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Palazos y gases contra jubilados: feroz represión policial frente al Congreso dejó heridos y un hospitalizado

La tradicional marcha de los miércoles terminó con golpes, gas pimienta y escenas de extrema violencia a metros del Parlamento. Jubilados denuncian provocación policial y un clima social cada vez más tenso.
Una nueva movilización de jubilados frente al Congreso de la Nación terminó este miércoles en una violenta represión por parte de la Policía de la Ciudad, que avanzó con palos, escudos y gases lacrimógenos contra los manifestantes. El operativo dejó varias personas heridas, un jubilado hospitalizado y fuertes denuncias por el accionar de las fuerzas de seguridad.
Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de la Auditoría General de la Nación, donde se concentraba la protesta habitual en reclamo por el deterioro de las jubilaciones. Según relataron los manifestantes, el conflicto se desató cuando efectivos policiales intentaron demorar a un acompañante terapéutico con el argumento de una supuesta irregularidad en una motocicleta. Al intervenir los jubilados para evitarlo, la situación escaló rápidamente.
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Testigos aseguraron que la policía comenzó a empujar y golpear sin mediar diálogo. “Fue una provocación. Se lo querían llevar con una excusa y cuando dijimos que no, empezaron a pegar”, denunció una mujer que participaba de la marcha. Videos difundidos en redes sociales muestran a un efectivo empujando con violencia a un jubilado que se desplazaba con muletas, provocando su caída y generando un tumulto.
Tras los reclamos, los policías respondieron con una avanzada represiva que incluyó el uso de gas pimienta y golpes indiscriminados, sin tener en cuenta la edad ni el estado físico de los manifestantes. Varios jubilados y acompañantes debieron ser asistidos en el lugar por quemaduras provocadas por los gases, mientras que uno de los manifestantes que utilizaba muletas fue trasladado en ambulancia del SAME luego de recibir gas directamente en el rostro.
Durante los incidentes, efectivos ingresaron al edificio de la Auditoría General de la Nación en medio de insultos y repudios. “Vinieron a pegar, no a cuidar. Esto ya no se soporta más”, expresó Carlos, uno de los jubilados, mientras mostraba las marcas de los golpes en sus brazos. Además, una mujer se descompensó en plena represión y fue atendida por voluntarios.
La violenta escena se dio en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones. Según datos del Centro de Economía Política Argentina, en el último trimestre de 2025 las jubilaciones sin bono quedaron 2,3% por debajo del nivel del final del gobierno anterior, mientras que las que perciben bono se ubicaron 16,8% por debajo.
En diciembre de 2025, la jubilación mínima sin bono alcanzó los 340.886 pesos, muy lejos de los más de 430.000 pesos que hubiera representado con la fórmula previa. El congelamiento del bono en 70.000 pesos desde marzo de 2024 y el veto presidencial al aumento aprobado por el Congreso profundizaron la pérdida de ingresos.
La represión frente al Congreso volvió a exponer un escenario de creciente conflictividad social, donde la protesta de los jubilados, lejos de encontrar respuestas, terminó una vez más envuelta en gases, golpes y escenas de violencia que generaron fuerte repudio.

