POLICIALES
LO ATRAPARON DE CASUALIDAD: era buscado por un crimen brutal y cayó en un control de rutina en Rosario
El sospechoso llevaba más de dos meses prófugo por el asesinato de una mujer en barrio Godoy. Fue identificado en plena calle y ahora quedó imputado como uno de los autores del homicidio.
Un hombre de 36 años fue detenido en Rosario durante un control policial de rutina y terminó acusado por un homicidio ocurrido a comienzos de este año. El procedimiento se realizó en la intersección de Forest y Pasaje Peatonal, donde efectivos del Comando Radioeléctrico detectaron que el sospechoso tenía un pedido de captura vigente desde el 19 de enero.
El detenido, identificado como Ramón Agustín Ferreyra, estaba prófugo por su presunta participación en el asesinato de Andrea Verónica Zeballos, ocurrido el 10 de enero en barrio Godoy, en la zona noroeste de la ciudad. Tras ser reconocido por los agentes, fue trasladado y puesto a disposición de la fiscalía para la audiencia imputativa.
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Según detalló la fiscal Agustina Eiris, el crimen fue cometido por dos atacantes que interceptaron a la víctima en inmediaciones de 27 de Febrero y Brasil. La mujer recibió múltiples disparos en la cabeza que le provocaron la muerte en el lugar. La investigación sostiene que Ferreyra habría conducido una motocicleta sin patente durante el ataque.
El otro sospechoso, Geremías Uriel Campos, de 19 años, fue detenido el mismo día del hecho en un operativo realizado en Pasaje 1.847 a la altura de Biedma. En ese procedimiento, la policía secuestró una pistola calibre 9 milímetros con la numeración suprimida y la motocicleta utilizada en el crimen.
De acuerdo con la investigación, ambos actuaron de manera coordinada y planificada. La motocicleta había sido robada días antes, el 7 de enero, en la zona de French al 900, lo que refuerza la hipótesis de una emboscada premeditada.
Ferreyra fue acusado de haber manejado el vehículo y facilitado la huida tras el ataque. Durante la audiencia, la jueza Luciana Vallarella dispuso la prisión preventiva efectiva por 60 días, en base a los elementos reunidos por la fiscalía y el riesgo procesal.
El sospechoso permaneció prófugo durante más de dos meses hasta su detención en la vía pública. Su captura, producto de un control habitual, permitió avanzar en la causa por el crimen de Zeballos y cerrar el cerco sobre los presuntos responsables.
