POLICIALES
Tensión y gases en el Congreso: la protesta contra la reforma laboral terminó con decenas de heridos y detenidos

La movilización por el paro nacional reunió a miles de trabajadores frente al Congreso, pero la jornada concluyó con un operativo de fuerzas federales que dejó al menos 70 heridos y más de diez detenidos, según organismos de derechos humanos.
Una multitud de trabajadores se concentró frente al Congreso de la Nación Argentina para rechazar la reforma laboral impulsada por el oficialismo, en el marco de un paro nacional convocado por gremios combativos. La protesta, que se desarrolló en la Plaza de los Dos Congresos, culminó con un operativo represivo que dejó al menos 70 personas heridas y más de diez detenidas, de acuerdo con datos difundidos por la Comisión Provincial por la Memoria.
La concentración se mantuvo durante buena parte del día mientras en el recinto se avanzaba con el tratamiento del proyecto. Pasadas las catorce horas, la plaza permanecía nutrida, aunque sin alcanzar su capacidad máxima. Con el inicio de la desconcentración de varias columnas gremiales, las fuerzas federales avanzaron con camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma sobre los manifestantes que continuaban en el lugar.
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El operativo estuvo a cargo de la Gendarmería Nacional Argentina y de la Policía Federal Argentina. La intervención se produjo luego de que se derribara una de las vallas ubicadas sobre la Avenida Rivadavia. A partir de ese momento se desplegó un avance coordinado que derivó en corridas, enfrentamientos y detenciones. Entre los apresados se encontraba Carlos Dawlowfki, jubilado e hincha de Chacarita, según reportes de los organizadores. Se registraron personas afectadas por impactos de balas de goma, golpes y exposición a gases.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había anticipado que se implementaría un operativo estricto. Desde los sectores movilizados denunciaron que la respuesta fue desproporcionada en relación con el desarrollo mayormente pacífico de la jornada.
Las columnas más numerosas se ubicaron sobre la Avenida de Mayo, a la altura de Sáenz Peña, donde se montó un escenario principal. Allí habló el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, quien convocó a profundizar el plan de lucha y propuso un paro de treinta y seis horas con movilización para la semana siguiente, cuando el proyecto vuelva al Senado para su tratamiento definitivo.
Furlán calificó la iniciativa oficial como “una traición a los trabajadores” y sostuvo que el texto no ofrece beneficios para la industria ni para el empleo. También cuestionó a gobernadores que habilitaron el quórum mediante legisladores de bloques provinciales vinculados al peronismo y advirtió que no hay margen para retrocesos en derechos laborales. En su discurso mencionó el cierre de miles de empresas y conflictos recientes en el sector industrial como parte de un escenario crítico.
En la plaza confluyeron banderas de la Federación Gráfica, seccionales de la Unión Obrera Metalúrgica de Rosario, Buenos Aires y Córdoba, la Asociación de Obreros y Empleados Aceiteros, Visitadores Médicos, Conadu, Ctera, UTE y ATE. Las organizaciones de izquierda se concentraron en un sector próximo al vallado dispuesto sobre la Avenida Callao.
Durante la mañana se habían registrado momentos de tensión en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de cortes y controles. Sin embargo, el episodio más grave ocurrió entrada la tarde, cuando la desconcentración estaba en curso y la plaza comenzaba a vaciarse.
La jornada, que había comenzado con bombos y consignas contra la reforma laboral, concluyó con corridas, heridos y detenidos, en un clima de fuerte tensión política y sindical que anticipa nuevos capítulos de conflicto en los próximos días.

