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ESPAÑA APROVECHÓ LOS REGALOS DE BÉLGICA: ganó sobre el final y jugará la semifinal contra Francia
La Roja venció 2 a 1 en Los Ángeles y se metió entre los cuatro mejores del Mundial 2026. Fabián Ruiz abrió el marcador y Mikel Merino lo ganó a los 88 minutos tras un error del arquero Lammens.
España derrotó por 2 a 1 a Bélgica en Los Ángeles y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026, donde enfrentará a Francia por un lugar en la gran final.
Sin brillar y lejos de su mejor versión futbolística, el equipo dirigido por Luis de la Fuente supo aprovechar los errores del rival en los momentos decisivos. La Roja dominó la posesión durante buena parte del partido, pero tuvo dificultades para transformar ese control en situaciones claras de gol.
La diferencia estuvo en la eficacia y, sobre todo, en las fallas de los arqueros belgas. Primero fue Thibaut Courtois, con un rebote largo y al medio que terminó en el gol de Fabián Ruiz. Luego, ya en el cierre del encuentro, Lammens cometió un error determinante que le permitió a Mikel Merino marcar el 2 a 1 definitivo.
España tuvo más la pelota desde el arranque y buscó manejar el ritmo del partido, aunque le costó encontrar profundidad. Bélgica, en cambio, apostó por un bloque más ordenado, trató de cerrar espacios y esperó su oportunidad para salir rápido cada vez que recuperaba.
El primer golpe llegó después de una acción en la que Dani Olmo probó al arco y Courtois no logró controlar. El arquero del Real Madrid dejó un rebote largo hacia el centro del área y Fabián Ruiz apareció con oportunismo para definir y poner el 1 a 0.
El gol le dio a España sus mejores minutos del primer tiempo. La Roja adelantó líneas, presionó más cerca del área belga y pareció estar cerca del segundo. Sin embargo, le faltó precisión en los últimos metros y no pudo capitalizar ese tramo de superioridad.
Bélgica, que venía sufriendo el dominio español, encontró el empate en el momento justo. A los 41 minutos, armó una buena jugada colectiva por la derecha, con una sucesión de pases que terminó en un gran centro de Timothy Castagne.
Charles De Ketelaere ganó en el área, desvió de cabeza y dejó sin chances a Unai Simón para establecer el 1 a 1.
El empate golpeó a España, que había hecho méritos para sostener la ventaja, pero no había logrado liquidar el partido. Bélgica se fue al descanso con un resultado valioso y con la sensación de haber castigado en una de las pocas situaciones claras que generó.
En el complemento, el desarrollo no cambió demasiado. España siguió manejando la pelota, pero volvió a caer en la intrascendencia. El equipo de Luis de la Fuente circulaba de lado a lado, aunque sin encontrar los caminos para quebrar una defensa belga cada vez más cómoda.
Lamine Yamal tampoco logró desequilibrar como en otras presentaciones. El joven talento español completó otro partido discreto, sin la influencia que suele tener en los metros finales y con pocas apariciones realmente peligrosas.
Bélgica sufrió un golpe importante cuando Courtois debió salir lesionado en la segunda etapa. En su lugar ingresó Lammens, una modificación obligada que terminaría siendo clave en la definición del encuentro.
Con el paso de los minutos, el partido empezó a parecer destinado al tiempo suplementario. España tenía la iniciativa, pero no encontraba profundidad. Bélgica resistía, esperaba su oportunidad y parecía conforme con estirar la historia.
Hasta que a los 88 minutos apareció la jugada que cambió todo. Pau Cubarsí probó desde afuera del área con un remate que no parecía llevar demasiado peligro: no fue demasiado fuerte ni demasiado esquinado. Sin embargo, Lammens intentó retener la pelota y dejó un rebote largo hacia el medio.
Mikel Merino, que había ingresado minutos antes, fue el primero en reaccionar. El mediocampista llegó antes que todos y empujó la pelota al fondo de la red para poner el 2 a 1 y desatar el festejo español.
El golpe fue demasiado duro para Bélgica, que ya no tuvo tiempo ni claridad para buscar una nueva igualdad. España administró la ventaja durante los minutos finales y sostuvo el resultado con oficio para sellar su clasificación.
La Roja terminó celebrando un triunfo trabajado, más apoyado en la concentración para aprovechar los errores rivales que en una producción futbolística dominante. No fue una actuación brillante, pero sí una victoria de equipo grande, de esas que se construyen con paciencia, oportunismo y carácter en los momentos decisivos.
Bélgica, por su parte, se despidió con la frustración de haber quedado eliminada por dos fallas puntuales en una noche en la que había logrado competir, sostener el orden y llevar el partido hasta el límite.
España ya está entre los cuatro mejores del Mundial 2026 y ahora tendrá por delante un desafío enorme: Francia, que viene de eliminar a Marruecos y llega con Kylian Mbappé encendido.
La semifinal promete un cruce de alto voltaje entre dos potencias europeas que buscarán meterse en la gran final. España no llega con brillo, pero sí con una certeza clave en estas instancias: cuando el partido le deja una chance, sabe aprovecharla.
