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Apagón en el AMBA: una falla en alta tensión dejó a millones sin luz y expuso la fragilidad del sistema

El colapso se produjo por el desenganche de cuatro líneas en una subestación de Morón, en plena ola de calor. Más de 900 mil usuarios quedaron afectados y volvió el debate por el estado de la infraestructura eléctrica frente a los fuertes aumentos tarifarios.
Una falla técnica en el sistema de alta tensión provocó este miércoles un apagón masivo que dejó sin suministro eléctrico a amplias zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense en el momento de mayor demanda. El incidente se originó por el desenganche simultáneo de cuatro líneas de 220 kilovoltios en la subestación de Morón, lo que derivó en la pérdida inmediata de alrededor de 3.000 megavatios y volvió a poner en evidencia las debilidades estructurales del sistema eléctrico del AMBA.
De acuerdo con el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el corte alcanzó a más de 920.000 usuarios. Hacia las 15.30, las empresas distribuidoras informaron que se había restablecido cerca del 85% del servicio, aunque el impacto del apagón se extendió durante varias horas. La afectación incluyó a más de 80.000 hogares bajo la concesión de Edesur y a más de 840.000 en el área de Edenor.
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El episodio se produjo a las 14.45, cuando quedaron fuera de servicio las cuatro líneas Morón–Rodríguez operadas por Edenor. La interrupción generó consecuencias inmediatas: semáforos fuera de funcionamiento, congestionamientos severos en arterias clave y múltiples complicaciones en el transporte público. La línea D de subte quedó directamente fuera de servicio durante parte de la tarde, mientras que la línea H operó con restricciones. También se registraron inconvenientes en trenes electrificados y en algunas operaciones del Aeroparque Jorge Newbery.
El apagón se extendió por numerosos barrios porteños, entre ellos Recoleta, Microcentro, Caballito, Palermo, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Villa Crespo, y alcanzó además a localidades del conurbano oeste y norte, como Morón, Castelar, San Martín, Tigre y San Fernando. La magnitud territorial del corte dejó al descubierto el peso estratégico de las líneas afectadas dentro de la red eléctrica metropolitana.
Desde fuentes oficiales explicaron que el desenganche respondió a sistemas automáticos de protección, diseñados para evitar daños mayores en la red. Sin embargo, ese mecanismo dejó fuera de servicio una porción significativa de la demanda en un momento crítico. Edenor confirmó la activación de esquemas de emergencia para sostener servicios esenciales, mientras avanzaba la reposición progresiva del suministro.
Más allá de la explicación técnica, el episodio volvió a poner en el centro de la discusión el estado de la infraestructura eléctrica, en un contexto de aumentos tarifarios sostenidos. En los dos años de gestión de Javier Milei, las facturas de luz acumularon una suba del 339%, muy por encima de la inflación, que fue del 171%, y del crecimiento del salario promedio registrado, que alcanzó el 229% según el RIPTE. Pese a ello, los cortes y fallas continúan repitiéndose cada verano.
El apagón en el AMBA no fue solo un inconveniente circunstancial en una jornada de calor extremo, sino una advertencia sobre un esquema energético que combina tarifas en fuerte alza, ingresos que no logran acompañar esos incrementos y una infraestructura vulnerable, capaz de dejar sin servicio a millones de personas ante una falla en puntos críticos del sistema.

