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¡IMPARABLE! Suiza aplastó a Bosnia, se floreó en el final y quedó sola en la cima del grupo
El seleccionado helvético derrotó 4 a 1 a Bosnia y Herzegovina en Los Ángeles y dio un paso decisivo hacia la clasificación. Johan Manzambi brilló con un doblete en una victoria que se destrabó en los últimos veinte minutos.
Suiza confirmó su candidatura en el Mundial 2026 con una actuación sólida y contundente que terminó en goleada. El conjunto dirigido por Murat Yakin venció por 4 a 1 a Bosnia y Herzegovina en el Estadio de Los Ángeles y quedó como único líder del Grupo B, fortaleciendo sus aspiraciones de avanzar a la siguiente fase del torneo.
Aunque el resultado final reflejó una amplia superioridad, el partido estuvo lejos de resolverse rápidamente. Durante gran parte del encuentro, los suizos dominaron la posesión, controlaron el ritmo del juego y generaron las mejores oportunidades, pero chocaron una y otra vez contra la resistencia defensiva de su rival y las destacadas intervenciones del arquero Nikola Vasilj.
Desde los primeros minutos, Suiza asumió la iniciativa y se instaló en campo contrario. Dan Ndoye fue uno de los jugadores más peligrosos en ataque y tuvo la primera ocasión clara con un potente remate que pasó muy cerca del arco bosnio. Poco después, Remo Freuler también probó desde afuera del área y obligó a extremar la atención de la defensa balcánica.
Bosnia apostó a un planteo conservador, replegada cerca de su área y buscando aprovechar alguna transición rápida para sorprender. La estrategia funcionó durante buena parte de la primera mitad, ya que logró contener los avances helvéticos y mantener el empate sin goles hasta el descanso.
En el segundo tiempo el desarrollo no cambió demasiado. Suiza siguió monopolizando el balón y generando situaciones, mientras Bosnia resistía como podía. La más espectacular estuvo en los pies de Ndoye, que intentó una chilena dentro del área que tenía destino de gol, pero encontró una extraordinaria respuesta de Vasilj, una de las figuras de la noche.
El arquero bosnio volvió a lucirse minutos después ante un remate de Breel Embolo, manteniendo con vida a su equipo cuando el dominio suizo ya era abrumador. Sin embargo, la resistencia tenía fecha de vencimiento.
La apertura del marcador llegó a los 70 minutos gracias a Johan Manzambi. El mediocampista, que había ingresado desde el banco de suplentes, aprovechó un rechazo defectuoso dentro del área y conectó una volea precisa que finalmente rompió el cero y desató el festejo helvético.
El gol cambió por completo el escenario. Obligada a buscar el empate, Bosnia adelantó sus líneas y comenzó a dejar espacios que Suiza explotó con inteligencia. La situación se agravó aún más para los balcánicos cuando Tarik Muharemović vio la tarjeta roja directa tras derribar a Embolo cuando avanzaba hacia el arco rival.
Con un hombre más y la ventaja en el marcador, el conjunto europeo encontró los espacios necesarios para liquidar el encuentro. A los 86 minutos, Embolo encabezó una gran jugada ofensiva y asistió a Rubín Vargas, que definió con precisión para ampliar la diferencia.
Lejos de conformarse, Suiza siguió atacando. Apenas tres minutos después, Vargas volvió a ser protagonista con un desborde por la banda derecha y una asistencia perfecta para Manzambi, quien definió con tranquilidad y selló su doblete personal para establecer el 3 a 0.
Bosnia encontró un descuento en tiempo agregado gracias a Mahmic, que aprovechó una pelota detenida para marcar el 3 a 1 y maquillar parcialmente el resultado. Sin embargo, la ilusión de una reacción duró apenas unos instantes.
Cuando el partido llegaba a su fin, el árbitro sancionó un penal a favor de Suiza y Granit Xhaka no desaprovechó la oportunidad. El experimentado mediocampista ejecutó con categoría y selló el definitivo 4 a 1 que reflejó la diferencia exhibida por ambos equipos sobre el campo de juego.
La victoria deja a Suiza en una posición inmejorable dentro del Grupo B. Con puntaje que lo ubica en soledad en la cima, el seleccionado helvético afrontará la última fecha con la confianza en alza y la clasificación cada vez más cerca.
Para Bosnia y Herzegovina, en cambio, la derrota representa un duro golpe. El equipo balcánico quedó obligado a sumar en su próximo compromiso y dependerá de otros resultados para mantener vivo el sueño de avanzar en el Mundial 2026.
