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¡GOLPE AL BOLSILLO! La carne explicó el 70% de la inflación en alimentos y volvió a liderar las subas
Aunque los alimentos registraron una leve baja en la tercera semana de junio, la carne acumuló un aumento del 4,3% en el último mes y se convirtió en el principal factor detrás de la inflación alimentaria, según un informe privado.
La desaceleración de los precios de los alimentos durante junio no alcanzó para aliviar la presión sobre los consumidores. Detrás de los números generales que muestran una moderación en los aumentos, la carne volvió a convertirse en el producto que más impactó sobre el presupuesto de los hogares argentinos y concentró la mayor parte de las subas registradas en el rubro alimentario.
De acuerdo con un relevamiento elaborado por la consultora LCG, el índice de Alimentos y Bebidas mostró una caída semanal de 0,3% durante la tercera semana de junio. Se trata de la primera baja luego de tres semanas consecutivas de incrementos moderados, una señal que alimenta las expectativas de una menor presión inflacionaria en el corto plazo.
Sin embargo, el informe también reveló que la mejora fue insuficiente para compensar los aumentos acumulados durante las semanas previas. En ese contexto, la carne volvió a destacarse como el producto con mayor incidencia en la evolución de los precios.
Según la medición, los productos cárnicos registraron un incremento mensual de 4,3%, muy por encima del promedio general de alimentos. El dato más significativo es que ese aumento explicó alrededor del 70% de toda la inflación acumulada en el sector durante las últimas cuatro semanas.
En términos prácticos, esto significa que siete de cada diez puntos de aumento registrados en los alimentos tuvieron relación directa con las subas observadas en cortes vacunos y otros productos derivados de la carne. Debido a su fuerte presencia en la canasta básica de consumo, cualquier movimiento en este segmento suele tener un impacto inmediato sobre el gasto cotidiano de millones de familias.
La inflación promedio de alimentos durante el último mes se ubicó en 1,9%, mostrando una desaceleración de 0,6 puntos porcentuales respecto del período anterior. No obstante, detrás de ese promedio se esconden comportamientos muy diferentes entre los distintos productos que integran la canasta alimentaria.
Mientras la carne encabezó los aumentos mensuales, otros rubros también mostraron variaciones significativas. Los condimentos registraron una suba acumulada del 4%, mientras que las verduras avanzaron un 3,1% en el mismo período.
En la comparación semanal, los mayores incrementos se observaron en azúcar, miel, dulces y cacao, que aumentaron 2,9%. También se destacaron las subas en lácteos y huevos, con 1,5%, mientras que frutas y verduras mostraron incrementos de 1,1%.
El informe de LCG también detectó cambios en la dinámica de remarcaciones. Durante las últimas semanas aumentó la cantidad de productos que registraron modificaciones en sus precios, al tiempo que creció el porcentaje de artículos que mostraron bajas. Actualmente, cerca del 10% de los productos relevados registran reducciones de precios, aunque la dispersión entre categorías sigue siendo elevada.
Los analistas observaron además una mayor volatilidad en distintos segmentos del mercado, con movimientos más pronunciados tanto en las subas como en las bajas. Esa situación refleja que la desaceleración inflacionaria no se manifiesta de manera uniforme en todos los productos de consumo masivo.
En paralelo, los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos mostraron una desaceleración en la inflación mayorista durante mayo. El Índice de Precios Internos al por Mayor registró una variación de 2,5%, considerablemente inferior al 5,2% observado en abril.
A pesar de esa moderación, la inflación mayorista continuó ubicándose por encima del índice de precios al consumidor correspondiente al mismo período, que alcanzó el 2,1%. En términos interanuales, los precios mayoristas acumularon una suba de 34,5%, mientras que en los primeros cinco meses del año avanzaron 14,4%.
Dentro de los sectores con mayor incidencia en el resultado se destacaron sustancias y productos químicos, energía eléctrica, combustibles refinados, petróleo crudo, gas y alimentos y bebidas.
Los datos reflejan que la desaceleración general de la inflación todavía convive con aumentos significativos en productos esenciales para el consumo diario. En ese escenario, la carne volvió a ocupar el centro de la escena económica al convertirse en el principal motor de los incrementos en alimentos y en una de las mayores preocupaciones para el bolsillo de los argentinos.
