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ALERTA EN LA MESA: el consumo de carne se derrumba a un mínimo histórico y golpea de lleno a los argentinos
El consumo per cápita cayó a 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo en dos décadas. La pérdida del poder adquisitivo y la suba de precios empujan a la carne fuera del plato cotidiano.
El consumo de carne vacuna en Argentina cayó en febrero a su nivel más bajo de los últimos 20 años, en un contexto atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento sostenido de los alimentos. El dato expone con crudeza el impacto de la crisis económica sobre uno de los pilares históricos de la dieta nacional.
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo anual por habitante se ubicó en 47,3 kilos, con una caída interanual del 2,6 por ciento. En términos absolutos, el total consumido fue de 332.700 toneladas, lo que representa una baja del 13,8 por ciento respecto al mismo período del año anterior.
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En paralelo, la actividad del sector también mostró una fuerte retracción. Durante febrero se faenaron 924.300 cabezas de ganado, un 10,7 por ciento menos que en igual mes de 2025. En el acumulado del primer bimestre, la caída alcanzó el 11,1 por ciento, reflejando un freno generalizado en la producción.
A contramano del desplome del mercado interno, las exportaciones se mantuvieron firmes. En febrero se enviaron al exterior 124.000 toneladas de carne, con un incremento interanual del 6,6 por ciento, profundizando la tensión entre la demanda local y los mercados internacionales.
El escenario se complejiza aún más por la reducción en la oferta de hacienda para faena, que alcanzó su nivel más bajo en 47 años. Desde el sector, encabezado por Miguel Schiaretti, atribuyen esta situación a los efectos de fenómenos climáticos como la sequía y las inundaciones, que forzaron la venta anticipada de animales y afectaron el stock ganadero.
En este contexto, el aumento de precios terminó de golpear el consumo. Durante febrero, los alimentos registraron fuertes subas impulsadas principalmente por los productos cárnicos. El pollo entero subió un 10,2 por ciento, mientras que cortes como la paleta, la nalga y el cuadril aumentaron alrededor del 8 por ciento en el mes.
En la comparación interanual, el rubro carnes lideró los incrementos con una suba promedio del 54,1 por ciento. Cortes tradicionales como el asado, el cuadril y la paleta registraron alzas superiores al 65 por ciento, consolidando un escenario en el que la carne vacuna se vuelve cada vez menos accesible.
Con estos números, un alimento históricamente central en la cultura argentina empieza a transformarse en un consumo restringido. La combinación de ingresos deteriorados y precios en alza redefine los hábitos alimentarios y deja una señal de alarma sobre el impacto social de la crisis.
