INTERNACIONALES
Al borde del colapso energético: drones y fuego golpean refinerías clave y la guerra escala sin control
Ataques coordinados impactaron instalaciones petroleras en varios países del Golfo y encendieron las alarmas globales. El conflicto entra en una fase crítica con riesgo directo para el suministro mundial de energía.
Tras casi tres semanas de hostilidades ininterrumpidas, la guerra en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión con ataques dirigidos a instalaciones energéticas estratégicas, entre ellas refinerías, complejos gasíferos y centros logísticos clave.
La escalada se intensificó luego del ataque israelí-estadounidense contra el yacimiento de gas South Pars, uno de los más importantes del mundo, lo que marcó un punto de inflexión en la dinámica del conflicto.
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En las últimas horas se registraron ofensivas contra múltiples objetivos vinculados a la industria petrolera en Qatar, Kuwait y Arabia Saudita, reflejando un giro hacia blancos económicos y de infraestructura crítica.
En territorio saudí, autoridades confirmaron el impacto de un dron contra la refinería SAMREF, ubicada en la ciudad portuaria de Yanbu, sobre el Mar Rojo. El ataque ocurrió en simultáneo con otras ofensivas en la región y forma parte de las represalias tras el golpe al yacimiento South Pars.
Por su parte, Kuwait denunció un ataque con drones que provocó un incendio en la refinería Mina Al-Ahmadi, una de las más grandes del Golfo. Además, se reportó un segundo foco ígneo en la refinería Mina Abdullah. Según las autoridades, no se registraron víctimas, aunque los daños aún están siendo evaluados.
En Qatar, el conflicto también tuvo impacto directo luego de un ataque contra el complejo gasífero Ras Laffan, considerado una pieza clave del suministro energético global. Desde el gobierno qatarí calificaron el hecho como una amenaza directa a su seguridad nacional, mientras equipos de emergencia trabajaban para contener el incendio.
En paralelo, crecen las presiones diplomáticas para frenar la escalada. Egipto solicitó a Irán que detenga los ataques durante una reunión regional de cancilleres, en la que se condenaron las ofensivas contra infraestructuras civiles y energéticas.
Desde Omán, el ministro de Asuntos Exteriores advirtió que la guerra representa un grave error de cálculo y remarcó que ninguna de las partes tiene algo que ganar con el conflicto, insistiendo en la necesidad de un cese inmediato de las hostilidades.
Con ataques cada vez más dirigidos a nodos críticos del sistema energético global y un creciente riesgo para el abastecimiento de petróleo y gas, el conflicto en Medio Oriente entra en una fase más compleja, con impacto directo tanto en la estabilidad regional como en la economía mundial.
