INTERNACIONALES
TREGUA EXPLOSIVA Y TENSIÓN LATENTE: Irán acepta la propuesta de Donald Trump y reabre Ormuz, pero advierte que la guerra sigue
Teherán confirmó un alto el fuego de dos semanas con Estados Unidos y anunció la reapertura “completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz. Aunque lo presenta como un triunfo, dejó claro que el conflicto no está cerrado.
La crisis en Medio Oriente sumó un giro inesperado luego de que Irán confirmara formalmente un acuerdo de alto el fuego por dos semanas con Estados Unidos, tras el anuncio del expresidente Donald Trump. En ese marco, Teherán habilitó la reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del conflicto por su impacto en el comercio global de petróleo.
La confirmación llegó a través del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, mediante un comunicado difundido por Mehr News Agency. Allí se precisó que la pausa en las hostilidades busca abrir una instancia de negociación diplomática más amplia y que, durante ese período, se garantizará la reapertura “completa, inmediata y segura” del paso marítimo.
Por su parte, Trump aseguró haber logrado una “victoria total y completa”. “Victoria total y completa. 100%. Sin dudas”, afirmó, aunque evitó confirmar si retomaría sus amenazas en caso de que el acuerdo fracase.
El exmandatario también deslizó que China habría jugado un rol en el acercamiento entre las partes. De hecho, está previsto que viaje a Pekín en mayo para reunirse con el presidente Xi Jinping. En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó su respaldo a la decisión de suspender los bombardeos, condicionado a que Irán garantice la apertura del estrecho y cese sus ataques.
Lejos de presentar el acuerdo como una concesión, Teherán buscó instalar una narrativa de fortaleza. Según su versión, Washington terminó aceptando un petitorio impulsado por Irán que incluye el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su programa nuclear.
La disputa por el relato refleja que, más allá del freno temporal de los ataques, el conflicto sigue abierto en el plano político. Mientras Trump expone la tregua como resultado de una posición de fuerza, Irán sostiene que fue su presión la que obligó a Estados Unidos a negociar.
La reapertura del estrecho de Ormuz aparece como el punto más concreto del acuerdo. Desde Teherán señalaron que durante estas dos semanas se garantizará el tránsito seguro mediante coordinación con sus Fuerzas Armadas y bajo determinados parámetros técnicos.
El valor estratégico del paso es determinante: por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los precios internacionales, el abastecimiento energético y la estabilidad de los mercados.
Pese a esto, Irán dejó en claro que no considera terminada la guerra. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional advirtió que la tregua no implica el cierre del conflicto y que solo se avanzará hacia un cese definitivo si las negociaciones logran resultados concretos.
En la misma línea se expresó el canciller Seyed Abbas Araghchi, quien afirmó que si cesan los ataques contra su país, las fuerzas armadas iraníes suspenderán sus operaciones defensivas, marcando el carácter estrictamente condicional del acuerdo.
Por ahora, lo que existe es una pausa de alto impacto político, militar y económico. El desarrollo de los próximos días será clave para determinar si esta tregua se transforma en una salida más estable o si solo posterga una escalada que aún mantiene múltiples frentes abiertos.
