DEPORTES
LA SELECCIÓN VOLVIÓ AL PAÍS Y RECIBIÓ UN ABRAZO MULTITUDINARIO: más de 10.000 hinchas la esperaron bajo la lluvia
El equipo argentino fue recibido en Ezeiza tras el subcampeonato en el Mundial 2026. Hubo banderas, canciones, fuegos artificiales y un fuerte operativo de seguridad para acompañar al plantel.
La Selección Argentina regresó este lunes al país después de alcanzar el segundo puesto en el Mundial 2026 y fue recibida por una multitud que desafió la lluvia para agradecerle al plantel por el ciclo deportivo que protagoniza desde hace varios años.
Desde las primeras horas de la tarde, miles de personas comenzaron a concentrarse en los alrededores del predio de la Asociación del Fútbol Argentino, en Ezeiza. A pesar de la derrota en la final de la Copa del Mundo ante España, los hinchas se acercaron con camisetas, banderas, trompetas y vuvuzelas para demostrarles su respaldo a los futbolistas y al cuerpo técnico.
Más de 10.000 personas participaron de una recepción que creció con el paso de las horas. También se registraron muestras de apoyo sobre la Autopista Ricchieri, donde numerosos automovilistas hicieron sonar sus bocinas y exhibieron banderas argentinas mientras se dirigían hacia la zona.
La concentración aumentó con fuerza a partir de las 18 y, cerca del anochecer, los alrededores del predio estaban cubiertos por hinchas que esperaban observar aunque fuera durante unos segundos a sus ídolos. Las canciones de cancha, entre ellas “Muchachos”, acompañaron una celebración en la que también hubo bengalas, fuegos artificiales y una interpretación colectiva del Himno Nacional.
Después de varias horas de espera, los simpatizantes divisaron a los vehículos que trasladaban al plantel por la autopista. Cuando los micros tomaron el acceso al puente que conduce al predio, cientos de personas comenzaron a correr para acercarse y saludar a los integrantes de la delegación.
Desde los vehículos, los futbolistas y el cuerpo técnico filmaron con sus teléfonos la recepción y respondieron a los gestos de cariño. Lionel Scaloni se mostró sonriente y sorprendido por la cantidad de personas que habían llegado al lugar para acompañar al equipo después de la derrota frente a España.
La delegación arribó de manera reducida y sin la presencia de Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández ni Julián Álvarez, quienes no formaron parte del traslado hasta el predio de Ezeiza.
En los alrededores se desplegó un importante operativo con cerca de un millar de efectivos destinados a custodiar los accesos y el perímetro. La mayor cantidad de agentes fue ubicada en la entrada principal, mientras que también se estableció un control sobre el puente para impedir la permanencia de personas, evitar aglomeraciones y mantener la circulación.
Aunque en un principio se esperaba una recepción más pequeña, la llegada constante de grupos desde las 17 transformó la jornada en una verdadera fiesta popular. La lluvia no disminuyó el entusiasmo de los hinchas, que buscaron reconocer el recorrido de una generación que conquistó títulos y volvió a disputar una final mundialista.
“A Messi le diría que gracias por todo, que lo de ayer no es nada y nada, que es un buen jugador, uno que vi, un ejemplo a seguir. Y a Scaloni también, lo mismo que a Messi: que no se vaya nunca, que si se va no estoy listo para dejarlo ir”, expresó uno de los simpatizantes que aguardaban frente al predio.
Otro hincha, vestido con la camiseta argentina, resumió el sentimiento de quienes participaron de la recepción: “Esto tiene mucha alegría, no sé, no tiene explicación esto. Pero esto es Argentina y aunque perdamos o ganemos siempre vamos a estar acá, porque ellos nos dieron todo. Y ahora nos toca a nosotros estar para ellos como ellos estuvieron para nosotros”.
La multitud convirtió así el regreso del seleccionado en una muestra de reconocimiento que superó el resultado de la final. Bajo una lluvia intensa, los hinchas recibieron al equipo con canciones y agradecimientos, en una jornada que emocionó a los protagonistas y ratificó el vínculo construido durante los últimos años.
El subcampeonato dejó dolor por la ilusión que no pudo completarse en Nueva Jersey, pero también orgullo por una Selección que volvió a llegar hasta el último partido del Mundial. La respuesta de la gente fue una señal clara: el reconocimiento no dependía solo de levantar la Copa, sino de todo lo que este grupo construyó desde el inicio del ciclo.
Argentina volvió sin el título, pero no volvió sola. En Ezeiza la esperó una multitud que eligió agradecer, cantar y acompañar. Fue una despedida bajo la lluvia para un Mundial que terminó con tristeza deportiva, pero también con una certeza emocional: esta Selección sigue teniendo un lugar enorme en el corazón del pueblo argentino.