INTERNACIONALES
Groenlandia al borde del choque global: Europa le pone un freno a Trump y amenaza con la “bazuca comercial”

Bruselas advirtió que responderá de forma unida y contundente si Estados Unidos avanza sobre Groenlandia o castiga a países aliados con aranceles. La tensión domina la agenda internacional y sacude la relación transatlántica.
La disputa por el futuro de Groenlandia volvió a escalar y colocó a la Unión Europea en máxima alerta frente a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Desde Bruselas advirtieron que cualquier intento de presión política o económica será respondido con una reacción firme, coordinada y proporcional, incluso con la activación del mecanismo conocido como la “bazuca comercial”.
El conflicto se instaló como uno de los ejes centrales del Foro Económico Mundial de Davos, donde líderes europeos analizan el impacto de las declaraciones de Trump, quien insiste en que Groenlandia es un territorio clave para la seguridad nacional estadounidense por su ubicación estratégica en el Ártico y su riqueza en minerales y tierras raras. Bajo ese argumento, el mandatario volvió a deslizar la posibilidad de avanzar sobre la isla, actualmente bajo soberanía de Dinamarca.
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Ocho países europeos miembros de la OTAN —Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia— rechazaron de manera conjunta esa postura y enviaron una misión militar de exploración a la región. La respuesta de Washington no tardó en llegar: Trump amenazó con aplicar represalias arancelarias a los países involucrados, lo que elevó la tensión entre aliados históricos.
En Davos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó que una escalada comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea sería un error estratégico y advirtió que los aranceles solo debilitarían el vínculo transatlántico. Subrayó que el bloque actuará en forma unificada para evitar una confrontación que, según remarcó, terminaría beneficiando a actores externos.
En la misma línea, el presidente francés Emmanuel Macron fue aún más contundente y pidió no dudar en activar el mecanismo anticoerción de la UE, conocido como la “bazuca comercial”. Esta herramienta permitiría imponer sanciones amplias, como aranceles a productos estadounidenses o restricciones al acceso a licitaciones públicas europeas, frente a presiones económicas indebidas. Macron llamó a defender las reglas del comercio internacional y a no aceptar la lógica de la “ley del más fuerte”.
El instrumento fue diseñado durante anteriores disputas comerciales con Washington, aunque nunca llegó a utilizarse. Su aplicación quedó en suspenso tras un acuerdo previo entre Trump y Von der Leyen, mediante el cual la UE aceptó un gravamen del 15 por ciento para varios productos europeos, mientras Estados Unidos levantó aranceles a importaciones comunitarias.
La controversia sumó el respaldo de Canadá. El primer ministro Mark Carney expresó su apoyo a Dinamarca y Groenlandia, sostuvo que el mundo atraviesa un nuevo orden internacional y defendió la necesidad de respuestas multilaterales frente a potencias que no respetan las normas. También ratificó el compromiso canadiense con el artículo 5 de la OTAN.
En paralelo, el Parlamento Europeo decidió suspender el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos como señal política ante las amenazas de Trump. La medida cuenta con un amplio respaldo de los principales bloques del organismo.
Rusia también intervino en el debate. El canciller Serguei Lavrov calificó a Groenlandia como una herencia colonial y sostuvo que no es una parte “natural” de Dinamarca, aunque aseguró que Moscú no tiene intención de interferir ni disputar el control de la isla, y que Washington es consciente de que ni Rusia ni China buscan avanzar sobre ese territorio.
Lejos de moderar su discurso, Trump volvió a generar polémica al criticar al Reino Unido por la cesión de soberanía de las islas Chagos a Mauricio, un hecho que, según afirmó, refuerza la necesidad de que Estados Unidos controle Groenlandia por razones de seguridad nacional. En declaraciones públicas y mensajes en Truth Social, sostuvo que sus adversarios solo entienden el lenguaje de la fuerza y reiteró que no descarta avanzar con la anexión.
Consultado sobre el rechazo mayoritario de la población groenlandesa a formar parte de Estados Unidos, el presidente minimizó los sondeos y aseguró que el respaldo llegará cuando dialogue con las autoridades locales. También restó importancia a las advertencias europeas y afirmó que la Unión Europea necesita un acuerdo con Washington.
La disputa por Groenlandia deja al descubierto una creciente fractura entre Estados Unidos y sus aliados europeos, en un escenario marcado por la competencia geopolítica en el Ártico, la reconfiguración del poder global y el uso del comercio como herramienta de presión política.

