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ALARMA EN LA INDUSTRIA: la metalurgia volvió a caer y seis de cada diez máquinas están paradas
La actividad metalúrgica registró una baja del 4,6% interanual en junio y acumuló un retroceso del 5,7% durante el primer semestre del año. Un informe del sector advirtió por la caída de la producción, el empleo y una capacidad instalada utilizada apenas del 40,8%.
La industria metalúrgica volvió a mostrar señales de deterioro y profundizó el escenario de crisis que atraviesa el sector productivo argentino. Según un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, la actividad registró en junio una caída del 4,6% respecto del mismo mes del año anterior y también presentó un retroceso del 0,3% en comparación con mayo.
Con este nuevo resultado negativo, el sector acumuló una contracción del 5,7% durante los primeros seis meses del año, en un contexto marcado por la baja demanda, la reducción de la producción y la pérdida de dinamismo en distintos segmentos de la industria.
Uno de los datos que encendió las alertas fue el nivel de utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas el 40,8%. Esto significa que más de la mitad de la capacidad productiva de las empresas metalúrgicas permanece sin actividad, con una capacidad ociosa superior al 59%.
El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, Elio Del Re, señaló que la situación refleja un escenario de incertidumbre para las empresas del sector y advirtió que los niveles actuales de producción continúan lejos de una recuperación consolidada.
“La nueva variación mensual refleja que la recuperación de la actividad continúa en un terreno de clara incertidumbre, evidenciado en el uso de la capacidad instalada que continúa en niveles reducidos para el sector”, sostuvo el dirigente empresarial.
Del Re explicó además que la caída de la demanda en los distintos rubros de la actividad está generando dificultades para numerosas compañías y remarcó la necesidad de impulsar medidas que permitan sostener la inversión y el empleo dentro de toda la cadena industrial.
El informe reveló que la baja alcanzó a prácticamente todos los sectores que forman parte de la industria metalúrgica. El mayor retroceso interanual se registró en el rubro Fundición, con una caída del 9,4%, seguido por Otros Productos de Metal, que sufrió una disminución del 9%.
También presentaron resultados negativos la fabricación de Carrocerías y Remolques, con una baja del 6,7%; Bienes de Capital, con un descenso del 5,9%; Equipamiento Médico, con una caída del 4,8%; Equipos y Aparatos Eléctricos, con una reducción del 3,1%; y Autopartes, que retrocedió un 2,8%.
La única actividad que logró ubicarse en terreno positivo fue la fabricación de Maquinaria Agrícola, que mostró un crecimiento del 3,6% en comparación con el período anterior, aunque no alcanzó para compensar la caída general del sector.
La crisis también tuvo impacto en las principales provincias donde la industria metalúrgica tiene mayor presencia. Córdoba registró el mayor retroceso interanual, con una baja del 5,7%, seguida por la provincia de Buenos Aires, con una disminución del 5,6%; Entre Ríos, con el 4,5%; Mendoza, con el 3,2%; y Santa Fe, con el 1,2%.
El deterioro de la producción también se trasladó al mercado laboral. De acuerdo con el relevamiento, el empleo dentro del sector metalúrgico cayó un 2,3% en comparación con junio del año pasado y registró una baja del 0,2% frente a mayo.
De cara a los próximos meses, el panorama continúa marcado por la cautela. El informe indicó que seis de cada diez empresas consultadas no prevén mejoras en sus niveles de producción durante el próximo trimestre, una señal que refleja la persistencia de la incertidumbre y las dificultades que atraviesa una de las ramas más importantes de la industria manufacturera argentina.
La combinación de menor actividad, capacidad productiva desaprovechada y caída del empleo mantiene al sector metalúrgico bajo presión, mientras las empresas reclaman medidas que permitan recuperar la producción y generar condiciones para una reactivación sostenida.