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SOBRE LA HORA: Newell’s arruinó la fiesta de Central y rescató un empate agónico
El Canalla ganaba 1-0 con un golazo de Ávila y parecía tener el clásico rosarino controlado, pero Cóccaro apareció a los 92 minutos para marcar el 1-1. El VAR confirmó que estaba habilitado y silenció al Gigante de Arroyito.
Rosario Central tenía prácticamente preparada la fiesta. El Canalla ganaba 1-0 ante Newell’s en el Gigante de Arroyito, controlaba buena parte del desarrollo y transitaba los últimos minutos con la sensación de que el clásico rosarino estaba encaminado hacia una victoria local. Pero cuando el festejo parecía inevitable, Matías Cóccaro apareció en tiempo agregado y cambió todo.
El delantero de Newell’s marcó el 1-1 a los 92 minutos y durante algunos segundos el gol quedó envuelto en incertidumbre. El árbitro había sancionado posición adelantada y el festejo quedó suspendido mientras el VAR revisaba la jugada. Finalmente, la tecnología determinó que Cóccaro estaba habilitado en el comienzo de la acción y el empate fue convalidado.
El golpe fue enorme para Central. El equipo de Miguel Ángel Almirón había conseguido ponerse en ventaja, había controlado a su rival durante buena parte del segundo tiempo y parecía tener el partido bajo control. Sin embargo, no logró cerrar el encuentro y terminó pagando muy caro esa falta de contundencia.
Para Newell’s, en cambio, el empate tuvo un valor especial. La Lepra no había encontrado demasiados caminos durante buena parte del partido, pero insistió hasta el final y encontró en la última parte del encuentro una oportunidad que Cóccaro aprovechó para rescatar un punto en el estadio de su clásico rival.
El partido correspondió al interzonal del Torneo Clausura y enfrentó a dos equipos que llegaban con realidades diferentes. Central buscaba recuperarse después de la eliminación de la Copa Libertadores y de la derrota ante Gimnasia, también como local. Newell’s, por su parte, llegaba con mayor confianza después de encadenar tres partidos sin derrotas.
Con Ángel Di María desde el comienzo, Central intentó asumir el protagonismo. El conjunto dirigido por Almirón buscó hacerse dueño de la pelota y llevar el partido hacia el campo de Newell’s, aunque la Lepra consiguió neutralizar buena parte de sus intentos.
La intensidad propia de un clásico se hizo evidente desde los primeros minutos. La disputa por cada pelota fue permanente y el partido tuvo un fuerte componente físico. Antes de cumplirse la primera media hora ya había tres jugadores amonestados, una muestra del nivel de tensión con el que se jugó el encuentro.
Con el correr del primer tiempo, Central consiguió acomodarse mejor. El Canalla comenzó a manejar el ritmo y encontró algunos espacios, aunque le faltó precisión en los últimos metros para transformar esa superioridad en situaciones claras frente al arco defendido por Reinatti.
Cuando todo parecía indicar que los dos equipos se irían al descanso sin goles, apareció una acción individual extraordinaria. Ávila capturó un rebote dentro del área y, sin dejar caer la pelota, sacó una volea perfecta que se metió en el ángulo superior.
El golazo hizo explotar al Gigante de Arroyito y le permitió a Central irse al entretiempo con una ventaja que parecía merecida. El Canalla había logrado imponer condiciones durante varios pasajes y encontraba en una definición espectacular la recompensa que buscaba.
El equipo de Almirón salió al complemento con la tranquilidad que otorgaba el 1-0. Central administró la diferencia, mantuvo a Newell’s lejos del arco de Ledesma y consiguió controlar el desarrollo durante buena parte de la segunda mitad.
La Lepra intentó adelantar sus líneas y buscar el empate, pero sus aproximaciones no tuvieron la profundidad suficiente. Central se mostró ordenado, cerró espacios y consiguió que el conjunto visitante tuviera dificultades para generar oportunidades realmente peligrosas.
A los 76 minutos se produjo otro de los momentos destacados de la noche. Marco Ruben ingresó al campo de juego para ocupar la posición de centrodelantero e intentar aportar su experiencia en el tramo final del clásico. La gente de Central esperaba que su presencia ayudara a sentenciar definitivamente el partido.
Pero el encuentro empezó a cambiar. Las infracciones se multiplicaron, el juego perdió claridad y Newell’s comenzó a arriesgar cada vez más. Central se replegó y apostó a defender la ventaja mientras buscaba aprovechar algún espacio para liquidar el clásico.
Los minutos pasaban y el Canalla parecía cada vez más cerca de quedarse con una victoria que su público ya empezaba a festejar. Newell’s, sin embargo, no dejó de buscar y encontró una última posibilidad cuando el partido entraba en tiempo agregado.
A los 92 minutos, Cóccaro apareció dentro del área y marcó el 1-1. El festejo se detuvo inmediatamente porque se había sancionado posición adelantada. El delantero tuvo que esperar mientras el VAR analizaba la acción y en el Gigante de Arroyito se instalaba una enorme incertidumbre.
Después de la revisión, la decisión fue modificada: Cóccaro estaba habilitado y el gol fue convalidado. El empate cayó como un baldazo de agua fría para Central, que pasó en cuestión de segundos de preparar la celebración a intentar asimilar cómo se le había escapado una victoria que parecía asegurada.
Newell’s consiguió así un punto de enorme valor en uno de los partidos más importantes de su calendario. La Lepra no había tenido su mejor actuación, pero mostró capacidad para insistir hasta el último instante y encontró la recompensa en una jugada que necesitó de la intervención del VAR para ser confirmada.
Central, en cambio, se quedó con la sensación de haber perdido dos puntos. El Canalla había hecho el mayor esfuerzo para ponerse en ventaja y durante buena parte del partido consiguió controlar a su rival, pero no pudo sostener el resultado en los minutos finales.
El clásico rosarino terminó con un empate que tuvo sabores completamente opuestos. Para Newell’s fue un rescate agónico que le permitió festejar un punto en la cancha de su rival. Para Central, significó un golpe inesperado después de haber tenido la victoria prácticamente en el bolsillo.
Cuando el Gigante de Arroyito se preparaba para celebrar, Cóccaro apareció sobre la hora, el VAR confirmó su gol y Newell’s terminó arruinándole la fiesta al Canalla.
