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El petróleo se dispara por la guerra en Medio Oriente y crece el temor a un “lunes negro” en los mercados

El barril superó los 118 dólares tras la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán. Bolsas asiáticas y futuros de Wall Street anticipan fuertes caídas, mientras los inversores temen un impacto global en la inflación y la economía.
La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó un fuerte sacudón en los mercados internacionales y disparó el precio del petróleo en la apertura de las operaciones en Asia. El barril llegó a superar los 118 dólares, mientras los principales indicadores financieros anticipaban fuertes caídas en las bolsas globales y alimentaban el temor a un “lunes negro”.
El crudo superó ese nivel tanto en la referencia Brent Crude, utilizada en Europa, como en el West Texas Intermediate, la variante de referencia en Estados Unidos. Las subas rondaron entre el 25 y el 27 por ciento, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto que el conflicto podría tener sobre la economía mundial y, especialmente, sobre la inflación estadounidense.
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El propio presidente Donald Trump admitió que el encarecimiento del crudo podría trasladarse a los precios internos, aunque defendió la ofensiva militar y relativizó sus efectos económicos.
En un mensaje publicado en su red social, Trump sostuvo que el aumento del petróleo sería un costo menor frente a lo que describió como la eliminación de la amenaza nuclear iraní y la búsqueda de seguridad para Estados Unidos y el resto del mundo.
El impacto se reflejó rápidamente en las bolsas asiáticas. El índice S&P/ASX 200 de la bolsa de Australia registró una caída inicial del 3,25 por ciento y llegó a marcar pérdidas cercanas al 4 por ciento en las primeras operaciones.
En Corea del Sur, el índice KOSPI abrió con un desplome cercano al 8 por ciento, mientras que en Japón el Nikkei 225 inició la jornada con una caída aproximada del 7 por ciento.
Los indicadores que anticipan el comportamiento de Wall Street también mostraban retrocesos. Los futuros del Dow Jones Industrial Average y del S&P 500 caían cerca del 2 por ciento, mientras que el Russell 2000, que sigue la evolución de empresas de menor capitalización, registraba pérdidas cercanas al 4 por ciento.
El mercado financiero estadounidense, además, intenta asimilar otra noticia que generó inquietud entre los inversores. El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, decidió restringir los retiros de capital en uno de sus fondos dedicados a créditos para pequeñas empresas y profesionales.
La firma aplicó un límite que permite retirar solo el 5 por ciento del capital invertido, a pesar de que algunos accionistas habían solicitado rescatar hasta el 9 por ciento de sus participaciones.
En el caso del petróleo, el salto en los precios también estuvo impulsado por reportes de ataques contra refinerías y depósitos de combustible tanto dentro del territorio iraní como en otros países del Golfo Pérsico.
A esto se sumaron amenazas de posibles ataques contra la Isla Kharg, un punto estratégico desde donde se exporta cerca del 90 por ciento del petróleo iraní hacia los mercados internacionales.
El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, sostuvo que su país debería destruir los campos petroleros y la infraestructura energética iraní en esa isla, una medida que, según afirmó, podría afectar severamente la economía de Irán.
La escalada bélica ya provocó una fuerte reducción en la oferta global de crudo. De acuerdo con estimaciones de la consultora MacroEdge, el conflicto generó una caída cercana a los 20 millones de barriles diarios en el suministro mundial.
Hasta ahora, el mayor recorte histórico en la oferta petrolera se había registrado durante la Revolución Islámica de Irán, cuando la caída del sah en 1979 redujo la producción global en unos 5,6 millones de barriles diarios.
El impacto del conflicto no se limita al mercado petrolero. La guerra en Medio Oriente también está impulsando subas en otros commodities vinculados a la producción de combustibles, como la soja, utilizada para la elaboración de biodiésel.
Tendencias similares se observan en el maíz y el trigo, productos clave para la agricultura mundial.
En países exportadores de granos como Argentina, este escenario podría mejorar el valor de las ventas externas. Sin embargo, para los productores agropecuarios se abre un dilema: vender ahora para aprovechar los precios más altos o esperar para observar cómo evoluciona el conflicto y cuál será su impacto final en los mercados internacionales y en el tipo de cambio local.
