en el Nuevo Gasómetro con dos goles de Jordy Caicedo y volvió a ganar como visitante ante San Lorenzo después de 25 años. El arquero Gill fue expulsado y los hinchas locales despidieron al equipo con fuertes cuestionamientos.
Huracán se quedó con uno de los triunfos más importantes de la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026 al derrotar 2-0 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y ponerle fin a una racha de 25 años sin victorias como visitante en el clásico. Jordy Caicedo marcó los dos goles de la tarde y se convirtió en la gran figura de una jornada que terminó con los hinchas del Ciclón expresando su malestar.
El partido comenzó con mucha intensidad y con los dos equipos disputando cada pelota como si fuera la última. San Lorenzo y Huracán llegaban al clásico con la necesidad de sumar para mejorar sus respectivos comienzos de campeonato, por lo que durante los primeros minutos predominó la lucha en el mediocampo por encima del juego asociado.
Apenas se había disputado un minuto cuando Mathias de Ritis recibió la primera tarjeta amarilla del encuentro por una infracción sobre el sector izquierdo. La acción fue una muestra de la intensidad con la que ambos equipos afrontaron el clásico desde el comienzo.
San Lorenzo intentó tomar la iniciativa y tuvo una de las primeras aproximaciones claras cuando Auzmendi sacó un remate que obligó al arquero de Huracán a intervenir para evitar la apertura del marcador.
El desarrollo, sin embargo, continuó siendo cerrado. La pelota circuló con dificultad por las zonas de creación y las defensas lograron imponerse sobre los delanteros. Cada avance terminaba interrumpido por una recuperación, una falta o una mala decisión en los metros finales.
Huracán comenzó a encontrar mejores espacios sobre el cierre de la primera etapa. El equipo visitante adelantó algunos metros sus líneas, logró acercarse con mayor frecuencia al área de San Lorenzo y empezó a generar una sensación de peligro que hasta ese momento no había aparecido con claridad.
Cuando todo parecía indicar que el primer tiempo terminaría sin goles, llegó el golpe del Globo. En la última jugada antes del descanso, una pelota quedó suelta después de una intervención de Gill y Jordy Caicedo apareció en el lugar indicado para empujarla y establecer el 1-0.
El gol tuvo un peso enorme porque llegó en el momento menos esperado y obligó a San Lorenzo a irse al vestuario en desventaja después de haber conseguido mantener equilibrado el partido durante buena parte de la primera mitad.
Huracán salió al segundo tiempo sin modificar su postura. En lugar de retroceder para proteger la ventaja, el equipo visitante continuó buscando el arco rival y aprovechó los espacios que comenzó a dejar San Lorenzo al adelantarse en busca del empate.
A los 57 minutos llegó el segundo golpe. Kalinger encontró a Caicedo dentro del área y el delantero ecuatoriano controló la situación para quedar en una posición favorable. Con una definición cruzada y precisa, volvió a vencer a Gill y puso el 2-0.
El delantero pasó así a ser el gran protagonista del clásico. Sin embargo, su festejo inmediatamente después del gol terminó generando una situación que modificó por completo el partido.
Caicedo se acercó a la tribuna de San Lorenzo, saltó la valla publicitaria y realizó el gesto del "Topo Gigio", una provocación que rápidamente generó la reacción de los futbolistas locales.
Los jugadores de ambos equipos se enfrentaron y, en medio de la discusión, se produjo una agresión que terminó con la expulsión del arquero Gill. El guardameta de San Lorenzo recibió la tarjeta roja directa después de darle un cabezazo a Lucas Blondel.
Caicedo también fue amonestado por su provocación, pero Huracán quedó en una situación ideal: dos goles de ventaja, más de media hora por jugar y un rival obligado a disputar el tramo final con diez futbolistas.
Con superioridad numérica, el Globo comenzó a encontrar espacios cada vez mayores. San Lorenzo quedó expuesto y Huracán tuvo varias oportunidades para ampliar la diferencia, aunque no logró transformar esas situaciones en un tercer gol.
Devecchi ingresó para ocupar el arco local tras la expulsión de Gill y tuvo intervenciones importantes para mantener con vida a San Lorenzo. El arquero evitó que el resultado adquiriera una dimensión todavía mayor en favor del conjunto visitante.
El Ciclón, en cambio, mostró enormes dificultades para reaccionar. Con un jugador menos y sin encontrar caminos para acercarse con peligro al arco de Huracán, el equipo dirigido por Néstor Gorosito fue perdiendo confianza a medida que avanzaban los minutos.
La frustración comenzó a trasladarse desde el campo de juego hacia las tribunas. Los hinchas de San Lorenzo expresaron su enojo durante el tramo final con cánticos dirigidos contra el equipo y el cuerpo técnico, en una muestra del malestar que atraviesa al club por el rendimiento mostrado en el comienzo del torneo.
Huracán aprovechó el contexto para administrar la ventaja y esperar el final. El equipo visitante no necesitó arriesgar más de la cuenta y consiguió sostener el 2-0 hasta el pitazo final.
La victoria tuvo un valor especial para el Globo porque permitió cortar una racha de 25 años sin triunfos como visitante frente a San Lorenzo. La espera terminó en el Nuevo Gasómetro, justamente en un partido en el que Huracán logró imponerse con autoridad durante el segundo tiempo.
Caicedo fue la figura indiscutida. Sus dos goles definieron el clásico y permitieron que Huracán se llevara tres puntos que pueden resultar importantes para el desarrollo del Torneo Clausura.
Con el triunfo, el Globo llegó a siete puntos después de cuatro fechas y sumó su segunda victoria en el campeonato. El equipo consiguió además una inyección anímica importante después de imponerse en un escenario históricamente complicado.
Para San Lorenzo, el panorama quedó mucho más oscuro. La derrota volvió a dejar dudas sobre el funcionamiento del equipo, mientras que la expulsión de Gill y la reacción de los hinchas durante los últimos minutos agregaron tensión a un presente que ya era observado con preocupación.
El clásico terminó dejando dos imágenes completamente opuestas. Por un lado, Huracán celebró una victoria histórica, rompió una espera de un cuarto de siglo y encontró en Caicedo al héroe de la jornada. Del otro, San Lorenzo se retiró derrotado, con un jugador menos, dos goles en contra y una hinchada que hizo escuchar su bronca.
El Globo volvió a festejar en territorio del Ciclón después de 25 años. Y lo hizo de la manera más contundente posible: con dos goles, una actuación sólida y un triunfo que quedará guardado como uno de los clásicos más recordados de los últimos tiempos.